El arte mancha (II)

Mal que le pese a Celaya la poesía no mancha. Los poetas, los artistas, están limpiando. Tratan de que veamos la realidad de otra manera y, en consecuencia, nos limpian los ojos. Son otros los que manchan. Manchan los que dominan, manchan los que dicen qué arte es legítimo o qué arte no. Y, sobretodo, los que dicen qué artista es legítimo.

Piensa en Alfonso Sastre, en mi opinión, uno de los mejores autores en castellano del siglo XX. Su arte está sucio, él está sucio. O contaminado. Pero su arte es impoluto, sus obras nos iluminan aspectos de la realidad que no veíamos. Es y era, en este sentido, un barrendero perfecto. En cambio, la Audiencia Nacional, esa especie de vertedero, y los medios del chiringuito del 78 (el nombre coloquial del régimen constitucional español), profesionales lanzadores de mierda, han decidido que él está manchado, que sea clandestino.

¿Por qué? Porque, como buen artista, quiere limpiar, quiere limpiar este cenagal que se llama política española; quiere que veamos otro aspecto de la realidad que no nos van a mostrar los del chiringuito; porque, lo mismo se les cae.

En el fondo, los artistas son los que nos hacen falta para limpiar. Pero no cuando se manchan, porque entonces, quizá, solamente están dentro de la mierda. Sobretodo, cuando les manchan.

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  1. Paco

    Me conmueve la intensidad con la que desde vuestra habitación u oficina, dejáis vuestra firma en frases, párrafos y demás unión de palabras.
    Agradezco vuestro tiempo en dejar unas líneas, que me hacen remover durante unos segundos, o minutos en este caso.
    El arte no nos limpia, ni nos ensucia. Todo lo contrario. Hay arte de izquierdas, de derechas, de centro si es que existe.
    El arte es conmoción, es emoción, es reflexión.
    El arte hoy , es el mejor orgasmo que has tenido, y mañana, puede ser un gatillazo que te hace plantearte tu interés por él.

    • marcoserro

      No hemos hablado de arte de izquierdas, de derechas o de centro. La reflexión era en torno al comprmiso social de los artistas y las consecuencias que conlleva ese compromiso en algunos casos. Por cierto, ¿hay arte de centro?

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