Por qué me gusta el fútbol (II)

Por lo que ocurre entre los cuatro banderines. Porque sólo en este territorio, un hombre de metro sesenta, con sobrepeso y que nació en la espalda del mundo puede ser el mejor de todos los tiempos. Porque sólo aquí, un grupo de chicos bajitos y flaquitos es capaz de bailar a un ejército de gigantes musculados. Porque sólo sobre el césped y con un balón de por medio, un alcohólico, patizambo, con la columna vertebral torcida, una pierna seis centímetros más larga que la otra y que sufrió los dientes de la poliomelitis es capaz de eclipsar al sol que más ha hecho brillar la canarinha.

Por los domingos por la tarde en los estadios. Por los lunes por la mañana en las cafeterías. Porque no siempre gana el que todo el mundo espera, aunque estén preparadas las serpentinas más largas del mundo y las cervezas más frías de la historia. Porque esta película siempre tiene un malo. Por la bravura, la honestidad y la valentía de aquellos jugadores del Dínamo de Kiev, que prefirieron ganar a un equipo del ejército nazi, a pesar de que sabían que si lo hacían serían asesinados. ¿Un equipo del ejército nazi? Eso es la antítesis del fútbol; gente tan cuadrada no puede entender un juego en el que el rey es un esférico.

Porque mantiene la esencia del juego de todos los barrios del planeta: dos cazadoras, un balón y el que meta más goles, gana. Por Zidane, por el ‘dream team’ de dibujos animados, por la pierna izquierda de Guti, por el Balón de Oro que nunca le darán a Xavi y por el gol de Iniesta, ¿qué sería de la España de la crisis sin el Mundial? Lo mismo, pero esa noche desde que salió el balón del pie de Cesc hasta que cada uno llegó a su casa, dijeran lo que dijeran los del FMI, fuimos los Reyes del Mundo.

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  1. MarMarAba

    El POR QUÉ del fútbol, y el por qué con mayúsculas, quedó patente el día que España se sintió el Rey del mundo, el día (o mejor la noche) que el país se volvió loco y todo el mundo bailaba por que un puñado de amigos dando patadas a un balón había conquistado un título que a ti y a mí… ¿qué es lo que nos aporta?

    ALEGRÍA de vivir ante una crisis que consume un país, ESPERANZA de que esto puede mejorar, ALIENTO para seguir adelante un día más estando en paro y gastándote medio subsidio en una noche de borrachera… En resúmen otro opio para el pueblo.

    • marcoserro

      Puede ser otro opio para el pueblo, pero en algunas situaciones el opio puede funcionar como un analgésico y, ahora mismo en España, o le damos la vuelta a todo como un calcetín o harán falta bastantes dosis de analgésicos.

      • Pataliebre is the law

        La pierna izquierda de Guti??? Ha habido muchas mejores zurdas que la de “la rubia del Buda”, e igual de desquiciados ( http://www.youtube.com/watch?v=McNhV7K_Z6Y ).

        No sabía que fueras gutista, pero con lo de tu afán por defender la vergüenza nacional como arte (muerte, arena, arte, afición, y ese trance entre hombre y toro…)

        Te perdono, por lo del aquel gol Cesc y las pipas en los Yébenes…

  2. marcoserro

    Defiendo el talento y Guti de eso tiene toneladas, bastante más que Stoichkov que era un jugador mucho más físico. Por cierto, no defiendo los toros. Defiendo el talento y siento que José Tomás lo tiene. Pero José Tomás me gusta por nadar siempre a contracorriente, por su rebeldía y su originalidad fuera de las plazas de toros. No puedo juzgar como torero a nadie porque no tengo ni idea de toreo, ni lo veo nunca, pero me gusta lo que representa la figura de José Tomás.

    • Pataliebre is the law

      No es que quiera discutir contigo de fútbol, pero Guti tiene toneladas de talento en 5 pases que da y el resto del partido se esfuma, su cabeza se va a Bangkok con la bici. Stoichskov era muy bueno tanto físicamente como cualitativamente,

      y por eso es adorado, ya que era una bellísima persona

      POr cierto, lo que para tí es talento, para mi es salvajismo estilizado. Puede que sea un genio en lo suyo y que arriesgue como el que más, pero no me vale. Sólo hasta que esa simbiosis de la que hablan los taurinos no sea una tortura absurda y sangrienta. Y por esa camiseta del zara (con un 23 en el pecho…)no me ganas, perrete.
      Éste si que es un fenómeno..

  3. Pingback: De momento, nos sigue gustando el fútbol (II) « Sombras en la ciudad

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