Los inocentes (II)

Hay un chiste por internet que, en relación a las últimas huelgas, dice: van un español, un griego y un francés… y el español no va. Hoy voy a contaros otro. Van un sueco, un danés y un español. Tiene buena pinta, ¿eh? El sueco y el danés son, en este caso, los inocentes, gente blanda, que no se entera mucho de la historia vamos. Sin embargo, ojito con el español; él es muy vivo, se las sabe todas, de inocente no tiene un pelo, “a nosotros nos la van a dar”.

El sueco y el danés están afiliados a sindicatos, como más del 70% de sus compatriotas, (¡pardillos!) porque creen que una buena organización por parte de los trabajadores les reportará mejores derechos laborales. El español, en cambio no está afiliado a ningún sindicato, como el 85% de sus conciudadanos. No va a perder la cuota en semejante chorrada, además son unos vagos y los sindicatos no valen para nada. Para nada tampoco, porque el 83% de los trabajadores españoles se encuentran al calorcito de los convenios colectivos negociados por los propios sindicatos, sin hacer huelgas, sin luchar y sin pertenecer a ellos. Si somos tan individualistas y los sindicatos son unos inútiles, que cada uno se saque sus castañas del fuego, ¿no?

Para más inri, la carga fiscal global respecto al PIB, es decir, los impuestos que pagamos, en España están en el 35% del PIB, mientras que los daneses y los suecos, que no saben ni por dónde les da el aire, pagan el 50% del PIB, una diferencia notable. A los españoles nos van a venir con impuestos, si aquí se inventó la picaresca, aquí evadimos todo lo que se pueda y sin ruborizarnos porque no somos inocentes, ¡somos unos artistas! Y sino, ya están las SICAV para que se vayan de rositas las grandes fortunas. En España, como dice un amigo mío, nos reímos de Janeiro.

El final del chiste, como imaginarán, no va a ser de carcajada. El resultado es obvio: en Dinamarca y en Suecia tienen los mejores servicios sociales, el mejor estado del bienestar y los mejores derechos de los trabajadores del mundo, mientras aquí estamos a la cola de Europa, de la mano de países como Portugal o Lituania. ¿Quién es el inocente? En cualquier caso, para quejarnos, exigir y vocear “verdades como puños” en la barra de un bar somos los primeros, y no de Europa, sino del mundo mundial. Si fuese español, os llevaría a un bar y os diría punto por punto lo que hay que hacer, pero escuchando a españoles como el alcade de Valladolid, ya no sé ni de dónde soy.

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  1. Pingback: Defrauda (II) « Sombras en la ciudad

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