El País sí que tiene quien le escriba (II)

Se me hace difícil hablar de El País. Lo he leído durante años, incluso en la actualidad dejo caer mis ojos sobre sus líneas con cierta asiduidad. Pero ya no es lo mismo, no veo en ese diario el aura impoluta de mis ideales adolescentes. Ahora lo veo como a aquel amigo con el que te llevaste muy bien, pero que, tras numerosos desengaños, le observas con actitud desconfiada. De todas formas, se te hace complicado criticarle porque, a pesar de todo, fue tu amigo y en la vida ha habido muchos más enemigos que merecen tus críticas antes que él.

El teólogo Juan José Tamayo.

De lo que me gusta sólo puedo rescatar algunos nombres. Las columnas del maestro Millás de los viernes, la compartida visceralidad de Maruja Torres o mi cercanía ideológica con Almudena Grandes. Me seducen los artículos de Ramón Lobo en territorios de conflicto buscando las claves dónde no alumbra ningún foco informativo. Admiro el compromiso inquebrantable del teólogo Juan José Tamayo, con lo necesitada que está la Iglesia católica de voces como la suya se empeñan en dar la espalda a su sabiduría. No me resisto a rescatar del naufragio dos nombres tocados por la varita de la genialidad. Las viñetas de El Roto y Forges, muchos días, son como esos jugadores de fútbol que con una sola filigrana hacen rentable el precio de la entrada.

Lo que no me gusta tiene que ver con el ADN actual del periódico, su línea editorial. Ha descuidado sus labores como cuarto poder que equilibre los abusos de los demás poderes. Es un medio de comunicación cuyo único fin, en el actual contexto de capitalismo salvaje, es obtener beneficios. Trata de ser un medio hegemónico que quiere aprovechar las ventajas que le ofrece el actual sistema económico. Cuando no les dejan mangonear a placer, se dedican a lanzar noticias envenenadas contra gobiernos democráticos, como ocurre con la izquierda latinoamericana. Noticias que gracias a medios de comunicación alternativos se han desvanecido una y mil veces como castillos de naipes. Eso sí, ellos nunca rectifican: “Calumnia, que algo queda“.

Forges reflejando la realidad circundante.

Su Consejo de Administración, como señaló Jose, es una mezcla de peste neocon y capitalistas financieros que tienen menos relación con el periodismo que Sergio Ramos con Benedetti. Ese Consejo de Administración está infectado por una elite económica a la que obviamente nunca criticarán desde sus páginas, con lo que ¿cómo podemos fiarnos de ellos? No me interesa un medio equidistante en el actual pasteleo pseudo democrático PP-PSOE. La democracia hay que construirla todos los días con medios libres y críticos. No seré yo quien elija vuestras amistades mediáticas, pero a mí, en ese amigo que me ha fallado, me costará mucho volver a confiar.

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  1. arlandez

    Totalmente de acuerdo con lo que dice de la actual dirección – mi suegro, que “invirtió” como accionista para conseguir montar el periódico original, hoy día ha de dar vueltas en la tumba al ver el rumbo que se sigue…
    Colin Wise

    • marcos

      Si te encuentras en esa situación, nadie mejor que tú para opinar sobre este asunto. Además, conocerás de primera mano las intenciones que tuvieron los primeros fundadores. Aquellos ideales de luchar por una sociedad justa y libre han quedado atrás para venderse a intereses puramente económicos. Muchas gracias por ampliar nuestro conocimiento y compartir tu testimonio, es muy valioso.

  2. jose luis

    Creo que sería conveniente que en los comentarios que veo sobre el Pais hagáis un comentario a DON Eduardo Haro Tecglen (Pozuelo de Alarcón, Madrid, 30 de junio de 1924 – Madrid, 19 de octubre de 2005) fue un periodista y ensayista español.

    • marcos

      Conocemos a Eduardo Haro Tecglen. Yo le admiré y le leí y creo que Jose también. Haro Tecglen fue uno de los últimos que quedaron de aquella aventura que supuso la fundación de un nuevo medio de comunicación escrito. Nadie ha tomado su relevo. Ahora, poblan las columnas escritores muy descafeinados. Nadie se atreve a autodenominarse “rojo” o “republicano” como hacía él. Él se quitaba la careta para quitársela después a los demás. Seguro que habrá tiempo de hablar más adelante de Eduardo Haro Tecglen, pero, en mi opinión, que no quede en El País nadie como él es la muestra de que ese periódico ha dado un giro notable.

      • E.R.I.

        Joder que grande era Eduardo H.T. Creo recordar que hablaba cada semana en la ventana donde le daban 5 minutos para que se explayara sobre la actualidad. Siempre le admire mucho.

  3. jose

    Yo he de decir que en la época en que leía El País casi todos los días y en papel, empezaba a leerlo por la sección de televisión para leer su columna, en la que hablaba de todo menos de televisión.

    • marcos

      Los de Wikileaks han hecho mal dejando la información en manos de unos pocos periódicos porque los periódicos nos están filtrando la información. Además, estos periódicos son sensibles a las presiones de los gobiernos. Wikileaks tiene sentido si cualquiera puede acceder a ello, incluso todos desde nuestras casas. Si es El País el que nos va a masticar la información, ya lo pongo muy en duda. Las informaciones de El País en América Latina ya sabes que hay que ponerlas en cuarentena y en Cuba mucho más.
      Siempre ocultándonos la verdad y aquí comiéndonos el pastel y tan contentos. Buen artículo. No lo había visto, leyéndolo las conclusiones se sacan por sí mismas. Gracias.

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