Dopaje (II)

Desde que te empezó a gustar este deporte, él siempre estuvo allí. Le admirabas, le idolatrabas. Durante mucho tiempo, tuviste en la pared de tu habitación una foto de él en una de sus muchas hazañas. Cada día, cuando te levantabas, empezabas el día con él, con su ejemplo. Entonces, cuando eras más pequeño, pensabas que con esa mirada de la fotografía te estaba dando fuerza.

Todo el mundo coincidía en qué grande era. Y tú, ¿por qué no lo ibas a pensar? En la televisión, los periódicos, los anuncios, los escaparates, los videojuegos, las películas, las camisestas. En tantos sitios su imagen. Y tú lo admirabas. Y tú querías ser como él. Lo había logrado todo. Había alcanzado tantos premios, había ganado tantas veces.

Pero un día todo el prestigio a su alrededor se vino abajo como un castillo de naipes. Resulta que no lo había conseguido gracias a su esfuerzo. O no sólo. Resulta que había necesitado una ayuda, se había drogado. En su descargo, había declarado que lo había hecho por el espectáculo, por nunca dejar de mejorar, por alcanzar el éxito, por ser el mejor.

Su entrenador, el que le había proporcionado las drogas, dice, en su descargo, que le exigían mucho. Que, en este deporte, como en todo, se trata de ganar, ganar como sea. Que la única manera de conseguirlo era así y que no era el único, que todo este deporte estaba asentado sobre una gran mentira. Y que el espectáculo debería continuar.

Tú ya no eres tan joven. Ya son muchas las desilusiones que tienes en la vida. Todo lo que desde siempre alguna vez admiraste por su pureza, habías dejado de admirarlo. Aquel cantante no era tan comprometido como decía, sólo era fachada para vender más. Ese periódico que siempre leías porque, inocente, pensabas que te estaba diciendo la verdad, está lleno de intereses y defiende a sus amos, sean estos quiénes sean. Por supuesto, ese partido que tú pensabas luchaba por mejorar las condiciones de vida de los pueblos, no es más que una mafia que sólo lucha por mantenerse en el poder. Y ahora, lo único que mantenía cierta pureza, se viene abajo.

Y te das cuenta que sólo es un ejemplo más. Un ejemplo más de un sistema social en el que “todo lo sólido se desvanece en aire”. Cuando todo está basado en lograr llegar arriba para ser el mejor, para tener más. Cuando una sociedad se reproduce a través de acumular mentiras, es díficil pensar que haya algún aspecto de la misma que siga siendo verdadero. ¿El juego debe continuar?

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  1. ERI

    No esta mal el articulo. Ahora lo único que hay que conseguir es dar con la tecla que conviertan a esos individuos frustrados y desencantados en personas luchadoras y con ambiciones. Personas que sepan dar una respuesta clara y concisa a aquellos que les han quitado la ilusión (y claramente no va por los deportistas).

    Que parece mentira todo lo que pasa y nosotros en casa.
    ¿Somos tontos los españoles? Quizas no, quizas simplemente acomodados y egoistas.

    • jose

      Tienes razón, llevamos años de desencanto, de hechos que nos confirman una y otra vez que todo es una gran mentira, controlada por unos pocos y que perjudica a muchos.

      Igual hay que dejar de “encantarse” con ciertas cosas y empezar a crear el encanto en nosotros mismos.

  2. Pataliebre is the law

    el desencanto de la edad adulta. De lunes a viernes uno más del rebaño, y de sábado a domingo la oveja se tumba a contemplar y a abrevar hasta yacer sin concimiento.
    Algún día habrá que saltar la valla y volver a las praderas

    • jose

      Y de desencanto en desencanto llegamos al final de la vida, cuando nos enteramos de que “iba en serio”, como Gil de Biedma, y descrubrimos que ha sido triste, corta y sinsentido.

  3. ruculaverde

    Me parece perfecto que expliquéis que esto es sólo una parte de todo lo que le sucede a nuestra sociedad, que no es un hecho aislado, que cubrimos la música, la política, el deporte y nuestras vidas de una máscara exigida por esta sociedad y sin la que no te dejan estar en la fiesta de la vida.
    Que lo importante no es ya vivir, disfrutar si no obtener éxito, acumular, demostrar… Y resulta que lo fácil de la vida es esto, es aquí donde te acomodas, parece mentira lo que puede sucederte cuando dejas de pensar, de pensar de verdad… Te pasa… que te das cuenta que no sabes a dónde vas… bueno quizás sí… vas a una superficie comercial, que allí hay de todo.

    • jose

      Las cosas no son aisladas, todos los hechos son hechos sociales. A mí me gusta enfocar casi cualquier cosa desde sus aspectos sociales o sociológicos porque nos ayuda a comprender mejor el fenómeno y la sociedad misma. El dopaje no es distinto. Ni los valores hegemónicos en nuestra sociedad que son los que regulan nuestros comportamientos son hechos aislados o individuales. Están ahí y a nosotros nos toca o aceptarlos y actuar en función de los mismos o resistir y crear unos alternativos.

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