La banalidad del mal

Hannah ArendtEn 1961 una de la filósofas más importantes del Siglo XX, Hannah Arendt, asistió a los juicios en los que se juzgaba a Adolf Eichmann, uno de los oficiales nazis que había trabajado en los campos de exterminio de judíos. De esos juicios, surgió el libro Eichmann en Jerusalen. En este libro, Arendt desarrolló una de sus ideas fundamentales para entender el nazismo: la banalidad del mal.

Esencialmente, lo que Arendt explicaba, es que para un oficial nazi, así como para la sociedad alemana que vivió durante el nazismo, los campos de exterminio, lugares donde se asesinaba de una manera industrial a personas, no tenían una explicación moral. Es decir, el oficial que solamente tenía que apretar un botón para gasear a cincuenta personas, no era más que una pieza dentro de un sistema mayor que organizaba esos actos de exterminio. Por lo tanto, Eichmann, generaba la distancia suficiente entre él y sus actos (una distancia producida por la “normalidad” de sus actos) como para juzgarlos en términos de bien o mal.

Ahora leamos esto:

“El viernes me querían echar y me fueron a buscar a las seis de la mañana. Me querían echar sin ropa, descalzo. (…)”. “Yo no tengo problema en irme a Ecuador. Me voy… Pero me vinieron a buscar a las cinco de la mañana, como hacen con todos. Te jalan con lo que llevas. No te dejan ni lavarte la cara. Tal y como estas durmiendo, así te llevan. En mi caso en calzoneta y con chanclas”. “Viene siendo lo normal que te golpeen. Yo reclamaba mis pertenencias. (…)“a las tres de la tarde, cuando les dije que si me dejaban llamar a mi mujer para que me trajera la maleta con mis cosas y mi dinero del banco, que yo me iba, ellos me devolvieron.
(…)“A las tres ya estaba en el CIE y llamé a mi mujer para que me trajera mi maleta y mis documentos y mis cosas ya para irme cuando dijeran” “A las seis de la tarde me llamaron por megafonía. Salí al vestíbulo y un policía del CIE (…)me metió en la lavandería donde guardan las mantas y me dijo que esperara allí” “Entonces entró un policía que no es del CIE y me dijo: “Tú fuiste a Barajas” Y yo dije “Si”. Entonces, con calma, se puso unos guantes azules, cerró la puerta y empezó a darme golpes y puñetazos salvajes en la cara, el cuerpo, patadas… yo me doblé, caí al suelo e intenté protegerme y ahí es donde él me partió el brazo de una patada, intentando hacerme un ovillo para protegerme…” “Fue muy rápido, debieron ser cinco minutos”. (…)
Y después: “Tengo 16 días para mandarte de vuelta y te mandaré vivo o muerto”. No entendía nada. Yo no me negué a irme. Pero no de esta manera. Sin nada. Sin mis cosas. Desnudo. Humillado.

Esto es un extracto del informe de la organización CEAR sobre los Centro de

CIE de Aluche, en Madrid. Las ventanas apenas dejan entrar el sol

Intermamiento de Extranjeros. En ellos, concretamente este, de Madrid, se han documentado malos tratos a internos. Las personas que están allí no han cometido ningún crimen. Simplemente, son personas que no tienen la documentación requerida para permanecer en España. Esto, que es una falta administrativa, faculta a la policía para llevarles a estos centros, donde esperan hasta un máximo de 65 días para ser deportados. Son muy recomendables las declaraciones de este policía en el comienzo de este video, que habla sobre uno de los mecanismos de detención de los migrantes, las redadas.

En esos 65 días tienen menos derechos que los presos en las cárceles. Menor acceso a un abogado, menor acceso a un médico, etc. Además, están más expuestos a malos tratos, ya que, primero, por el hecho de ser ilegales tienen menos derechos; y segundo, muchos de ellos son expulsados inmediatamente después de ser maltratados. Las organizaciones que han realizado estos informes son perfectamente fiables. Por ejemplo, CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) es la organización que gestiona a los asilados políticos en España.

La relación entre los campos de exterminio y los CIES no es obvia. Evidentemente, en los CIES no se está exterminando migrantes. Pero el proceso de banalización del mal en algunos de los agentes que realizan los maltratos es el mismo. Se sienten protegidos por un sistema jurídico y legal que genera una impunidad total, y te convierte en una pieza más del mismo, por lo que muchos de tus actos dejan de tener consecuencias morales. Y lo que es peor, nosotros, en nuestra sociedad, hacemos exactamente lo mismo. Sabiendo que existen estos fenómenos, les damos la espalda y no hacemos absolutamente nada para cambiarlo. Estamos banalizando el mal.

Anuncios

Un Comentario

  1. Pingback: Racistas (II) « Sombras en la ciudad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s