Es hora de darle la vuelta a la tortilla

Otra mañana gris a través de la ventana, lo que me faltaba. Voy a despertar a los niños para llevarles a clase. Al menos los ratos que paso con ellos me inundan de alegría descubriendo el mundo a través de sus ojos. Después lo de siempre, horas y horas a lo largo del día que caen como losas sobre mí. Desde que me echaron del trabajo la vida se ha convertido en un laberinto.

Sin ningún tipo de ingreso, hay que minimizar gastos para que los números rojos no nos asfixien. Se acabaron las cenas, las copas y todo lo demás. Se acabó la fiesta. Se acabaron las compras ridículas y los viajes innecesarios. Voy a tener que vender el coche porque para lo que lo uso, lo mismo me da. Y los hijos de puta del banco todos los meses: Pum, pum, pum, pum enterrándonos cada día un poco más. Esta puta hipoteca va a acabar conmigo. En abril no sé dónde cojones estaré.

Y ellos mientras tanto pasteleando. Que si subimos la edad de jubilación, que si no, que si nos obligan los mercados, que si nos presionan los fondos de pensiones privados. Que si se acabaron los 400 euros, que si van al fomento del empleo. Vamos, que acaban en manos privadas de otros hijos de puta que se están lucrando a costa de que yo y unos cuantos como yo estemos sin trabajo. Que hay que recortar de todos lados porque lo dicen los mercados, que hay que reducir el déficit porque lo dice Europa. ¿Y quiénes lo pagamos? Los de siempre. Y como hay poca tormenta, en el horizonte inmediato se vislumbra un grupo de gaviotas amenazantes dispuestas a multiplicar los recortes.

Con todo este panorama y esta ansiedad comiéndome los nervios, sólo escucho mensajes tranquilizadores que parecen decir: “Niños, la violencia no es la solución”. ¿Os parece poca violencia la que están aplicando sobre mí? ¿Dónde está la España de Champions League? ¿Dónde está la Europa de la opulencia? ¿Dónde está el occidente desarrollado? ¿Dónde carajo está el estado del bienestar? ¿Dónde está la España de la libertad si no puedo salir de casa? Toda la solidez se ha desvanecido como una vela al calor de un lanzallamas. Hay que decirlo bien claro. Estos años han sido la dictadura del capitalismo. Los privilegiados quieren mantener el capitalismo para mantener sus privilegios. Es hora de poner el mundo patas arriba. ¿Le damos la vuelta a la tortilla?

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  1. Sergio

    La verdad es que hoy en día hay gente realmente jodida. Nosotros nos quedamos sin curro, y de lo malo malo, nos volvemos a casa de los padres, pero es lo que decís, qué pasa con la gente que tiene hijos y/o una hipoteca que pagar? qué va a ser de ellos?. Porque además los bancos (esos a los que hay que ayudar rescatandolos con dinero público) si tú te compraste una casa valorada en 300.000€, te la quitan por no poder pagarla, pero te la tasan al precio de hoy en día, es decir, a la baja. quién paga esa diferencia? Triste pero cierto: los de siempre. Te dejan sin casa, y encima aún les debes unos cuantos miles de euros + los intereses…

    La supresión del subsidio de 426€ tiene dos lecturas: por una parte familias que realmente están sobreviviendo gracias a eso, y por otra la cantidad de gente que prefiere cobrar el subsidio antes de buscar trabajo. Conozco muchos casos de la segunda opción. Habría que haberlo suprimido teniendo en cuenta en qué situación te encuentras, cúantos sueldos llegan a tu familia, cuántas bocas que mantener, etc. Al menos más de uno espabilará y dejará de vivir la sopa boba… xq no me diréis que no conocéis a ninguno de estos que viven con sus padres y con los 426€ se apañan para sus fiestas y sus caprichos! pero vamos, q habría que haberlo hecho de otra forma más justa, porque no quiero ni pensar la que se les viene encima a muchas familias a partir de ahora…

    • marcos

      Ese es otro problema muy gordo como muy bien señalas. Es que a los bancos no les vale con quitarte la vivienda, sino que, al tasarte el piso a la baja, siguen reventando a la gente. No tienen vergüenza. Porque están haciendo eso con gente que ya tiene la soga al cuello, pero ellos no tienen escrúpulos ni para pasar por encima de la gente ni para pedir dinero público. Dinero público, todo el que haga falta, pero que los estados no entren en regular sus actividades, que les dejen manejar todo a espaldas de la legalidad.
      También tienes razón en lo de los 426€, pero pasa como siempre, que pagan justos por pecadores. A ver con qué cara nos piden el voto el año que viene. En este país todo el mundo intenta mangar lo suyo, evadir lo suyo, y trincar lo suyo (https://sombrasenlaciudad.wordpress.com/2010/10/22/los-inocentes-ii/). Así es muy difícil que funcionen las cosas. La gente tiene mucha jeta y no se dan cuenta que su egoísmo deteriora todo, pero con todo lo que se lleva Botín, ¿cómo le dices a un amigo que no cobre los 426€?

  2. Mellow

    Yo estoy de acuerdo, démosle la vuelta a la tortilla. Pero tiene razón Jose: ¿hacia dónde?
    Todos vemos los errores de este sistema, las injusticias, las vergonzosas actitudes de unos pocos, etc. Eso se podría cambiar (en teoría) pero no son más que las consecuencias propias de la manera que tenemos de hacer las cosas. No se soluciona mucho poniendo parches, para conseguir algo importante que perdure hay que atacar la raíz del problema, y eso…, eso es peligroso.
    No por la oposición de los privilegiados, que también, ni por la comodidad de los que prefieren (legítimamente) lo malo conocido a lo bueno por conocer. La cuestión trascendental es: ¿qué montamos? Y no menos importante es: ¿quién carga con la responsabilidad de los desastres causados por la reorganización necesaria para llevar a cabo semejante empresa? Yo no tengo la capacidad suficiente, espero que haya personas más grandes dispuestas a ello. Contarán con todo mi apoyo, desde luego.
    Yo creo que lo que se necesita son metas cercanas y factibles, pequeños gestos individuales que sumados de manera organizada pudieran representar un cambio real. Lo único que nos queda son nuestros actos, cotidianos y casi insignificantes, pero apuntando todos a la misma dirección quizá se conviertan en algo que tengan que tomar en cuenta. Entonces se necesitan dos cosas: una organización con suficiente perspectiva como para diseñar actuaciones efectivas según las características reales del sistema. Y un modo alternativo de difundir esa información de manera rápida y eficiente.
    Vosotros con este blog teneis una primera aproximación nada despreciable. Hay otras organizaciones que lo intentan, como algún sindicato no mayoritario o asociaciones de diferentes tipos. Pero no llega a todo el mundo, el mensaje se diluye en el océano de la desinformación y el entretenimiento, y no cala por igual en todas las personas. La ingeniería social sólo está al alcance de los poderosos y su maquinaria. Salva ese problema y ya habrás hecho más que nadie por la salvación de esta especie.
    Aunque no estoy seguro de que lo merezcamos.

    • marcos

      Estoy totalmente de acuerdo contigo. Es una empresa demasiado grande como para emprenderla entre unos pocos, sería imposible. También tiene razón Jose en que las cosas, antes de hacerlas, hay que saber de qué forma se van a hacer y con qué consecuencias.
      Mi entrada pretendía ir por otro lado, tratar más el tema de la precariedad. Explicar que sólo nos han enseñado a consumir y cuando ahora la gente se queda sin dinero, ¿qué hacemos si no podemos consumir? Hay mucha gente a la que se le estrecha mucho el horizonte al quedarse sin dinero. Lo que pasa que me dejé llevar y me puse un poco pesimista, así que quise abrir un poco el espacio a la reflexión con lo de la vuelta a la tortilla para ver las aportaciones.
      Esas aportaciones pueden ir por dónde tú señalas. Por los pequeños gestos de todos nosotros en nuestras vidas por insignificantes que parezcan. Es una forma de echar la bola a rodar a ver si se va haciendo más grande. Lo que pasa es que esa bola se encuentra a diario con millones de obstáculos con forma de mentalidades obtusas. Tal y como está el patio, no soy muy optimista pero tampoco se puede tirar la toalla. Gracias una vez más por tus aportaciones brillantes y tus reflexiones reposadas.

      • Mellow

        Gracias a ti, hombre, que eres el que nos da la oportunidad al resto.
        Sobre lo de la precariedad tienes razón, y mira, quizá sea una de las razones que puedan mover la balanza. Igual tensan tanto la cuerda que se acaba rompiendo antes de asfixiarnos.
        Y sobre lo de la gente… eso es lo peor. A mi me puede el desánimo, he de reconocerlo. Me parece casi imposible elevar el nivel de conciencia de todo el mundo por encima del mínimo indispensable para que pudiéramos entendernos unos a otros, no digamos ya crear un mundo nuevo.
        Pero bueno, como bien dices, habrá que mantener la esperanza mientras intentamos mejorarnos a nosotros mismos.
        Y si se va todo a tomar por culo, tampoco pasaría nada, la verdad.
        Pero que no sea con mi participación.

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