El (falso) sistema electoral español (II)

Más sobre el sistema electoral (y otras cosas) español:

1.- La Constitución niega expresamente el mandato imperativo. Es decir, los políticos los elegimos cada cuatro años y nos representan. Y ya está. No hay más. Rajoy y Zapatero y los demás nos representan. Y ya está. No hay más quiere decir que no hay más, que no tienen obligación nada más que de representarnos. Qué significa representarnos lo deciden ellos. Si representarnos significa no ser capaces de aguantar una sesión en el Parlamento de más de tres horas porque se aburren. Pues ya está. Si representarnos significa cambiar radicalmente el programa electoral. Pues ya está. No aprobar la mitad de las leyes que prometiste. Eso es representar. No discutas, que bastante suerte tienes con ser representado. La Constitución prohíbe expresamente representar para algo concreto (el mandato imperativo). A ti te representan. Y ya está.

2.- Hay un chiste muy bueno en la Constitución (bueno hay varios, pero este es de los mejores): “el funcionamiento interno de los partidos políticos deberá ser democrático”. ¿Cómo eligen los partidos políticos a sus candidatos? Normalmente vía el dedo del líder. Otra pregunta, ¿cómo elige el candidato de cada provincia al resto de la lista? Normalmente vía lo leal que haya sido cada uno. ¿Procesos participativos en los que los militantes de base participan, proponen, deciden? No. Para triunfar en un partido político español de lo que se trata es de elegir una buena sombra a la que cobijarse y quedarse ahí hasta que suene alguna flauta de un puestecillo de designación política (Secretario de Estado, Subsecretario, Director General, etc.) que entre Estado, Comunidades, Diputaciones y Ayuntamientos fijo que algo te toca.

3.- ¿Cuántas de las personas concretas que directamente has votado conoces? Dilo, ninguna. A lo sumo una o dos si estás interesado. Entonces, para qué hacer el paripé de elegir personas como diputados, si tú a lo que votas (a lo que te dejan votar) es a listas cerradas de partidos. Un ejemplo:

Usted es una jubilada burgalesa que, evidentemente, vota al PP. Pero ese chico tan majo del barrio, del que conoce a su madre de toda la vida y sabe que es muy buen hijo y responsable, se presenta por el PSOE. Y le gustaría votarle. Pero claro, no va a votar a esos rojos matacuras del PSOE. Usted le quiere votar sólo a él. Pues no puede señora. Aquí se vota o a los del PP o a los del PSOE. Pero no piense usted que vamos a hacer un sistema electoral que permita a la gente elegir demasiado. Hasta ahí podíamos llegar.

A modo de conclusión:

-A mí la democracia representativa no me resulta especialmente atractiva. De hecho, le quitaría lo de democracia y dejaría lo de representativa. Y como hemos visto ni siquiera eso resulta muy preciso. Tenemos que reivindicar ser tratados como adultos. Y un adulto es responsable y tiene capacidad de decisión. Es evidente que no podemos decidir todos todo el tiempo sobre todo. Pero existen multitud de mecanismos inventados (y muchos más por inventar) de participación y decisión. Más de uno habrá oído hablar de los presupuestos participativos. Existe otro similar: fiscalidad participativa. ¿Qué pasaría si los ciudadanos eligiésemos a qué queremos que se destine un alto porcentaje de nuestros impuestos? Esto es relativamente factible, ya que la mayoría hacemos la declaración de la renta todos los años. Ahí, igual que hacemos con la casilla de la Iglesia, lo podríamos hacer con muchas más casillas.

-También estaría bien ampliar el número de consultas vinculantes directas. Es decir que además de elegir diputados decidiésemos cuando hay elecciones si queremos que legalicen el cannabis, la prostitución, etc. Esto lo hacen en EEUU, donde la gente vota por referéndum muchas cosas.

-Hay dos ámbitos no democráticos y de una tremenda importancia en nuestra sociedad que deberían democratizarse a través de la participación ciudadana: el poder judicial y las empresas. En cuanto a las últimas todas deberían tener mecanismos de participación para los trabajadores y, algunas, para los consumidores. En cuanto al primero, los grandes puestos que toman decisiones sobre todo el poder judicial deberían ser elegidos por sufragio y no por las élites.

-Por último, el Estado debería facilitar la creación de espacios políticos autónomos en los que las decisiones se tomen de una manera radicalmente democrática (asambleas) y que no tengan que rendir cuentas en general con el poder político. Habría que regularlos pero, si realmente queremos una sociedad democrática, tenemos que estar dispuestos a asumir formas muy radicales de democracia.

En fin, esto último no son más que deseos. Lamentablemente vamos a una sociedad más fascista. Y no tanto por los poderes políticos sino también por la propia sociedad que, como ya hemos dicho varias veces, va hacia atrás.

Anuncios

Un Comentario

  1. Pingback: Tweets that mention El (falso) sistema electoral español (II) « Sombras en la ciudad -- Topsy.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s