Guerras justas

Michael Walzer es un filósofo político estadounidense que ha desarrollado la teoría de las guerras justas. Para él, una guerra es justa o injusta en función de determinados criterios que tienen que ver con la manera de hacer la guerra, las razones de la guerra, quién ataca primero, etc. Siguiendo su lógica, y asumiendo los criterios morales que él establece como necesarios para calificar una guerra como justa, la invasión de Afganistán llevada a cabo por la OTAN es una guerra justa.

En Afganistán están pasando muchas cosas. Entre ellas la destrucción de muchos pueblos. Destrucción literal. Pueblos enteros son arrasados y, llegado el caso, si es necesario para la victoria de la civilización occidental sobre los temidos barbudos fanáticos, se les hace desaparecer del mapa. Esto, según ciertos criterios de gente bastante razonable, sigue sin hacer injusta esta guerra.

Independientemente de lo que pensemos sobre la guerra de Afganistán, a mí me gustaría resaltar una idea que subyace a esto: hay momentos en que la violencia no sólo es necesaria sino moralmente buena.

Bajemos de las grandes alturas de la reflexión moral y de la política internacional a algo mucho más cercano: Gamonal, 18 de agosto de 2005. Ese día, gran parte del barrio de Gamonal se opuso violentamente a la construcción de un aparcamiento debajo de una calle del barrio, que el Ayuntamiento estaba llevando a cabo . Resultado: el aparcamiento no se construyó. En esta ocasión, a través de la violencia espontánea, se consiguió algo que para los vecinos era objetivamente bueno. A parte, no se atentó directamente (o sólo la policía) ni físicamente contra nadie, por lo que la manera de ejercer la violencia fue relativamente ética. En cuanto a la necesidad de la violencia, probablemente fue una violencia necesaria, ya que fue lo que (con)venció al Ayuntamiento.

Desgraciadamente esto es imposible.

La estupidez buenista de la sociedad de eternos adolescentes en que vivimos hace que muchas veces no podamos ver una realidad de la política de hoy y de siempre: la violencia siempre es una opción (de hecho, para el estado, es la opción). Si es o no justa dependerá de razones éticas y estratégicas. Dependerá de cómo sea esa violencia o contra quién vaya o de si es efectiva para el fin que buscamos. Pero es una herramienta de la acción política.

Toda esta reflexión la hago por mi preocupación sobre los tiempos oscuros a los que nos acercamos de los que ya hemos escrito alguna vez. Lamentablemente, la mayor parte de los logros de la humanidad o de los derechos se han logrado a través de la acción política violenta. Esto no ha cambiado ni va a cambiar. Tenemos que empezar a asumir que la violencia política va a aumentar en el mundo en que vivimos, no a disminuir. Aunque ETA lo deje. Y tendremos que empezar a asumir también que puede que a muchos de nosotros nos toque tomar partido. Como en Afganistán. Incluso por gente que nunca nos hubiésemos imaginado que lo haríamos.

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  1. Paloma

    Hi, Jose.
    Un acuto. Sabes que quedan personas imputadas por los disturbios de lo de Eladio Perlado? Tienen una multa de 24000 eipos y no la pueden pagar por separado, esta suponiendo un problema para algunos que pagarían su parte, pero no se librarían de nada hasta que esté saldado todo.
    Los vecinos se hacen los orejas y ya han olvidado el asunto.
    ¿Les sirvio de algo utilizar la violencia?

    • jose

      Planteas una cuestión interesante. Es el problema de la violencia, que la ejercen personas que tienen que asumir las consecuencias y que esa asunción de consecuencias no se reparte de manera justa. Es complicado.

      En cierto sentido es el problema de una acción así, espontánea, por eso digo que para justificar una acción violenta hacen falta dos tipos de criterios: éticos y estratégicos. Éticos porque hay violencias que no son moralmente aceptables, por muy bueno que pueda ser el objetivo. En nuestra sociedad, por ejemplo, cualquier violencia que atente en cualquier sentido contra una persona. Eso es algo que éticamente entendemos muy valioso y está bien que sea así. Estratégicos porque una violencia, para que sea útil, tiene que ser organizada y hecha de una manera fría. Y tiene que estar apoyada por un grupo social suficiente como para ser legítima. Es complejo, y es cierto que, analizado en frío y poco a poco, es posible que para las personas que la llevaron a cabo no haya merecido la pena.

      He puesto el ejemplo para que veamos que la violencia política no es algo lejano y desterrado de nuestra sociedad, sino que está ahí, muy cerca. Y lamentablemente, ojalá me equivoque, vamos a más violencia política. Y vamos a tener que tomar partido.

  2. ERI

    La violencia no es deseable pero muchas veces es total, absoluta y moralmente necesaria.

    Que la violencia es una arma política de los estados no es algo nuevo y creo que a pocos les sorprenderá. Y por tanto es inherente a la frase anterior la legitimidad del uso de la violencia por parte de la ciudadanía en casos de defensa de sus derechos. Pero a día de hoy la “violencia” popular tendría que ser reformulada para que la misma llegue a buen puerto. Con esto quiero decir que las formas de lucha de los años 50,60 o 70 están extintas. Y si no que se lo pregunten a los Afganos, Saharauis o Palestinos que luchan con más corazón que cabeza ante grandes ejércitos con armamentos de película de ciencia ficción.
    La violencia también nos da ilusión y esperanzas a los que soñamos por un mundo más justo e igualitario. Y el que diga lo contrario MIENTE (o simplemente su cerebro ha sido absorbido por la nueva ola de “hipperio pseudopacifista” de los gobiernos mundiales). Para muestra la lucha del pueblo tunecino que ha salido a las calles desafiando las fuertes medidas de represión de su gobierno.
    Y esta lucha de los ciudadanos del cercano país de Túnez se está extendiendo como la pólvora y no solo nos esta ilusionando a unos pocos. En Argelia, Libia o Egipto ya están tomando nota de lo sucedido. Y espero que sean poco a poco más los países que vayan abriendo los ojos y exijan una verdadera democracia.
    A todo esto Paloma seguro que responderá que para que les vale, ya que no se exponen tan solo a una multa como los “alborotadores” de “Eladio Pearl Harbor”. Estos inconscientes exponen su propia vida.
    Por gente como Paloma todavía viviríamos en la época de los esclavos, aunque si lo pensamos bien gracias a este tipo de personajes que pueblan nuestras ciudades a los que podíamos denominar “Los pacíficos cabizbajos”. Estamos volviendo a la época del esclavismo, eso si de una forma mucho más refinada. El engaño ha sido muy bien llevado a cabo, ya que muy pocos se dan cuenta del mismo.

    Por último decir que ayer hablo el antiguo Secretario general del PCE e IU en la Secta y toco el tema de la violencia y de esta sociedad adolescente a la que alude Jose en su texto (no podría estar más de acuerdo). Os recomiendo que veáis la entrevista, es densa e interesante. Si de paso observáis un poco la cultura general de los jóvenes a los que entrevistan pues os echareis unas risas. Aunque en realidad no tiene ni puta gracia el analfabetismo funcional de la gran masa borreguil, digo juvenil Egpañola.

    “Frente a la mentira reaccionaria, la verdad revolucionaria”

    E.R.I.

    • jose

      Una de las cosas más interesantes que plantea Paloma es que la violencia la hacen personas, que tienen que asumir consecuencias por esos actos. Es muy sencillo teorizar aquí sobre la violencia, porque somos muy radicales y muy guays, pero a la hora de la verdad, ¿hasta qué punto estamos dispuestos a asumir esas consecuencias en lo personal?

      La revuelta en Túnez empezó porque un chico se quemó a lo bonzo como protesta, ya que la policía le había maltratado. Si después de todas estas revueltas se llega a algo mejor, que está por ver, y le preguntas a la madre del chico si ha merecido la pena, seguramente te dirá que no, que su vida era mejor antes de las revueltas. Y tiene toda la razón del mundo. Aunque teoricemos aquí fríamente en plan académico, esto hay que llevarlo a la vida real. Y en la vida real tenemos muchas cosas que perder. También nosotros, o sobre todo nosotros, en los países en que vivimos. Me parece algo legítimo preguntarnos antes de empezar una revuelta o un acto de desobediencia por las consecuencias, y, sobretodo, si merece la pena perder algo por ganar otra cosa que no conocemos.Todo esto son preguntas que es importante hacerse.

      Evidentemente hay mucha violencia defensiva que consigue cosas pero, al mismo tiempo, tiene consecuencias indeseables o imprevistas para muchos. Si yo creo que esta violencia es acertada, soy yo el que la tiene que hacer y asumir las consecuencias, igual que los insumisos asumían la cárcel por no hacer el servicio militar. Pero tengo que entender perfectamente que haya gente que no vea la violencia oportuna o que vea la no-violencia como una opción política. Hay que superar ciertos maniqueísmos, muy propios de la izquierda clásica, en que todo está claro, todo son verdades evidentes y no hay espacio para la reflexión y, sobretodo, para la construcción conjunta y contradictoria. También de las acciones políticas. Una no es má válida que otra ni más útil.

      Lo que yo quería decir es que la violencia está ahí, es una opción. Pero, en mi opinión, la mayor parte de las veces, en nuestra sociedad, no es la opción más adecuada, solamente en ciertas circunstancias y si se lleva a cabo con ciertos criterios éticos bastante fuertes. El resto de las veces las válidas son acciones pacíficas. Además, en la sociedad en que vivimos es mucho más útil una acción pacífica (desobediente) que una violenta. Mucho más. Conforme avance el tiempo y nos quiten derechos la gente tendrá menos que perder y aumentará la violencia política. Pero otra vez, el que la hace (personas concretas, con nombres y apellidos y existencia física, y no construcciones teóricas como el pueblo, las masas, las múltitudes) tendrá que asumir esas consecuencias.

  3. ERI

    La violencia en nuestra sociedad no se tiene que entender en forma de atentados, secuestros o guerrillas y grupos armados tipo ETA, GRAPO, TERRA LLIURE o el EGPGC.
    Es tiempo de otro tipo de lucha (creo que ya lo he indicado en el texto).

    • jose

      ¿Podrías poner un ejemplo de la violencia política en nuestra sociedad a la que te refieres? Porque yo creo que a parte de la generación de disturbios y de atentados o secuestros no existen muchas más posibilidades. A parte de la violencia estructural implícita. Pero esa es más compleja.

  4. ERI

    Huelgas, Protestas mediante manifestaciones pintadas u otros medios, cortes de suministros eléctricos o a suministros empersariales básicos, boicots a bancos, productos determinados y/o empresas, ocupación momentanea de propiedades del estado o embajadas de paises a modo de protesta, yo que se… mil y una cosas. O simplemente vivir consecuentemente a tus ideas.

    Y en cuanto a lo que he escrito. Esta claro, la acción de grupos como IRA ETA o cualquiera de los citados anteriormente, hoy en dia no ha lugar ya que con los medios actuales no pueden lograr abusolutamente nada y esto se esta demostrando con la desarticulación poco a poco de todos los grupos armados en Europa Brigadas Rojas y Frente Revolucionario en Italy, ETA TLl y GRAPO en España, IRA en Ireland, FLNC en Francia, Ejercito Rojo en Alemania etc.

    Por resumir y para evitar mal entendidos.Lo que no justificaría en este momento historico en el que vivo serían atentados a personas físicas todo esto hablando del caso particular del estado español, en casos de otros paises es que no quedan más cojones. Aqui también ocurrio en tiempos preteritos.

  5. Paloma

    No quiero vivir en una época de esclavos, aun sabiendo que que casi todos vivimos esclavos del capitalismo, quizá menos en esos paises en los que se lucha más con el corazón que con la mente.
    Por supuesto me posiciono en los incidentes de “Eladio Pearl Harbor”, porque de sobra se que la violencia de los “alborotadores” fue determinante para el movimiento de “Los pacíficos cabizbajos” que lograron que no se llevara a cabo. Plantee el tema precisamente por ello, vivir consecuentemente te hace posicionarte. Pero ¿dónde dejamos de posicionarnos?
    Somos conscientes de que la violencia utilizada contra las personas físicas no es la forma válida y que cualquier alternativa debe ser masiva; pero la utilización de la violencia es necesaría precisamente para romper el orden establecido e impuesto. Las acciones se llevan a cabo para algo, y todas las revoluciones empiezan con un detonante. El problema, como bien dice Jose, es cómo nos posicionamos personalmente y si asumimos las consecuencias, o dejamos que los demás las asuman, en cualquiercaso sólo podríamos implicarnos en lo cercano, y ser comisarios de lo lejano.

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  7. uno

    yo creo queel uso de la violencia colectiva es como un embudo al que te ves arrastrado aunque no quieras, en el que los intereses del poder de turno se contraponen a los del pueblo y solo dejan 2 alternativas pelear o tirar la toalla.
    Por todos es sabido que el medio para mantener el status quo por parte del estado es la violencia mas cruel y planificada sobre el pueblo.
    DE todas formas no es violencia no poder llegar a fin de mes, no es violencia no poder tener curro,no es violencia los pilares de nuetra educacion (individualidad y competicion)

    Enhorabuena por la web, es como una semilla en el desierto

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