La España de Mourinho (II)

El Barça me recuerda a un país que crecía al 3% y en el que descendieron las cifras del paro durante varios años consecutivos. Aquellos años fueron muy buenos para el equipo. Se consiguieron títulos como la Champions League que llevaba mucho tiempo sin estar en las vitrinas del club. Todo el mundo elogiaba a aquellos dirigentes que guiaban el rumbo de ese país por una alfombra de títulos y de pétalos de rosas.

Después aquellos dirigentes y sus colaboradores, que convertían en oro todo lo que tocaban, cometieron una serie de errores, lo que propició que fuesen sustituidos por un gobierno nuevo. Un gobierno que mantuvo firmes los puntales de aquel capitalismo salvaje, incluso se consiguió estirar el crecimiento hasta cifras superiores al 4% quedándose en numerosas comunidades autónomas al borde del pleno empleo.

Todo se perdonaba a cambio de títulos.

Esos años fueron aún mejores, se ganaba absolutamente todo. Había dinero para lo que hiciese falta, era un país de Champions League y de derroche descontrolado, ¿quién no se pegó una fiesta salvaje en aquellos años? Pero, ¿quién se iba a poner a pensar en formación teniendo ladrillo? ¿Quién iba a ser el guapo en pensar en el largo plazo cuando se estaban ganando títulos a tutiplén? Esos años éramos muy guapos, todos se llevaban muy bien y se permitía todo a cambio de esas grandes cosechas que se recogían. La foto de los ministros era para comérsela: el sobrino tímido que nunca ha roto un plato, el gestor que a falta de brillantez ofrecía trabajo, el yerno ideal, el amigo pícaro y hasta había uno tan guapo como para ligarse a una cantante de pop conocida mundialmente.

Pero llegó Lehman Brothers, llegó el efecto dominó, llegaron las caídas en las bolsas, ya no éramos tan guapos, llegó la crisis financiera mundial, ya no ganábamos títulos, llegó la falta de liquidez, comenzaron las discusiones, llegó el paro, no nos llevábamos tan bien como parecía, hubo muchos cambios en el gobierno, los medios de comunicación ya no nos reían las gracias, se vio el verdadero volumen de la deuda, SE NOS CAYÓ LA CARETA.

En cuanto al Real Madrid, no seré yo el que les defienda en términos políticos, pero entiendo a Mourinho porque me identifico con el que se mueve, con el que se porta mal, con el divertido, con el que se rebela. Quizás sea por eso o quizás sea, como me dijo un borracho ayer apostado en una barra, que prefiero vivir en Egipto que en Suecia.

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  2. Mellow

    No seré yo el que defienda la institución FCB. Porque, como otras muchas, tiene más miserias que méritos.
    Pero sólo por verles jugar merece la pena que se mantengan en buena forma, que el ciclo continúe, como se suele decir.
    Todo lo demás es dinero, mierda y espectáculo. Pero sobre el cesped elevan este juego a un nivel que yo no he visto nunca. Aunque sólo tengo 27 años, es verdad.
    A mi también me cuesta disfrutar de los éxitos del contrario, y no se me ocurre una razón consistente para ello, pero es así. Y es una lástima que la inquina y el desprecio nos impidan valorar y disfrutar las cosas buenas que hay, incluso las del bando contrario.

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