Hasta una democracia

El lunes la izquierda abertzale presentó una nueva organización política con la que pretenden presentarse a las elecciones municipales de mayo. Ya sabéis que, a través de la Ley de Partidos, las distintas formaciones que se habían presentado habían sido ilegalizadas, sino enteras, parte de las listas. Esta ley suponía, en ese sentido, una legislación de excepción, ya que estaba impidiendo el sufragio pasivo (la posibilidad de ser elegido) a un gran número de personas.

El principal argumento es que esas listas y, por lo tanto, esas organizaciones, pertenecían al entramado de ETA. Con esta expresión, “el entramado de ETA”, se ha aprovechado para meter en la cárcel a muchísima gente durante todos estos años, con argumentos bastante peregrinos. El caso más sangrante fue el cierre del Diario Egunkaria.

Logo de la campaña que se creó por la absolución de Egunkaria.

Este argumento tan de moda de que todo es ETA se olvida de algo esencial en un supuesto estado de derecho: los que delinquen son las personas, no las organizaciones en sí. Sólo se puede ilegalizar una organización (recordemos que formar una asociación es un derecho fundamental recogido en la Constitución) si ésta se ha formado con el objetivo de delinquir. Es decir, no podemos ilegalizar el PP porque parte de sus miembros sean corruptos, sólo se puede ilegalizar si se demuestra que se ha creado con el objetivo de corromperse. Este principio se ha olvidado en pos de una supuesta guerra contra el terrorismo que, igual que la de Bush en Abu Ghraib o Guantánamo, ha creado multitud de espacios de excepción.

No obstante, la aparición del nuevo partido, Sortu, es algo distinto. La izquierda abertzale, ahora, rechaza explícitamente la violencia de ETA. Incluso afirma que expulsará a sus miembros que defiendan o cometan actos violentos. Esto, en principio, es lo que le pedían los autodenominados demócratas. Esto parece  ser que cumple con la Ley de Partidos.

El sufragio, tanto activo como pasivo, es un derecho básico. No es algo que se pueda quitar  a una persona alegremente. Por lo menos en un estado de derecho. Es fundamental y tiene que estar muy razonado, ya que es la esencia de la democracia representativa: elegir y ser elegido.

Como hemos dicho más veces los jueces no están para defender a los buenos de los malos. Ni siquiera para proteger a las víctimas de sus asesinos. En todo caso resarcirlas. Los jueces están para defender y aplicar la ley. Y la ley, empezando por los Tratados Internacionales que ha firmado España hacia abajo, da derechos a todos los ciudadanos. Sean muy buenos o muy malos. Se llamen Egoitz o Manolo.

Si el estado sigue aplicando la legislación de excepción que se ha venido aplicando hasta ahora se confirmará algo que afirman muchos analistas: que al régimen político en que vivimos le conviene una violencia de baja intensidad mucho más que una paz que puede poner en entredicho las esencias del propio régimen. Es decir, es mucho más efectivo para lograr la independencia una izquierda abertzale organizada y sin lucha armada, por lo que al estado le conviene más una izquierda abertzale no organizada pero con lucha armada.

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  1. ERI

    Ya lo decía Orwell en su libro 1984:

    LA GUERRA ES LA PAZ

    Una “guerra” controlada,indefinida y prácticamente inocua (los daños aunque indeseables no suponen gran perdida al estado) es pretendida por los gobernantes que así mantienen constante el odio y distraen a los ciudadanos de otros fines mucho más priotarios.

    EL GRAN HERMANO ESTA ENTRE NOSOTROS. Jajajja

    Por cierto me ha encantado el analisis que has hecho, estoy bastante de acuerdo en todo lo que planteas, creo que si se hacen las cosas bien se puede acabar con la violencia SI TODOS PONEN DE SU PARTE.

    Recordar que en la transición se hizo mucha vista gorda y torturadores y acólitos del régimen como Fraga fundaron partidos y nunca se arrepintieron. Yo también exijo al PP la condena de la dictadura franquista cosa que nunca ha hecho.

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