¿El arte elitista puede ser de izquierdas?

'Centro Blanco' de Mark Rothko se subastó por 72,8 millones de dólares.

La Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO) abre sus puertas del 16 al 20 de este mes. Esos días veremos desfilar por nuestros televisores algunas pinturas que nos llamarán la atención e irremediablemente se comenzarán a escuchar algunos comentarios: “Eso lo pinta mi prima pequeña con seis años, no me jodas”, “¡Menudo timo! Eso, llegamos tú y yo borrachos, como el sábado, pegamos cuatro brochazos y lo hacemos mejor”, “¡Si parece que han volcado los botes de pintura directamente!”. Todos tenemos en mente el tipo de obras de las que hablamos.

Antes el arte cobraba valor por sí mismo. ¿Quién va a decir que Las Meninas no son una obra de arte? ¿Quién va a poner en tela de juicio el valor de la Catedral de Burgos? Ahora las cosas han cambiado y por eso me asaltan algunas dudas. ¿El arte contemporáneo es real, está lleno de contenido? ¿Están los artistas contemporáneos descojonándose desde una habitación oculta de nuestras caras de idiotas mientras analizamos sus obras? ¿Tiene el arte actual un valor real que no somos capaces de entender por nuestra falta de formación? En ese caso, ¿es elitista el arte contemporáneo?

La semana pasada estuve viendo una obra de teatro contemporánea, Gólgota Picnic del dramaturgo Rodrigo García. Si vamos al fondo, era una crítica a la deriva del cristianismo y al estilo de vida occidental, pero en la forma la obra estaba cargada de tantas metáforas visuales y escénicas que salí del teatro con la sensación de haberme perdido buena parte de lo que ocurrió sobre el escenario.

Las acciones que se representaban tenían un sentido (Rodrigo García no se estaba riendo de nosotros desde su torre de marfil), pero la mayoría de la gente no era capaz de interpretar la carga poética que se expresaba sobre las tablas. Es un teatro vanguardista, contemporáneo, crítico, desde una óptica inequívoca de izquierdas, quiere agitar conciencias, pero, para mí, cojea en que es ELITISTA. Es un teatro que sólo entiende la gente que tiene una completa formación sobre la materia.

Un momento de la representación de Gólgota Picnic

 

Un autor de una obra crítica, contemporánea, vanguardista y de izquierdas querría un teatro lleno todos los días. Pero no lleno de un particular grupo de gente. Lleno de gente del teatro, periodistas, camareros, mecánicos, funcionarios, médicos, taxistas, albañiles,… Es decir que cualquiera pudiese entrar al teatro y entender su mensaje. Con ese mensaje desencriptado podría calar más en la sociedad. Pero al encriptar el mensaje con el lenguaje del arte contemporáneo, gran parte de él se disuelve entre las butacas vacías del Teatro María Guerrero situado en el elitista Barrio de Salamanca madrileño.

¿Debe un artista de izquierdas poner su arte al alcance de todos o nos debe exigir como público una formación superior?

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  1. ruculaverde

    El arte elitista puede ser de izquierdas. Las vanguardias (avant garde), siempre han causado controversia.Muchos artistas ahora aceptados, fueron rechazados en su momento por incomprensión de la mayoría o del poder dominante.
    Quizás nos planteamos este tipo de cuestiones porque hace mucho tiempo que el arte, la historia, las buenas maneras, eran disciplinas dedicadas a los ricos, para diferenciarse de los pobres y partiendo de ese punto ya hay una distancia difícil de superar.
    Lo que sucede es que cuando planteamos el arte hacia el público es incorrecto, deberíamos pensar cómo el público, las personas, son educadas para comprender ese lenguaje y posteriormente decidir si están interesados en continuar con ese aprendizaje o no. Es decir, yo estudio geografía, pero decido si a lo largo de mi vida, me interesa formarme en ese aspecto o no.
    No estamos obligados a saber de arte contemporáneo, ni siquiera de arte.
    Lo fácil es opinar y solucionar el mundo con comentarios del tipo “ese cuadrado negro sobre fondo blanco lo hago yo”, lo difícil es hacerlo en un contexto de 1920, cuando nadie lo había hecho antes. Es una obra con un estudio de formas y de contenido que lo avala, para que se haya mantenido a lo largo del tiempo. Si todos los artistas cada década hicieran meninas, perderían el sentido. Ya tuvimos un Miguel Ángel, no habrá otro mejor.
    Lo nuevo es lo que destacará.Porque lo que existe ya está hecho. ARCO (u otros focos) ahora es lo nuevo, en su momento lo fue la Exposición Universal con Duchamp , con su Fontaine (ahora en el Pompidú).
    Esto no significa que todos los nuevos artistas tengan algo que contar, pero sí que lo nuevo surge en lucha contra lo establecido, en el arte como en la vida.

    • marcos

      Perdóname la tardanza. He tenido unos días un poco extraños, pero nunca me olvido de vosotros.
      Lo primero es que es verdad que lo he planteado desde el punto de vista del creador de arte. Este análisis se puede tomar desde diferentes puntos de vista. Creo que todos son interesantes y que todos aportan puntos de vista a tener muy en cuenta. Yo he partido desde ahí y por eso las conclusiones son las que son. De acuerdo que recibimos una formación de base y que posteriormente cada uno adquiere unos conocimientos superiores en lo que quiere. Lo que ocurre es que cuando un científico realiza un avance, su mayor interés es alcanzar ese avance para que beneficie después a la gente. Sin embargo, un artista creo que debería tratar de hacer llegar su mensaje al máximo de gente posible. De acuerdo, no a cualquier precio, pero siempre hay caminos. Me refiero a un campo del arte como es el teatro “revolucionario” que quiere cambiar mentalidades, que va cargado de mensaje. Si envías un mensaje que consideras que es interesante lo mejor es que llegue ese mensaje a mucha gente y para eso siempre hay caminos.
      Estoy totalmente de acuerdo contigo en que el arte es ruptura con lo establecido por eso muchas veces no se entiende en su época, quizás sea eso. Mi crítica era desde mi boina de pueblerino, no tengo la altura necesaria para discutir el talento artístico de Rodrigo García, pero bueno nos ha servido para expresarnos y para aprender. De hecho yo voy cambiando el punto de vista que tenía.
      Por ejemplo, lo que más criticaba era que en plena obra de teatro pusiese una hora de piano de Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz de Joseph Haydn. Lo criticaba porque consideraba que la gente no lo entendía pero ahora pienso que la gente que ha ido al teatro ha escuchado una obra musical que no hubiese escuchado de otra forma. Así que también es una forma revolucionaria de extender una cultura “elitista” y cara, como la música clásica, para todo el mundo y a un precio asequible. Gracias por hacerme aprender.

  2. Mellow

    “Una obra de arte es un rincón de la creación visto a través de un temperamento” Esta frase de Èmile Zola expresa bastante bien lo que, desde mi humilde oponión, debería ser el arte.

    Un artista, de la disciplina que sea, intenta expresar algo que lleva dentro de la manera que le parece más acertada. Es algo tan personal que no puede ser modificado por criterios estéticos, sociales o de mercado. Si triunfa o no carece de importancia, su función ha terminado cuando se da la última pincelada o se toca la última nota. Debería ser más un tratamiento psicológico que un producto mercantil.

    Tampoco hay que renunciar a mostrarlo, o incluso venderlo. Al que le guste bien, y al que no, también. No es tarea del artista intentar adecuar su obra a las necesidades o exigencias del público. Cada uno que lo aproveche como pueda. No se trata tanto de formación, sino de sensibilidad. Un erudito del arte podrá apreciar “Las meninas” con todos sus matices, pero no más intensamente que cualquiera que se ponga delante del cuadro con la mente lo suficientemente abierta.

    Se puede usar el arte para hacer crítica social, para vivir o para crear beneficios económicos. Cada uno sabrá lo que lleva dentro, pero nosotros, como público, permitámonos elegir libremente si nos gusta o no (asunto que no tiene nada que ver con el artista).

    Fuera de la consideración de arte quedarían obras “artificiales” creadas con el único propósito de incrementar las ventas, y con ello el bolsillo de no pocos chupópteros. Eso es industria y mercado.

  3. jose

    Aunque lo hago con ventaja porque yo el lunes hablaré más sobre el tema, me gustaría comentar unas cosas. Estoy de acuerdo con ruculaverde en que la pregunta debería ser por qué las mayorías no comprendemos el arte contemporáneo en vez de por qué el arte contemporáneo es incompresible para la mayoría. Y aquí, en mi opinión, hablaríamos, no tanto de las elecciones personales de cada uno sino de un sistema social que excluye a la mayoría, no sólo de la capacidad de comprender el arte, sino de la capacidad de reflexión en general.

    Dicho esto no podemos olvidar que el arte no es la expresión interior del artista. El arte es un producto social que se legítima y se convierte en arte al hacerse publico y aceptado socialmente. Los poemas que yo escribía con dieciséis años no son arte por sí mismos. Serían arte si, una vez hechos públicos, son aceptados como arte. No es el caso ni lo va a ser. Si pensamos en los toros, la discusión en torno a su condición artística tiene que ver, no con la belleza estética que pueda haber en ellos, sino con un debate social en torno a cómo tratamos a los animales.

    Ahora pensemos, ¿quiénes son los que convierten una obra u otra en arte? Existe todo un sistema artístico, formado por instituciones privadas (galerías, coleccionistas) y públicas (universidades y centros culturales y museos), que se encargan de legitimar unas obras u otras. Habéis hablado de Arco. Arco es un ejemplo de la legitimación del arte, no por el arte en sí mismo o por su función social, sino por una cuestión puramente mercantil. En un reportaje hoy en Babelia sobre el arte en Rusia tras la caída de la URSS, un artista explicaba que, en la actualidad, en Rusia, el arte no se encarga de crear valores sino solamente valor y precio. Ése es el problema de nuestros días en torno al arte, que es legitimado esencialmente por unos círculos con claros intereses mercantiles. Y seguramente, esto está muy relacionado con la ininteligibilidad del arte para las mayorías, no sólo la formación de éstas.

    Mi opinión, que desarrollaré el lunes, es que el verdadero arte de izquierdas o revolucionario si lo prefieres llamar, no es sólo el que crítica tal o cual aspecto de nuestra sociedad desde un aspecto progresista, sino, sobretodo, el que denuncia y se excluye del propio sistema artístico que legitima el “arte elitista” y, a través de este, al propio capitalismo.

    Esto es lo que hacen el arte popular y el arte político. Y lo que hicieron las vanguardias, por cierto.

    • Mellow

      El arte es difícil de definir. En mi pequeña búsqueda de la verdad he ido preguntando a unas cuantas personas (algunas de ellas artistas) qué era para ellos el arte. Nadie ha coincidido, para cada uno es una cosa diferente, y quizá sea mejor así, que cada uno piense lo que quiera.

      Pero por buscar un consenso he ido al diccionario. Según la RAE, el arte es “la manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”.

      Si dejamos la legitimación del arte en manos de una élite, sea la que sea, nos encontramos con que Bisbal es un gran artista porque es aceptado socialmente (previo pago de unos millones en publicidad) y Vincent van Gogh no fue un artista de su tiempo, ya que en vida no vendió ni un cuadro (¿y de qué le vale que se le reconozca ahora? Él era artista en vida, aunque nadie lo viera, no muerto y con todo el mundo a favor)

      Así que prefiero considerar arte cualquier expresión humana con esa intención. Pero me reservo el derecho ha valorarlo personalmente según me transmita cada obra. El que quiera pagar x por un cuadro porque no sé quién lo valora en ese precio, allá él. Pero eso es mercado, el arte es una capacidad intrínsecamente humana que nada tiene que ver con el dinero, y en un principio, ni siquiera con el reconocimiento social.

      Considero que hay más arte en tus poemas adolescentes (sin haberlos leído) que en muchas películas americanas, noveluchas sin contenido y música comercial, por mucho que sea aceptado socialmente.

      • marcos

        Mellow, perdona por la tardanza.
        La problemático de lo elitista de la música de Bisbal es la producción y el apoyo económico que están detrás de sus discos (Enrique Santander, la odiosa familia Stefan,…) Esos pseudoartistas que lloran por los derechos de autor y son multimillonarios. Ellos son una elite peligrosa, pero su música no me parece elitista porque llega a todo el mundo. Llega tanto a todo el mundo que me parece populista, demasiado facilona.
        Comparto contigo que los artistas no deben dejarse llevar por criterios mercantilistas, pero, cuando envías un mensaje, es importante que ese mensaje cale en la gente y para que cale puedes adaptar el mensaje sin que pierda valor artístico (o que sea aceptable aunque pierda algo de valor, ahí entra el criterio del artista).
        Las grandes obras de arte no acaban cuando finaliza su exposición. Seguro que hay obras de arte que te han calado tanto que siguen siempre en tu cabeza y acudes a ellas cada cierto tiempo. Incluso que cuando haces tú una obra de arte te están influyendo, aunque no quieras o no seas realmente consciente.
        Además de la sensibilidad, como bien señalas, y una mente abierta creo que es necesaria una FORMACIÓN ARTÍSTICA. Por mucha sensibilidad que tengas la formación te ayudará a interpretar nuevos matices de una obra, te ayudará a llegar más allá, a profundizar más en cada obra. Además, hay arte en el que vale cualquier interpretación, pero en otros casos no. ¿Y si crees que una obra quiere decir lo contrario de lo que realmente significa? Yo creo que no todo vale en el arte.
        Según tus argumentos, ¿qué sería arte y qué no sería arte? Y una vez establecido esto, ¿cabría la posibilidad de discernir entre arte bueno y arte malo, mediocre o como quieras llamarlo?
        Muchas gracias por aportar tus ideas y ampliar mis horizontes mentales.

    • marcos

      Jose, ¿para considerar arte los toros hay que realizar un debate social? ¿Se hacen debates sociales para considerar arte otras cosas? Si, como dices tú, el arte se legitima a través de determinadas instituciones, los taurinos podrían formar esas instituciones que legitimasen lo que ellos consideran arte, ¿no?
      La obra de Rodrigo García se representaba en el Centro Drámatico Nacional, así que no se sale del sistema asrtístico en ese sentido.

      • jose

        El problema de los toros es que las instituciones que lo han legitimado como arte hasta hace muy poco están siendo cuestionadas a través de un debate social concreto sobre el trato a los animales. No es una discusión sobre la estética de los toros o la percepción de los toros o la mercantilización de los toros, es algo que transciende a los toros en sí, que no pueden controlar.

        Y esto es así porque, como decía, el arte forma parte de una sociedad, y se produce dentro de ésta. Y se legitima, es decir, se convierte en arte, por esa misma sociedad. En cada sociedad se legitima de una manera, que, normalmente, tiene que ver con el poder. Son instituciones concretas las que dan legitimidad al arte, no el arte en sí mismo. El autor no es artista si la sociedad en la que vive no le considera artista, es decir, si no “pone en valor” su obra. Poner en valor puede significar vender un cuadro o representar tu obra en el Centro Dramático Nacional, un sitio que legitima el teatro u otras cosas.

        Es triste, ya que el arte, como todo y todos, forma parte de una sociedad atravesada por la dominación. Tenga una forma económica, cultural o política. Por eso digo que el arte, debe poner en cuestión las propias instituciones artísticas, que reproducen esa dominación.

        Por último, esto es un opinión teórica. Esto no quiere decir que no encuentre valor artístico, yo, como persona, en muchas obras que forman parte y reproducen este sistema artístico. Y tampoco quiero decir que considere, yo como persona, que cualquier cosa que ese sistema artístico nos vende como arte tiene verdadero valor artístico. Por eso digo que, cuando hablamos de arte comprometido, este aspecto, cuestionar las maneras en que se legitima algo como arte, es esencial.

      • marcos

        Si “El autor no es artista si la sociedad en la que vive no le considera artista, es decir, si no ‘pone en valor’ su obra”, ¿Vincent van Gogh o Cervantes nunca fueron artistas?

  4. jose

    Cervantes y Van Gogh son artistas porque una sociedad de otra época ha hecho arte sus obras. Esto, evidentemente, les convierte en artistas. Pero ya están muertos, así que lo son para la historia del arte y de la literatura y para la sociedad que produce esa historia del arte y de la literatura, es decir, la nuestra.

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