Una luz, una sombra.

Amanece en Trípoli. Un sol líquido se impone en el cielo sobre las nubes prendidas. Jaouad sale de su casa consciente de que no es un día cualquiera. No será un día de esos que pasan delante de él sin pena ni gloria. No será un día de esos que han inundado todos estos años. Un día y otro día y otro día y otro día. Y la vida pasando ante sus ojos sin tocarle. Y la pobreza llamando a su puerta. Y la libertad arañándole las tripas.

No hay mucha gente por su barrio. No ha visto a Jamal fumando ni ha sentido el perfume del horno de pan. Está dispuesto a andar hasta el centro de la ciudad. Ha dejado atrás la mezquita de Al Harathy por Pepsi Cola Road. ¡Llamar a una calle Pepsi Cola! ¡Y luego dice que es socialista! Esos pensamientos le ocupan la cabeza mientras una inquietud creciente se va adueñando de su cuerpo. El mediterráneo está cada vez más cerca y se nota en el aroma de las calles cercanas al puerto y en la presencia de la gente, cada vez mayor.

 

A más de 1.700 kilómetros de distancia se levanta Saib en un Madrid plomizo y gris de febrero. Es un miércoles con un aspecto de lunes inconfundible. Apenas asoma el sol cuando sale de su casa en el barrio de Lavapiés. Su casa por llamarlo de alguna manera porque es un piso de 70 metros cuadrados en el que viven nueve personas. Las calles muestran el trajín habitual del día y de la hora que reflejan los calendarios y los relojes, nadie se sale del guión.

De los bares salen ruidos de informativos matutinos, el tintineo de las cucharillas en las tazas y alguna bocanada de olor a café. Le pesa la vida demasiado para la edad que tiene. Baja al metro, se salta el torno y esquiva la mirada del segurata. Lo que no esquiva es la mirada inquisitorial de un hombre con el ABC bajo el brazo. En los ojos de ese hombre están el desprecio y el odio de los que nunca hablan los periódicos. La violencia que no reflejan las encuestas.

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  1. JOSE

    HOY COMO TANTOS OTROS DIAS,SEGUIREMOS YENDO A TRABAJAR,COMEREMOS IGUAL DE BIEN Y SI NOS DEJAN,DORMIREMOS IGUAL DE BIEN QUE AYER.
    NUESTRAS BUENAS VIDAS,LO MISMO QUE LA DE ESTAS POBRES GENTES,A VECES SON IGUAL DE MONÓTONAS.
    YA NO NOS AFECTA NI LAS REPRESIONES,NI LAS DICTADURAS,NI LOS ASESINATOS,NI LOS ABUSOS,NI ….
    ES LO QUE QUIEREN QUE SEAMOS….MAQUINAS DE NO PENSAR.
    POR CIERTO,VIENDO LO QUE SE VÉ A DIARIO….LO ESTAN CONSIGUIENDO.

    • marcos

      Ahí está nuestra capacidad de decisión. En poder parar esa rueda que parece que no para de girar. Siempre teniendo en cuenta que hay gente que no puede ir a trabajar, que no come igual de bien y que no duerme igual de bien.

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