La Historia es nuestra, y la hacen los pueblos (II)

3.- ¿Cuál es el papel de los gobiernos occidentales (EEUU y UE) en el mantenimiento de esos regímenes y qué pueden y deben hacer ahora?

Hace unas semanas la tercera autoridad del Reino de España visitaba al amigo Teodoro Obiang. Todos sabemos que EEUU ha mantenido sátrapas y

El Campechano apoyando la democracia en Kuwait.

dictadores a través de dinero o cooperación militar durante todo el Siglo XX. Francia ha determinado los destinos de la mayoría de los gobiernos del África francófona desde la independencia de estos países a mediados del siglo pasado. Quiere esto decir que la mayor parte de los gobiernos del mundo necesitan de cierta aprobación de esos que se vienen a llamar Comunidad Internacional (fundamentalmente los gobiernos occidentales), ya sea no molestando mucho a nuestras empresas en sus territorios (Guinea Ecuatorial) o colaborando con nosotros en nuestras conquistas imperiales (Arabia Saudí). Si se cumplen estos dos requisitos, el resto da igual. Los derechos humanos, la democracia, la libertad, la justicia son sólo discursos y retórica que quedan muy bien en los documentos.

Teniendo esto presente, y sabiendo que los regímenes que se están derribando en el mundo árabe estaban sostenidos por las potencias occidentales, tenemos que tener mucho cuidado con nuestros propios líderes. Al fin y al cabo, por aquí no tenemos mucha costumbre en eso de expandir la democracia, ni siquiera hacia dentro. Es evidente que no podemos desperdiciar cualquier medida que sirva para apoyar a las revoluciones y derrocar al dictador (sanciones, congelar cuentas, etc.), pero partiendo de la base de que, según por parte de quién venga (por ejemplo EEUU) van a estar dirigidas mucho más a salvaguardar sus propios intereses que a apoyar la democracia. No podemos esperar de quién nunca ha apoyado la democracia en el mundo árabe que la apoye de repente.

 

4.- ¿Cuáles son las consecuencias de estas revoluciones en el “orden mundial”?

Igual que la pregunta número dos, es difícil saberlo. Hay tres aspectos que, seguramente, van a cambiar a raíz de estas revueltas.

El conflicto árabe-israelí

En función del desarrollo de las revueltas y, sobretodo, de la capacidad de los revueltos para acceder al poder o forzar al poder a satisfacer sus demandas, el conflicto árabe-israelí puede cambiar sustancialmente. Es sabido que Israel no levanta simpatías entre las poblaciones árabes, fundamentalmente por el genocidio lento que está haciendo en Palestina. Gobiernos populares, en el sentido de apoyados por el pueblo, tienen que ser mucho más contundentes en el apoyo al pueblo palestino. Además, el discurso de que Israel es la única democracia de Oriente Medio (lo cual es mentira) deja de valer. Esto puede llegar a ser peligroso en el momento en que Israel está dispuesto a provocar una tercera guerra mundial antes que a permitir al pueblo palestino recuperar su tierra y su libertad.

Nueva identidad países árabes

En función de cómo terminen las revueltas en cada país (que puede ser de una manera distinta en cada uno, pues tienen características propias) puede cambiar el discurso legitimador del orden mundial actual, basado en la falacia de que solamente los países occidentales tenían legitimidad para hablar de democracia y derechos humanos. Las multitudes de los países árabes nos han demostrado que ellos tienen su anhelo de libertad y que también pueden luchar por él. Además, si este anhelo se transforma en justicia económica, puede cuestionar no sólo el orden mundial político sino también el propio orden mundial económico: el capitalismo global. Lo cual nos lleva a

El régimen global de explotación de los recursos

El derecho que creemos tener los occidentales de coger el coche en cualquier momento para cualquier cosa está construido sobre un régimen de explotación de los recursos en el que nuestras sociedades, a través de nuestras multinacionales, nos apropiamos de la mayor parte de los recursos del planeta. Esta apropiación se consigue apoyando dictadores o asesinando sindicalistas. Si los pueblos árabes se apoderan de sus recursos esto va a repercutir necesariamente en este régimen de explotación, que, conforme se agoten los recursos, por ejemplo el petróleo, y aquí no reduzcamos la demanda, se hará más violento. Es decir, o cambiamos nuestro estilo de vida o ya podemos ir pensando en más guerras imperiales, más sangre y más miseria para el planeta. Miseria y sangre que se volverá contra nosotros.

 

5.- Desde un punto de vista radicalmente de izquierdas y solidario con cualquier pueblo del mundo que luche por su libertad, ¿qué puedo hacer?

Como hemos visto, las revueltas de los países árabes nos pone en una situación difícil. Por un lado, nuestros estilo de vida y nuestro aparente bienestar está asentado en dictadores y sátrapas. Siendo gráficos: si apoyamos a estos pueblos tenemos que estar dispuestos a ir 110 km/h y a cambiar muchas cosas más.

Además de esto, según cómo se desarrollen los acontecimientos, es probable que nos enfrentemos a una intervención militar de los países occidentales en algún lugar. Aquí lo tenemos que tener claro: la libertad la conquistan los pueblos, nunca la dan los gobiernos, de ninguna clase.

Por último, como pueblo, la mejor manera que tenemos de apoyar a otros pueblos, a otras multitudes, en su lucha por la libertad (del que nosotros somos víctimas en muchísimos sentidos) es, a parte de la solidaridad, haciendo nuestras propias revueltas. El día en que nosotros vivamos en democracia es cuando podremos plantearnos extenderla. Mientras tanto, tenemos que crearla aquí.

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