¿Que siga la fiesta? (II)

La fiesta va a seguir. ¿Cómo no van a seguir en esa fiesta eterna llamada capitalismo, llena de lujos excéntricos, que les estamos pagando entre todos mientras a ellos les sale gratis? Si esperamos a que las oligarquías económicas y políticas salgan de la fiesta y vuelvan tambaleándose a sus casas a vivir la resaca, estamos muy equivocados. Ellos seguirán pidiendo rondas sostenidos por la droga que les suministra el estado en forma de dinero.

Al principio de la crisis nos hablaron de que iban a refundar el capitalismo. Parece un chiste malo. ¿Obama, Sarkozy, Merkel, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial iban a refundar el capitalismo? Esos son los que están en la fiesta con nuestro dinero, mientras nosotros tenemos el cinturón tan apretado que algunos ya no podemos ni respirar.

Las democracias actuales están superadas. El problema es que ellos no van a hacer nada por darse cuenta hasta que sea inevitable. A algunos dirigentes de los países árabes les están sacando de la fiesta a hostias mientras mendigan una copita más. Podrían corregir el rumbo con listas abiertas y democráticas en todos los partidos, hablando honestamente a los ciudadanos, echando a sus miembros corruptos. ¿Estoy pidiendo demasiado?

El virus de la corrupción en España tiene infecciones más graves de lo que parece. Vivimos en un país con la mentalidad obtusa y egoísta del nuevo rico: “Mientras a mí me vaya bien, ¿qué más me da que el alcalde de mi ciudad se lleve algo?” (sic). Esa gente mantiene en su cabecita un virus muy extendido por aquí que dejó un señor con bigote, abdominales y melenita liberal. Mientras no cambie esta forma de pensar, es difícil que deje de haber políticos como Camps que, a pesar de ser un corrupto, sigue ocupando su cargo de presidente de la Generalitat Valenciana como si nada pasara.

Compartimos la crítica. No sé si la solución. Yo creo que hay que votar. Hay que implicarse políticamente y eso también es votar. Votar a los partidos con arquitectura democrática, a los que enfrentan la corrupción, a los que se oponen al actual sistema económico que legitima la inmoralidad diariamente, a los que representan a la gente, a los que se atreverán a ir a la discoteca y decirles a las elites encorbatadas: “Se acabó la fiesta. A partir de ahora, o nos vamos todos de fiesta o no se va nadie.”

El 14 de abril de 1931 la Puerta del Sol presentaba este aspecto festivo.

Hoy hace ochenta años que, de unas insignificantes elecciones municipales como las que se celebran el próximo 22 de mayo, llegó una fiesta maravillosa. Pero no una fiesta como la que hay montada ahora. Una fiesta de la gente que inundó las avenidas, una fiesta pacífica y tricolor, una fiesta republicana de trabajadores de toda clase, que se organizó en régimen de Igualdad y Justicia, una fiesta en la que las instituciones emanaban del pueblo, una fiesta de cultura con García Lorca tocando el piano, una fiesta efímera de la izquierda que los poderosos no soportaron.

Esa fiesta nació de las urnas y se construyó sobre unas urnas abiertas a todo el mundo, incluidas las mujeres, que hasta entonces no habían podido votar. También me acuerdo de quienes fueron los que lucharon y siguen luchando por los derechos de las mujeres. Yo te digo que A ALGUNOS #nolesvotes, pero yo voy a votar. Cada voto es un homenaje cargado de sentido a toda la gente que se ha quedado en el camino para dejarnos un suelo de justicia, igualdad y libertad. Actuaremos en todos los ámbitos políticos posibles para combatir a nuestros enemigos, pero en las urnas también.

  1. Rodrigo

    desde luego que hay que votar, si el juego democratico, ya les favorece y el momento de tomar la calle con armas aun no ha llegado; no podemos caer en la resignación que ellos desean, para seguir de fiesta.

    Cualquier voto, fuera del triunvirato de poder actual, es un pequeño paso hacia el cambio; pero sobre todo, debemos votar por las personas que dejarón su vida para conseguirnos este derecho.

    ¿Cuantas mujeres de derechas, saben quien les abrio las puertas a las urnas?

  2. latrastiendadeviernes

    ¿Cómo combatir ese virus y sus efectos? Han sido muchos años de inversión en determinados valores, y cuesta ir a contracorriente. Yo lo haré, como siempre, aunque parece que cada vez cueste más. Y votaré, por supuesto. Qué fácil es para algunas personas trivializar sobre ello. ¡Con lo que costó! Saludos.

    • marcos

      Al menos podemos tratar de combatir ese virus con nuestra determinación y nuestro compromiso. Es muy fácil trivializar sobre casi todo, pero bueno recorrer ese apasionante camino de dificultades es más divertido y más enriquecedor.La pena es lo que dices, que la ignorancia de la gente no sepa reconocer todo el esfuerzo y la sangre que costó. En cualquier caso, tampoco podemos dormirnos en los laureles. No todo el camino está recorrido. La democracia se construye cada día y no sólo votando cada cuatro años. La democracia, para ser real, debe estar en manos de los ciudadanos y no en manos del gran capital que cada día da pasos arrebatándonos espacios de decisión y autonomía.

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