Dudo

Como estudié letras vivo instalado en la duda. No sé si caminar por “Puedo escribir los versos más tristes esta noche” o elegir la alameda de “Sucede que me canso de ser hombre”. No sé si encierra más belleza el Guernica o Las Meninas. No sé empuñar un arma como lo hacen los adalides de las certezas. Quizá sean reminiscencias de la duda cartesiana de René Descartes que me conduzcan por el sendero del conocimiento. No lo sé. Si te dijese lo contrario, te estaría mintiendo.

Si hubiese estudiado ciencias, el panorama sería diferente. Podría resolver las incógnitas que asaltan mi existencia. Avanzaría por el entramado de fórmulas que me conducirían con toda certeza a la toma de decisiones correcta. Sabría qué cantidad de glóbulos rojos corren por mis venas enamorados de ti. Pitágoras me diría si sólo somos dos catetos más o si podría encontrarte esperándome sentada sobre la hipotenusa.

Pero estudié la oratoria de Cicerón, la voluptuosidad de Lorca y la arena en la boca de los poetas favorables al franquismo. Por eso dudo y no encuentro verdades absolutas. No creo en dogmatismos y menos si son capitalistas. No sé si la Catedral de Burgos es más bonita que la de Sevilla o la de Colonia. No sé si Dylan o Cohen, no sé si Messi o Maradona, no sé si Sean Penn es mejor que De Niro. Y cuando me quedo solo, y apenas un haz ilumina la estancia, no sé si te amo o sólo es un sentimiento más a caballo entre la amistad y el cariño.

  1. Mellow

    Creo que es difícil encontrar certezas. Los que hacen el esfuerzo de tratar de entender otros puntos de vista se dan cuenta de la cantidad de matices que puede tener un gris, tan diferente del blanco y el negro de esos adalides que mencionas. Pero el dudar y cuestionarse, incluso de uno mismo, es el único camino para acercarse a la verdad, ya que no sé si ésta puede ser realmente alcanzada desde nuestras limitaciones. La mayoría de los que están seguros de cosas complejas lo están porque dejaron de andar el camino, y se conformaron con las vistas que les ofrecía la atalaya encontrada.

    Yo a veces también me siento algo perdido en mis propios pensamientos, y lo único a lo que puedo agarrarme es que me ha gustado este artículo, me apetecía escribirte, y estoy disfrutando haciéndolo. Todo lo demás es humo.

    Muchas gracias por lo que nos ofrecéis en este blog.

  2. JOSE

    YO QUE TAMBIEN SOY DE CIENCIAS,CREO QUE PARA DUDAR HAY QUE HABER ESTADO MUY CERCA O HABERLO PROBADO.
    SI SOLAMENTE HAS ESTADO MUY CERCA;PRUEBALO.
    SI YA LO HAS PROBADO,LA DUDA NO EXISTE.
    SALUDOS Y QUE PASES BUEN VERANO.
    YO A PARTIR DE MAÑANA VOY A INTENTAR HACER LO MISMO.

  3. L.M. 2 Días

    Quizá los que permanecimos más cercanos a las letras estemos más acostumbrados a la duda metódica, siendo siempre muy conscientes de la imposibilidad del empirismo en determinados casos.
    Sea porque nos detengamos más en los pequeños matices o porque no seamos tan metódicos a la hora de desarrollar nuestras formulaciones, pernoctamos a menudo bastante lejos de la certeza. Inherencia imposible en nuestro ser.

    Yo tampoco sé si la Catedral de Burgos es mejor que la de Sevilla. Ni sé si me conformaré con clasificarlas en diferentes épocas y estilos o ámbitos. Lo que sí sé es que la de Burgos la veo todos los días y la de Sevilla sólo cuando hago por encontrarla. Tengo la certeza de que a la primera es a la que más quiero y la que me ha visto crecer. Sé que ésta siempre me acompaña y que dificilmente podría borrar su marca ojival. Y de sobra sé que delante de ella no me acuerdo del sur.

    Pero atisbo la duda cuando recuerdo la ultima vez que pasé por Hispalis y frente a la segunda me hallé. Hacia tiempo que estaba cerrada, pero la contemplé como nunca antes hice. Hay noches en que mi almohada huele a azahar e intento seguir respirando el suave olor del platanero.

    Quién sabe si la melodía que acompaña al Guadalquivir me acunaría como ninguna o si un buen día crearía una oquedad en mi interior que dificilmente nadie podría cerrar.
    Seguiré fiel a mis raíces hasta que estas decidan no serme fieles, a pesar de las puntuales visitas de ese haz que tú mencionas.

    Sólo espero no tener que acudir de nuevo a los libros de arte o pasear por León. Tanta arquitectura acabaría con mi pobre conocimiento.

    PD: Cómo me gusta cuando te pones tierno, Marcos.

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