Dudo (II)

No se puede dudar mientras apuras la úlitma copa para que la persona con la que más deseas estar no se vaya. No se puede dudar si, volviendo a casa, solamente escuchas el eco de tu deseo: ¿quieres subir a mi casa? No se puede dudar si, cuando se ha ido, te marchas arrepentido por no atreverte a acercar tus labios a los suyos.

No cabe ninguna duda cuando dos miradas se cruzan y todo para, todo se calla. Cuando el silencio se convierte en la más absoluta de las comprensiones. Porque nada hay más evidente, nada hay más claro, que dos personas que no hablan porque todo lo dicen con los ojos.

No tiene sentido dudar cuando dos cuerpos desnudos yacen abrazados en la misma cama. Cuando tu mano acaricia su cuerpo desnudo. Cuando sientes su respiración en tu oído. Pausada o loca. Estridente o muda. Cuando los dedos de las manos se cruzan. Cuando las piernas se cruzan. Cuando con la lengua recorres su cuerpo húmedo de pasión.

No hay lugar para la duda cuando, juntos, en silencio (siempre el silencio), ves dos estrellas bailar en el cielo dibujando vuestros nombres. Cuando sientes las paredes derretirse como dos trozos de hielo en un horno, quedando únicamente los reflejos de la pasión. Cuando escuchas las voces que te gritan desde dentro que la amas, que irremediablemente le amas.

  1. tronquita

    pero no decías que no ibáis a hacer este blog para ligar?!!
    lo suyo más literariocultural, lo tuyo más directo sexual, pero al final la poesía es más honesta que la política..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s