Sucede que me canso de ser hombre

Pensaba escribir hoy sobre teatro, sobre arte, sobre ese arte comprometido que me gusta saborear como público. Sobre el teatro político de gente como Darío Fo o de Bertolt Brecht, sobre la España profunda de las alcobas que diseccionó García Lorca o sobre las caretas hipócritas que nos quitan los textos de Rodrigo García. Me apetecía escribir sobre los desequilibrios excesivos de Tennessee Williams o de Angélica Liddell.

Creía interesante lanzarme en la búsqueda de la delgada línea entre el compromiso y el entretenimiento. ¿Dónde está el equilibrio para que una obra sea capaz de divertir y a la vez de hacer pensar al público? ¿Puede una obra cargada de mensaje político calar en la vanidosa sociedad actual? ¿Es necesario entretener o es preferible retorcer las tripas de la gente que se sienta en las butacas hasta castigarles esa noche sin cenar?

Inmerso en estos pensamientos mecidos por las nubes, me bajó a la tierra un golpe de realidad. ¿Quién cojones soy yo para reflexionar sobre todas estas cosas? ¿Por qué carajo le va a interesar a la gente lo que yo escriba aquí? ¿Qué pensará de todo esto un parado, un estudiante carente de futuro, un deshauciado, un vagabundo o una madre que hace magia con el subsidio por desempleo? Cuando me siento como un cisne de fieltro, me apetece meter el boli en el bote y olvidarme de todo, aunque eso signifique darles la razón a toda esa gentuza que nos lleva la contraria.

Un Comentario

  1. Paloma

    Me encanta que hables de teatro… Que hables de hombres y de mujeres que también se sienten o sintieron como un cisne de fieltro, pero en vez de meter el boli en el bote lo utilizaron para demostrar que un parado, un estudiante sin futuro, un deshauciado, un vagabundo o una madre son universales. Gente comprometida con y sin caretas y con desequilibrios… ¿Quién coño quiere vivir en el equilibrio? o ¿Quién lo vive?¿Cuál es el equilibrio que vivimos? Hace falta “calar en la vanidosa sociedad actual” y buscar como hacerlo.
    Hay mucha apología gratuita que puede hacer retorcer las tripas de la gente, hasta que la gente se acostumbra… ¿Entretener o retorcer? ¿Compromiso o entretenimiento? Ambas pues. Pasear por la delgada linea de la sutileza del desequilibrio sin saber en que momento caeras hacia un lado u el otro es la vida, y es el teatro. Seguiremos buscando.
    Nada es definitivo y no siempre lo original es lo mejor.
    Bsss a la sombras.

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