Crueldad

Hoy es un gran día. Zamorano, un tipo de Tordesillas ha dado el lanzazo final a Aflijido, el toro que ha tenido la mala suerte de ser el elegido para ser asesinado por las hordas castellanas de borrachos y fiesteros varios. Incluidos, por supuesto, padres con niños que, emocionados, observaban cómo sus convecinos luchaban denodadamente contra el pobre animal. Animal que, claro está, huía despavorido.

Pero, claro, esto no son los toros, esto no es la fiesta nacional, esto no es José Tomás. Pues sí, el principio es exactamente el mismo que en la fiesta nacional. Un grupo de gente decide que la vida de un animal vale menos que su gozo colectivo. Exactamente lo mismo. ¿Cuál es la diferencia? ¿Que José Tomás se va de fiesta con la “gauche divine” y hasta sale en la Biblia progre (El País semanal, aunque hay que reconocer que un poco en decadencia)? Zamorano es exactamente igual, moralmente hablando, que José Tomás. De hecho, puestos a hacer un análisis político de las dos manifestaciones de la fiesta nacional, el Toro de la Vega es más democrático, ya que el asesinato del animal es una construcción colectiva, es la apoteosis del pueblo en armas luchando juntos. En cambio, la cara guay de la fiesta es una versión elitista y bastante hortera, en la que unos tipos muy bien pagados asesinan a un animal mientras el resto sólo puede mirar o jalear, con lo felices que serían ellos participando del hecho y lanzándose a la arena. Sin contar, además, con las exaltaciones a la gran madre patria, esa España nuestra tan querida por todos nosotros y tan odiada por los mercados.

El argumento de los que aprecian la fiesta (pero la fiesta guay claro, el Toro de la Vega es demasiado vulgar para sus sensibles paladares artísticos) es que los toros son una manifestación artística que simboliza la más cruda lucha del hombre (aquí no es genérico, que las mujeres pocas veces tienen la posibilidad de luchar, es cuestión de cojones) por la supervivencia frente a la eternidad de la muerte o vete tú a saber qué cosas. Pero esto son chorradas para justificarse a sí mismos por algo que saben que está mal (los que lo saben, porque hay otros para los que cualquier cosa que represente a España, léase que joda a los catalanes, estará bien por definición).

Thomas de Quincy escribió un libro que se titula “Del asesinato como una de las bellas artes”, en él ironiza sobre una sociedad secreta que analiza distintos crímenes de la Inglaterra victoriana desde una perspectiva artística, buscando en ellos la belleza formal en la ejecución, la limpieza, el no generar dolor, etc. Imaginemos por un momento que alguien justifica un asesinato por su maravillosa ejecución, su limpieza y la nula generación de dolor. Esto está mal, la vida de una persona vale más que cualquier manifestación artística. ¿Y la de un animal? ¿Por qué una manifestación artística tiene más valor que la vida de un animal que siente y sufre? ¿Seguro que esto resiste el más mínimo análisis de una persona reflexiva y crítica y dispuesta a hacer juicios morales, que no tenga la pretensión de joder a los catalanes? Ah, y sí, el principio moral es similar a las razones por las cuales no comer animales. Y, probablemente, la conclusión más coherente sea no comerlos. Aunque la discusión estaría más en la generación del dolor. (A parte de que la gran razón para no comer apenas carne está en las formas de producción de ésta, algo totalmente inmoral y que directamente condena al hambre a parte de la población mundial).

Pero nada, si se trata de hacer un análisis de una corrida de toros desde un punto de vista artístico y viendo sus elementos simbólicos, hagámoslo. Hay un momento especialmente trágico de una corrida de toros. Justo después de recibir el estoque, cuando ya está desahuciado, el toro, desangrándose, sin casi poder respirar, vuelve a las paredes del ruedo buscando la puerta por la que ha entrado. Para él, nada tiene sentido, su vida normal ha sido rota sin una razón. Agoniza, huye, muere. Es incomprensible en la naturaleza el asesinato por diversión. Es incomprensible para un animal herbívoro matar a otro animal. El toro no mata, el toro no es bravo. El toro come hierba y pace. Observar la agonía de un toro, intentar captar en sus ojos la incomprensión de algo tan humano como lo que está ocurriendo allí es una experiencia dolorosa. Es cierto, los toros simbolizan a la condición humana mejor que nada. A la cobarde y cruel condición humana.

  1. JOSE

    TOTALMENTE DE ACUERDO CON TU ARTÍCULO.PERO,¿COMO SE VA A REMOVER NUESTRAS CONCIENCIAS,SI HAY CIENTOS DE MILES DE HOMBRES,MUJERES Y NIÑOS QUE TAMBIEN LES CUESTA RESPIRAR,AGONIZAN Y ACABAN MURIENDO POR FALTA DE ALIMENTO?;CUANDO EN ESTE “MUNDO RICO” SE PRODUCE AL AÑO 5 VECES LA CANTIDAD DE COMIDA QUE SERÍA NECESARIA PARA COMER TODOS SUS HABITANTES.
    HAY TANTA GENTE QUE VÉ TODOS ESTOS ACTOS DE CRUELDAD COMO ALGO NORMAL…QUE A MENUDO ME SUELO PREGUNTAR SI TODO ESTO NO ES MAS QUE UNA PESIDILLA DE LA QUE HAY QUE DESPERTARSE CUANTO ANTES.
    DESOLADOR.
    UN SALUDO.

    • Manu

      Muy bueno el artículo, me ha gustado bastante, y no es un tema por el que me suela mover demasiado, el del animalismo.

      De hecho, me dedico más a lo que comenta Jose, de que las injusticias entre personas no sean un hecho normal, pero eso no quita un ápice de repulsión a las corridas, toros de la vega, toros de fuego, etc.

      Al final están íntimamente relacionadas: se trata del pudor que nos permitimos como sociedad.

      Gracias por el blog.
      Manu

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s