Caciquismo burgalés (II)

Voy a contar una experiencia personal. No ha ocurrido en Burgos pero muestra muy bien cómo funciona el caciquismo en este país. Los protagonistas son la otra pata del PPSOE, del régimen por el que Peces Barba se partió el pecho, que cada vez está más claro que debe ser totalmente destruido si queremos construir un sistema político parecido a lo que imaginamos cuando pensamos en una democracia.

Por razones laborales he estado viviendo en distintas ciudades de Castilla-La Mancha, con cierta relación laboral con las Diputaciones de Guadalajara y Ciudad Real. Yo trabajaba gestionando un proyecto de sensibilización sobre las causas de la pobreza en estas ciudades, para el que teníamos apoyo de las Diputaciones. Como casi todos los proyectos de sensibilización, se trataba de hacer talleres con niños en edad escolar. Pues bien, la Diputación de Guadalajara financiaba a los colegios de distintos pueblos de la provincia el viaje hasta la capital para asistir a los talleres. Cada uno de los grupos de alumnos que vino se tuvo que hacer una foto con la Delegada de Educación de la Diputación (un cargo político). El objetivo de esta foto, como comprenderéis, es político, se trata de visibilizar que los niños han ido a la capital pagados por la Diputación. Esto implica dos cosas: que la realización de las actividades del proyecto se ralentizaba porque había que esperar a que la señora se hiciese la foto y que se estaba haciendo una utilización política de lo que es su trabajo. Ellos están para eso, no es un regalo que la Diputación haga a los niños, graciosamente, sino que una de las funciones de una diputación debe ser, supongo, igualar a los ciudadanos de la provincia con menos acceso a ciertos servicios que los de las capitales o ciudades grandes.

En Ciudad Real más caciquismo, aunque de otro modo. El lugar dónde se realizaban los talleres era un museo donde habíamos instalado todo el material. El Museo era propiedad de la Diputación. Allí trabajaban en torno a 15 funcionarios. No voy a entrar en si trabajaban mucho, poco o la mitad ni si eran necesarios. Lo curioso no era eso. Uno de los días que yo estaba allí trabajando, en torno a las ocho de la noche, cuando yo ya me iba, había algún tipo de recepción o acto del anterior presidente de la Junta de Castilla-la Mancha, Jose María Barreda (amigo de un insigne burgalés, por cierto). Todos los funcionarios le esperaban y todos iban a saludarle. Y con todos iba a hablar y preguntar por la familia. Todos y cada una de los funcionarios y las funcionarias del Museo conocía personalmente a Jose María Barreda. Todos le conocían porque el Señor Barreda “cuidaba mucho las relaciones personales y les había ayudado personalmente muchas veces”. Había toda una red clientelar creada en torno al poder político.

Esto no es ilegal. Igual que lo del Ayuntamiento de Burgos probablemente no lo sea. Pero esto implica otra cosa, implica una antropología concreta, una manera de ser y de comportarnos con lo público, con lo político, con lo que debería ser más importante, y que tolera toda esta serie de chanchullos y de apaños. El problema no es sólo que conozca a tal o cual persona que me haga favores con los recursos públicos. La clave del problema está en que aceptamos que esto sea así, en que nos parece bien si a mí me beneficia, en que no vemos en lo que es de todos algo nuestro, sino algo que le pueda quitar a los demás.

Un Comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s