Los mercados (II)

Bueno, pues ya que la poesía es un arma cargada de futuro voy a ir poniendo las balas.

Los mercados son todo eso que tú dices. Pero yo no voy a hablar de lo que pienso de los mercados, sino de quiénes son los mercados. Para ello voy a usar los datos que he descubierto en una página fantástica, en inglés eso sí, que se llama “We are the 1%” (somos el uno por ciento).  Vamos a hablar de tres miembros de los mercados y después hablaremos de un estrella invitada autóctona, que representa mejor que nadie a la oligarquía burgalesa que también nos ha metido en esto.

Estos dos chicos tan guapetones, con esa pintita de frikis que compartían tardes jugando con el Spectrum son Larry Page y Sergey Brin, nada más y nada menos que los fundadores de Google. Parecen felices, ¿a que sí? Normal, después de haber evitado pagar 3.000 mil millones de dolares a la Hacienda estadounidense a través de la ingenieria financiera y los paraísos fiscales todos tendríamos esa cara. Como dicen en la página: “dominamos las búsquedas, te leemos el correo, analizamos cómo te comportas en internet y todavía confian en nosotros”. A ver si empezamos a desconfiar.

Este de aquí se llama Raoul Weil, alto ejecutivo del Banco suizo UBS antes de la crisis. Este, es uno de los culpables indirectos de que en Cataluña vayan a cerrar los quirófanos por las tardes. Sí, detrás de esa sonrisa, detrás de esa corbata, se esconde un criminal. Pero no acabará en la cárcel (de momento). La cárcel está pensada para los pobres, no para los verdaderos criminales, los del traje y la corbata.

Y a este de aquí, pues ya le conocemos, es nuestro querido Antonio Miguel Méndez Pozo. Realmente muchos pensaréis que no está a la altura de la criminalidad de los de antes. Además este estuvo en la cárcel en su tiempo. Puede ser que no haya una relación directa. Tampoco sabemos su situación fiscal. Pero a su manera, este es culpable de la crisis. Y lo es porque es el prototipo de la oligarquía española, esa llena de constructores y concejales de urbanismo bien huntados por las Cajas de Ahorro locales que se enriqueció con la burbuja inmobiliaria y que construyeron esa ilusión de enriquecimiento (fundamentalmente sobrevalorando la vivienda) que hizo que tanta gente se endeudara. Deuda que gente como el señor Weil de más arriba vendía y con la que se enriquecía.

Evidentemente hay muchos más culpables. Y puede que todavía con más culpa que estos. Pero los mercados son personas. Y esas personas tienen cara, nombre, vida. Y esos son los criminales a los que hay que perseguir. Y después de estos, a los políticos que en cuanto dejan la política son contratados por estos mismos señores. A esos políticos que desde los años 70 han desregularizado sistemáticamente el mercado financiero global y han tolerado que la política (y por lo tanto la moral) esté al margen de la actividad económica. Son muchos y nos va a costar mucho trabajo, pero Islandia ya les están mostrando el camino de la cárcel. Ese es el ejemplo.

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