Lucha de clases

La lucha de clases es un fenómeno a través del cual se han podido explicar muchos de los conflictos que han ocurrido a lo largo de la historia. También ha sido objeto de multitud de estudios de filósofos y politólogos desde el siglo XV. Es algo complicado de explicar en un espacio tan corto, pero todos sabemos de lo que estamos hablando cuando decimos clase trabajadora o clase media o clase dominante y clase dominada.

Desde hace un tiempo se venía diciendo que estos análisis de la sociedad estaban desfasados y que no tenían sentido, pero el programa del último domingo de Salvados (el del Follonero, Jordi Évole) volvió a poner en la palestra este asunto. Lo curioso de todo esto es que lo hizo sin pretenderlo porque el programa trataba sobre la agricultura en Andalucía (subvenciones, reparto de tierras, condiciones de vida,…).

A partir de ahora reproduciré algunos extractos de las declaraciones que se produjeron durante el programa.

Un vecino anónimo de El Coronil, pueblo de Sevilla: “¿Cómo voy a ser yo del mismo partido que los terratenientes? ¿Voy a ser de derechas después de ver la miseria que han pasado mis padres?”.

Diego Cañamero, secretario general del Sindicato de Obreros del Campo: “Han cambiado los caballos por los coches de cuatro ruedas pero la mentalidad que hay detrás para mantener sus privilegios sigue siendo la misma”.

“Nos acusan de que somos de la extrema izquierda, pero somos de la extrema necesidad. Valores fundamentales como la vivienda, el trabajo o la dignidad humana deberían ser universales”.

“Las manos deben servir para trabajar y crear riqueza, no vagos. Eso es un insulto”.

Cayetano Martínez de Irujo, hijo de la bruja Lola o de la señora esta que no se la entiende pero que se peina igual. Eso, de la duquesa de Alba. “No sé lo que significa la palabra señorito”. (No tendrá espejos en casa el buen señor).

“Me gustaría instaurar lo que hizo mi padre de dar un sobrecito a los trabajadores a fin de año, si las cosas han ido bien”. (Como sus trabajadores se porten bien con él, es capaz de echarles de comer desde su balcón).

Le pregunta Jordi Évole: “¿Cómo es una jornada tuya habitual de trabajo?”. A lo que él responde: “No estamos hablando de eso”. (¡Qué humilde! No nos quiere abrumar con todo lo que curra).

“No nos hemos arruinado ninguna vez porque nunca hemos sido ricos”. (¡Qué penica! ¿Hacemos una colecta?).

“No me parece bien que los jornaleros reciban el subsidio agrario porque eso propicia que en Andalucía no haya predisposición al trabajo”. (Claro, en Andalucía son todos unos vagos menos los de su familia).

“Duran i Lleida es un gran político que no hace demagogia”. (Esto debía ser un chiste para demostrar su gracejo andaluz).

“Me hubiera encantado vivir en el Medievo para no solucionar los problemas en los juzgados, sino a través de duelos o con los puños”. (Estos señores solían ser muy valientes, fundamentalmente porque entre ellos y su enemigo estaba un ejército de mercenarios que les defendían a ellos y a sus tierras).

No sé hasta qué punto la lucha de clases sigue vigente entre jornaleros y señoritos a caballo o si ésta es la Andalucía del futuro. De lo que no cabe duda es que, al menos, todavía es la del presente.

Jordi Évole y Cayetano Martínez de Irujo

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