Víctimas del capitalismo

a) Leo una noticia que anuncia el estreno de la película “Si quiero silbar, silbo”. El argumento trata la situación de miles de familias rumanas, en las que alguno de sus miembros tuvo que emigrar a Italia o España en busca de la quimera de un futuro mejor. La quimera de un mañana holgado se transformó en la realidad de un presente de estrechez económica, educativa y social.

Los hijos de los migrantes que vinieron aquí a trabajar se desorientaron allí en el laberinto de la exclusión social y la conflictividad para acabar con sus huesos en centros de menores o en la cárcel. Cuando una sociedad hace pasar a sus miembros de la casilla de la exclusión a la de la cárcel, da carta blanca a la codicia y galopa hacia su propia destrucción.

b) La crisis económica ha elevado el número de suicidios. En España ya son la tercera causa de muerte, tras el cáncer y la mortalidad cardiovascular. En 2008 aumentaron un 8%. Estas cifras son atrasadas y difíciles de cotejar debido a que nuestras (siempre atentas) autoridades no quieren alarmarnos.

En vez de escondernos la realidad podrían preocuparse de proporcionarnos unas condiciones de vida dignas que no nos empujen por las alcantarillas del sistema. Esta sociedad enferma de competitividad y acumulación financiera nos conduce por caminos que desembocan en depresión, ansiedad y otros trastornos a los que también amenazan las tijeras de los recortes sociales de Rajoy.

c) Ayer murió el segundo indigente en las calles de Burgos en menos de una semana. El barco del capitalismo insaciable tira al mar a la parte de la tripulación que no le sirve. La socialdemocracia desorientada trata de tirar salvavidas a los náufragos. A mí me gustaría que todos fuésemos capaces de ir en el mismo barco, aunque fuese más despacio, sin marisco y sin orquesta amenizando la travesía. El problema es que hay inmorales dispuestos a perpetuar el actual orden establecido, atragantándose de manjares mientras otros nos caemos por la borda.

d) Un 13,2% de la población mundial, 920 millones de personas, sufren hambre y desnutrición según la FAO. No me voy a meter a analizar este dato porque no quiero hablar de guillotinas, Kalashnikovs, ni jurar en siete idiomas que el calendario dice que estamos en Navidad. Aunque, si te digo la verdad, no sé muy bien lo que será eso de la Navidad.

  1. The Economist

    Tienes razón en algunas cosas, el capitalismo realizado de manera voraz y falto de ética es un problema. Lo curioso, eso sí, es que escribas todo esto por internet, uno de los más claros productos del capitalismo.

    • The Farmer

      No creo que los avances tecnológicos sean, necesariamente, productos del sistema económico (aunque sí la manera de sacarles partido). Y usar las herramientas que están a nuestro alcance no me parece curioso, se puede ver lo que falla estando dentro o fuera, para todos es evidente. Sería más extraño criticar algo sin haberlo conocido, o censurar los móviles mediante señales de humo.

      • The Economist

        No, si no te lo censuro, simplemente digo que es curiosa tu forma de actuar, el típico anticapitalista intentaría vivir al margen de sus productos, para mostrar su rechazo.

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