No dejes que la realidad te estropee una mala política

Vamos a jugar a hacer una analogía. Imaginemos que un médico diagnostica una enfermedad. Es una enfermedad bastante grave aunque no causa la muerte, solamente en casos extremos. El médico cree que ha acertado con el remedio y le aplica buenas dosis al paciente. Después, aunque el remedio parece que no consigue solucionar la enfermedad, el médico se empecina y continúa suministrando la misma receta. Esto, poco a poco, ha terminado por empeorar mucho las condiciones de vida del enfermo, pero al médico le da lo mismo. Ha llegado el punto de que otros médicos proponen otras soluciones más imaginativas. Se han dado cuenta de que, quizá, el error va más allá, no se trata tanto de administrar más o menos de una medicina sino que hace falta cambiar el enfoque, quizá hasta el diagnóstico. Evidentemente, el médico que lleva tanto tiempo empeorando la calidad de vida del enfermo es apartado y sus remedios desechados como soluciones.

Pues bien, en España, desde 1977, hemos estado llevando a cabo políticas que han contenido los salarios, abaratado el despido, facilitado el despido, quitado fuerza a los trabajadores para la negocación colectiva, aumentado la temporalidad laboral. El resultado ya lo conocemos, 5 millones de parados, todo un récord. Así que parece que no, que este no va a ser el remedio del paro, que esto no se arregla quitando derechos ni ayudando a los empresarios a despedir cuando ya han despedido todo lo que podían y algo más.

Además, hay ciertos hechos observables para cualquiera que tenga dos dedos de frente (o que sea honesto). La tasa de desempleo en Navarra es del 11,68 y la de Andalucía, del 30,93. Es decir, con el mismo ordenamiento jurídico se pueden alcanzar tasas de desempleo totalmente dispares. Esto, entiendo, nos indica claramente que lo determinante para reducir el desempleo no es la reforma laboral, sino que hay otros factores que influyen más. Por lo tanto, y volviendo a la analogía del médico. Hay que aplicar otra medicina.

¿Qué hacemos en España? Pues en España estamos otra vez a vueltas con la reforma laboral, a ver si a la enésima va la vencida. Aquí yo contemplo dos posibilidades: 1) que los lugares donde se toman las decisiones políticas y económicas de este país estén plagados de imbéciles que no tienen dos dedos de frente y que se han aprendido algo que, independientemente de los hechos, ha de ser verdad y, por lo tanto, hay que aplicar; 2) que sea una decisión política consciente con la que se pretende empobrecer cada vez más a las clases trabajadoras para enriquecer a las clases dominates. Y me da que va a ser la segunda.

  1. ERI

    UPD el fascimo que viene:

    Álvaro Pombo: ‘España prosperó gracias a Franco y la democracia fue posible gracias a él’

    El escritor Álvaro Pombo, dirigente de UPyD, fue galardonado recientemente con el Premio Nadal.

    El dirigente de UPyD y reciente ganador del Premio Nadal de Literatura, Álvaro Pombo, afirmó meses atrás en una entrevista en la publicación chilena The Clínic que “sé que suena mal, el asunto es que España prosperó gracias a Franco, la gente tuvo su cochecito, su residencia, y la democracia fue posible gracias a Franco”.

    “Pero sí me hago esa pregunta, de si no tendríamos, por ejemplo en España, que pasar a una fase suprapolítica, suprapartidista, de gestores firmes. ¡Si tenemos cinco millones de parados! Un dictador con mano fuerte… No lo sé, no lo sé, pero hay que tener cuidado de no ponerse demasiado bravo con los dictadores que produjeron riquezas económica. Hitler fue un dictador que metió a los países en una guerra espantosa, pero Franco no. Y Pinochet tampoco”, indicó.

    “Y yo digo lo mismo en política: si no se reconoce que España se benefició mucho con la dictadura franquista, y que la democracia fue posible gracias a Franco, se están diciendo cosas raras. Eso no quiere decir que queramos otro Franco. Yo no quiero otro Franco. A mí me echaron del país…”, matiza.

    Por otra parte apunta que “yo estoy dispuesto a morir por el matrimonio homosexual, pero no estoy dispuesto a no reírme cada vez que un tío me dice: “Este es mi marido”. Me da la risa tonta. Porque soy un machista, por lo que quieras, por que soy un homófobo”.

  2. Pingback: Contra la reforma y más allá « Sombras en la ciudad

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