Leña del árbol caído (II)

Pues sí. Público ya no está en los quioscos. Ese diario que nació con dosis de sinceridad, inexperiencia y valentía ha desaparecido en su edición impresa. Las razones seguro que son complejas y variadas, con los links del anterior post podemos hacernos una idea. Aunque, para mí, hay una por encima de todas: la falta de ingresos publicitarios.

Los periódicos ingresan pasta fundamentalmente a través de la venta del diario y con los ingresos publicitarios. En la actualidad, los medios se sujetan, en la mayoría de los casos, sobre esas dos patas. Tanta importancia tienen las ventas como el dinero que ingreses a través de la publicidad. En el caso de Público, con ventas superiores a diarios como La Razón o La Gaceta, el problema han sido los ingresos publicitarios.

¿Por qué no consigues que haya publicidad para tu medio? Si criticas ciertas actitudes empresariales, financieras o institucionales, es complicado que esas multinacionales, bancos o instituciones financien tu medio. Hablando en plata, si dices que Botín se está enriqueciendo con la crisis, el Banco Santander no va a poner tantos anuncios en tu medio de comunicación. Lo mismo ocurre actualmente en casi todas las instituciones públicas que sostienen muchos medios de comunicación conservadores con el dinero de todos y en las que campan los populares como las gaviotas por los vertederos.

El cierre de Público no es más que un ejemplo de que la libertad que llena los carteles electorales sólo es libertad económica. Esto es la dictadura del dinero. Mientras tengas dinero podrás permitirte ciertas dosis de libertad, sino estás perdido. Esto vale en todos los ámbitos y también en el de los medios de comunicación.

Producto de esta situación, es la indigesta mezcla de Ana Rosa, telediarios más amarillos que la camiseta del Villarreal, cine comercial y Belén Estéban que nos hacen tragarnos cada día. Esta sobredosis de mensaje hegemónico e ideología dominante que nos sirven en vena por tierra mar y aire ofrece como resultado una población ignorante que vota lo que vota, lee la prensa que lee y se preocupa por lo que se preocupa. Por cierto, para perpetuar esta situación de imbecilidad general los recortes en educación son lo más indicado.

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