Sobre la justicia y otros mitos (II)

En 1999 Eduardo Galeano escribió Patas Arriba, la escuela del mundo al revés. En esa obra maestra desnuda el injusto sistema que rige nuestros designios. El autor uruguayo pone ante nuestros ojos con miles de ejemplos la ley del embudo que nos ofrecen los que nos gobiernan. Mientras que los dueños de las multinacionales o los grandes especuladores y estafadores tienen para ellos la parte ancha del embudo, los miserables ciudadanos de a pie, como tú y como yo, tenemos que conformarnos con la estrechez que corresponde a nuestros descosidos bolsillos. De esta forma, denuncia la injusticia permanente en la que los mayores delincuentes del planeta campan a sus anchas y los pequeños rateros llenan las cárceles. Y lo hizo en 1999. Sí, en aquel tiempo en el que todos éramos más guapos, más altos y teníamos un piso en la costa y un saco de pretensiones idiotas en nuestras conciencias.

Este sistema de injusticia golpea nuestras caras todos los días. ¿Por qué Diego Cañamero amontona detenciones y órdenes de busca y captura, mientras Urdangarín sigue en libertad? ¿Por qué los banqueros delincuentes son indultados, mientras se detiene indiscriminadamente a los ciudadanos que se manifiestan defendiendo sus derechos? ¿Por qué se subvenciona a los centros educativos elitistas que segregan a los alumnos en función del sexo, mientras se reprime a los estudiantes que no tienen calefacción en las aulas? ¿Por qué el concejal Eduardo Villanueva puede gastar en un mes 207.000 euros en una línea de móvil a cuenta de los burgaleses (sí, has leído bien), mientras al contribuyente se le aprieta cada día más la cuerda que anuda su cuello?

El sistema legal imperante es una construcción política que no es inocente. Esa construcción política injusta defiende los derechos de unos pocos para pisar los de otros muchos. La flagrante injusticia de las leyes hace que sean absolutamente legítimos actos ilegales como los que protagonizan Diego Cañamero o Sánchez Gordillo junto a sus compañeros. A lo largo de la Historia estos actos de rebeldía son los que han forzado a cambiar algunas leyes injustas mejorando las condiciones de vida de las mayorías. Es decir, que, en algunos casos, saltarse la ley es justo.

Los dirigentes del PP reconocen sin sonrojarse que les gusta violar a la justicia (y a las mujeres). Esa justicia violada te está mirando y necesita de tu ayuda para restablecer su inteligencia y su brillo. La justicia sabe que sólo de la mano de la ciudadanía podrá volver a ocupar su cetro. Así que toca comprometerse con ella y tratarla como merece para que las cosas vuelvan a estar en su sitio. No la puedes fallar.

El Roto.

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Un Comentario

  1. Rodrigo

    Porque lo que hoy en dia la legalidad esta alejanda de la legitimidad, porque la “justicia” actual no es mas que un escudo, como el de los antidisturbios, con el cual los poderosos protegen su forma de vida. El pueblo es el que debe abrir los ojos y reclamar por el camino que sea, incluida la violencia, una justicia social.

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