Podemos ser cualquiera

El día de la huelga general Alfonso Fernández Ortega fue detenido a las ocho y media de la mañana, cuando salía de su casa junto a su pareja y se dirigía a un piquete informativo. Desde ese día hasta hoy se encuentra en prisión preventiva bajo régimen FIES, un régimen carcelario especial para presos supuestamente peligrosos. Su historia está bien contada aquí o aquí.

Han pasado 42 días en los que las vidas de Alfon, su familia y sus amigos han sido destrozadas por una aparato jurídico-político con comportamientos fascistas cuyo objetivo es amedrentar y silenciar la protesta social. El robo sistemático de nuestras vidas no se puede realizar sin represión. Esta represión combina la espectacularidad de la violencia policial en manifestaciones y protestas callejeras con la represión administrativa y penal, mucho más localizada e invidualizada, pero que se ha traducido en más de 200.000 euros en multas relacionadas con los derechos políticos en Madrid desde mayo del año pasado.

Este es el contexto en el que tenemos que entender la detención de Alfon. Un contexto de impunidad en el que la policía puede torturar porque sabe que será indultada; puede saltarse su propia normativa en las detenciones, porque sabe que sus mandos le protegen; y puede detener y organizar un montaje contra cualquiera, porque sabe que los medios que controlan a las mayorías están ahí para silenciar la realidad.

Alfon podemos ser cualquiera. Cualquiera organizado o movilizado. Y también cualquiera que, simplemente, pase por allí.

Supongo que estáis cansados de oírme hablar de la guerra que nos han declarado las clases dominantes. Aparte de un expolio de nuestros derechos y nuestras vidas, esta guerra tiene una violencia real y concreta sobre algunas de nosotras. No es casualidad que Alfon sea de Vallecas, el barrio obrero de Madrid por antonomasia. Mientras él y su familia pasarán estas fiestas separados, a un niño pijo del PP que cometió una imprudencia que mató a dos personas, Ángel Carromero, le será rápidamente concedida la libertad condicional.

Ellos son una clase, son conscientes y se protegen mientras nos roban. O nos protegemos o el siguiente detenido podemos ser cualquiera.

Ah sí, Feliz Navidad.

  1. Pingback: Podemos ser cualquiera (II) « Sombras en la ciudad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s