Hablar del aborto sin mujeres

Estamos asistiendo a una contraofensiva reaccionaria en contra del derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad. Gallardón, probablemente con la intención de ganarse el apoyo de la ultraderecha católica en su carrera con Esperanza Aguirre por liderar el PP, está capitaneando la reforma de la ley existente para hacerla más regresiva incluso de lo que era la Ley de 1985 (recordad que el aborto sigue incluido en el código penal). Frente a este ataque, sólo queda la movilización, que ya ha empezado. Ayer hubo en Burgos una acción en la sede del PP. Y en Madrid los de las porras abrieron cabezas.

Hay dos maneras de debatir sobre el aborto, en función de dónde pongas el foco del debate. Por un lado, debatir en torno a la supuesta vida o no del feto. Por otro, la posición feminista, que sitúa el debate en el lugar dónde debe estar, los derechos de las mujeres.

Pues bien, el debate actual sobre la interrupción del embarazo hace invisible totalmente la posición de las mujeres y sus derechos sobre su cuerpo. La mayoría de los debates, iniciados por gente con muchísimo poder y recursos (de hecho, difícilmente veremos campañas a favor del aborto con publicidad por las autopistas), colocan intencionadamente el debate en el feto y su supuesta vida desde la concepción.

El problema de colocar el debate en “la vida” es que no hay un acuerdo (ni lo puede haber) en torno a cuándo empieza la vida por la sencilla razón de que no estamos seguros de qué es la vida. En función de las personas, las culturas y el contexto histórico lo que se entiende por vida varía brutalmente. Aquí, lo que hacen los reaccionarios es situar su concepción de la vida (un don de un dios que dicen que existe) como la única válida e imponer esta visión (por la fuerza de meterte en la cárcel) al resto.

Por eso, vemos que las mujeres y su visión no aparece en el debate. Aparecen médicos, ministros, jueces, policías partiendo cabezas o curas. Y las mujeres que aparecen, lo hacen para dar una visión pseudomística de la maternidad que pretenden que sea única y obligatoria para el resto de mujeres.

El aborto libre implica que puedes elegir interrumpir el embarazo o no hacerlo. Es decir, a nadie se le impide tener un hijo si quiere. Es al revés, son los curas y los ministros que protagonizan el debate los que impiden a las mujeres decidir sobre su cuerpo. Porque de eso se trata, de controlar la sexualidad de las mujeres para que sigan realizando el trabajo reproductivo del que depende la acumulación de capital (así que, anticapitalistas, ésta también es vuestra lucha).

Desde Sombras en la Ciudad estamos por el derecho al aborto libre y gratuito y, cómo no, en la sanidad pública. Además, recomendamos a los curas, ministros y otras gentes reaccionarias que, si realmente están por la vida, empiecen por defender a las personas ya creciditas que tienen que pagar por seguir vivas. En Burgos tenemos un ejemplo estos días. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s