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Nosotros y nosotras (II)

Se especula mucho estos días sobre la continuidad de las acampadas y sobre la proyección de las asambleas. Estaremos de acuerdo en que las acampadas quedan vacías de contenido sin el trasfondo de las asambleas detrás, mientras que las asambleas pueden desarrollarse sin la permanencia de las acampadas. Es decir, sin meterme en si se debería seguir acampados o no, lo verdaderamente relevante son las asambleas y lo que marcará la capacidad de este movimiento para transformar algo serán las asambleas.

También se habla de si deberíamos aprobar un acuerdo de mínimos. Al parecer, en numerosas ciudades, como Burgos, se ha entrado en un debate en profundidad que pondrá en cuestión todo el sistema. La forma del debate no me preocupa porque lo determinante será la capacidad de llegar a acuerdos por parte de la gente que forme las asambleas. Si cada uno intenta imponer sus ideas sobre las de los demás, dará igual estar debatiendo diez minutos o diez años porque el resultado será el mismo: cada uno no se habrá movido ni un centímetro del lugar desde el que comenzó a exponer sus ideas.

Todo este rollo que os suelto es para deciros que lo más importante, lo esencial, como dijo Jose ayer, es DESCUBRIR LO QUE NOS UNE. Todas las discusiones tienen que ir fundamentalmente dirigidas en esa dirección. Si las feministas tratan de convencer a los veteranos militantes comunistas, si los anarquistas se intentan imponer a los reformistas, si los ecologistas consideran que su lucha es más justa que la de los anticapitalistas, o viceversa, el movimiento morirá de inanición.

La tentación de sacar el dogmatismo es fuerte, así que intentemos dejar la ortodoxia en casa y acudir a las asambleas ligeros de equipaje, dispuestos a convencer y a que nos convenzan. Dispuestos a fortalecer algo tan bello y tan potente como lo que han visto nuestros ojos. Dispuestos a que nadie nos hable de la palabra fracaso porque, los que hemos visto cómo se ha fraguado todo esto desde dentro, no tenemos la palabra fracaso en el diccionario.

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Nosotros y nosotras

Uno de los principales problemas que tiene el movimiento 15M para hacerse entender y entenderse a sí mismo es que no se ha podido construir (es imposible en dos semanas a partir de una movilización que tiene tanto de espontáneo) un nosotros claro. De hecho, la manera de trabajar que tiene el movimiento impide la posibilidad de construir ese nosotros.

Una de las principales características que debe tener un movimiento político es un posicionamiento claro en la dicotomía amigo/enemigo. Es decir, para poder avanzar y construir algo concreto, lo primero que tenemos qué definir es quiénes somos y contra quién luchamos. Ahí está la primera tarea que, como movimiento, deberíamos empezar a discutir.

No es fácil, requiere que hagamos una reflexión colectiva de por qué estamos luchando cada uno. A partir de ahí, requiere que sigamos haciendo reflexión colectiva para determinar qué nos ha unido a todos en la lucha. Seguido de esto, y una vez que empecemos a definirnos empezaremos a construir ese nosotros tan necesario, empezaremos a construir nuestro propio análisis colectivo sobre quién somos y por qué estamos como estamos.

Alguno pensará que esto no hace falta, porque él o ella ya saben qué nos ha movilizado y por qué estamos todos juntos. Por lo tanto, hay que dejarse de reflexiones y empezar a luchar. Pero esto no está tan claro. Las asambleas están llenas de gente que lucha por cosas distintas. Feministas, anarquistas, socialistas, animalistas. Para cada uno, los mínimos son distintos. A cada uno le ha llevado a luchar algo distinto y, en consecuencia, le da importancia a algo distinto. Incluso incompatible a veces. Es por ello que, una de las claves para que todo esto no se quede en nada, es que al principio cada uno participe, únicamente, con el objetivo de descubrir qué nos une. Ahí está la clave.

Todos sabemos lo que nos ha separado todo este tiempo. Hay muchos movimientos que llevan luchando mucho tiempo. Esos movimientos, además, tienen una presencia evidente en el movimiento. Es normal y legítimo. Pero también es evidente que, desde estos movimientos, nunca se consiguió la movilización que, de una manera involuntaria, consiguió un pequeño grupo de gente que convocó una manifestación por internet y que se quedó una noche a dormir en sol. Por eso, porque existe algo incomprensible en lo que ha pasado estos días, merece la pena que empecemos por ahí. Porque de ahí va a surgir la semilla que convierta en esto un movimiento que provoque un cambio para los de abajo.

Los medios tampoco se enteran del 15M (II)

Una de las mejores maneras para que los medios y cualquiera se informe de lo que ocurre en torno al 15M es contárselo nosotros. Ayer, por ejemplo, la Asamblea en la que se decidió quedarnos en Sol más tiempo fue emitida en directo por la propia acampada.

A través de livestream cualquier persona desde cualquier lugar del mundo podía seguir cómo se desarrollaba la asamblea. Para bien y para mal, ya que gestionar una asamblea en la que tanta gente distinta que no se conoce tiene que tomar una decisión así no es fácil. Además, y teniendo en cuenta que hacer las asambleas en la calle es en sí mismo una acción política, cuanto más visible sea es mejor.

Es evidente que los medios ejercen presión sobre el movimiento. A los medios, muchas veces, les gustaría que esto fuese un partido político con un programa, unos líderes, una sede concreta. De momento tenemos una comisión de comunicación que intenta gestionar como puede la información que emitimos al exterior de la acampada.

En un movimiento que hace de la transparencia una valor y una reivindicación, todo se hace visible. Lo bueno y lo malo. Los consensos y los disensos. Tenemos que aprender a manejar esto sin dejar de verlo como algo bueno. Y es bueno porque nos diferencia de los partidos. Nosotros no hacemos vídeos grabados para la prensa. Nosotros hacemos asambleas en la calle en las que todo el proceso de toma de decisiones puede ser visto por cualquiera.

Por supuesto que los medios no lo entienden. Pero, al final, el primer paso para que los medios nos entiendan es que empecemos a reflexionar nosotros mismos sobre quiénes somos y qué necesitamos. Pero incluso esta reflexión ha de hacerse abierta y transparente. Porque así tiene que ser.

Reflejo en la Sombra revolucionario

Llevo tres días sin escribir. Tres días en los que me estoy dedicando en cuerpo y alma a la “revolución”. El lunes volveremos a la actividad normal, volveremos a escribir todos los días, y comentaré algo sobre los medios y el movimiento 15M. Realmente no me parece preocupante que los medios no entiendan el 15M. Es normal, fundamentalmente porque a nosotros también nos cuesta entenderlo (o por lo menos nos cuesta articular respuestas comunes sobre el mismo).

Es complicado entendernos porque esto no lo ha organizado nadie. Se hizo una manifestación, con unos objetivos claros y concretos que derivó en algo distinto. Esta es una nueva forma de organizarnos: ocupar el centro físico del estado para hacer política. Tampoco sabíamos bien quiénes éramos ni sabíamos bien qué queríamos. Lo queremos todo dice un cartel. Y lo estamos construyendo.

De momento, no sabemos bien qué nos une. Algo que nos une a todas las personas que hemos tomado las plazas es la voluntad de cambiar una sociedad en la que mayoría no contamos para nada. Pero no sólo, también es la ilusión, la alegría, el respeto. Como dice hoy Isaac Rosa, frente a su modelo de participación política (17 personas deciden que Rubalcaba será el candidato del PSOE) en las acampadas ofrecemos asambleas abiertas en las que cualquiera puede tomar la palabra y participar. Frente al aval del 10% de los militantes del partido, ofrecemos un esfuerzo increíble para que cualquier persona pueda opinar y hablar y, más complicado, sea escuchada. Esta ha sido nuestra victoria: nosotros estamos haciendo democracia mientras ellos nos quieren mantener en una oligarquía.

No todo es bonito evidentemente. Estamos aprendiendo, experimentando. Nos equivocamos y mucho. Nos dicen que no sabemos lo que queremos. Puede ser. Pero sí que sabemos cómo queremos saber lo que queremos. Aprendiendo en común, haciendo el programa, el discurso, las propuestas en común. Todos y todas juntos, hablando, conociéndonos, escuchándonos, respetándonos. Recuperando la dignidad que nos habían robado.

Claro, no podemos hacer la revolución si no estamos disfrutando haciéndola:

¿Por qué hay que seguir manifestándose? (III)

Esta tarde los ciudadanos de Burgos han tenido una actuación ejemplar. Han mostrado su malestar por el centro de la ciudad. Varias decenas de personas se han quedado acampadas en la Plaza Mayor demostrando que la calle es nuestra y que no nos la van a robar. La actuación épica se prolongará mañana a partir de las 20,00 horas desde la Plaza Mayor.

Os esperamos a todos en todas las convocatorias. No puede faltar nadie.

Para comunicarte con el campamento, #acampadabu. Por una vez parece que Burgos está viva. Si nos roban nuestros sueños, no les dejaremos dormir.

ESTAMOS DE PIE. NUESTROS SUEÑOS VALEN MÁS QUE SUS PORRAS.

Gracias a ERI, nos ha llegado información de primera mano en directo desde el epicentro de la movilización. Además, comparte con nosotros una imagen tomada esta tarde en la calle Santander. GRACIAS.

El inmejorable panorama que presentaba la tarde del miércoles la calle Santander.