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Reflejo en la Sombra: la manzana podrida

Por si alguien no se ha enterado se ha muerto Steve Jobs, el fundador de Apple y de alguna compañía más. Llevamos varios días de efemérides. Que si ha cambiado la manera en que nos relacionamos con la tecnología, que si es un visionario, que si patatín, que si patatán. Este es un post en la sombra, es decir, un post que va a dar caña a un muerto. A un recién muerto. Sé que no mola, que a los muertos hay que tratarlos bien, pero bueno, teniendo en cuenta que cada 10 segundos se muere un niño en el mundo por una causa evitable, supongo que nadie se hará el ofendido por un muerto más o menos del que no hablemos especialmente bien.

Confieso que este tipo para mí no era muy importante. Aunque tengo mis chorraditas tecnológicas, nunca he poseído nada que sea Apple y sí, tengo un Smartphone, pero es Android, porque es lo más parecido a software libre que hay para móviles. Los productos de Apple siempre me han parecido pijadas. Eran más caros y lo único que comprabas era el diseño. Porque para escuchar música un Mp3 de otra marca funciona igual de bien. Para andar por internet, un Pc normal con Ubuntu funciona igual de bien y sin virus ni bloqueos. Y  dar golpecitos con el dedo en un Ipad todavía no me motiva mucho. Así que vivía al margen de la última creación de la manzana mordida.

De hecho, curiosamente, mi mayor relación con Steve Jobs fue el famoso vídeo del discurso en la Universidad de Stanford. Este de aquí abajo.

Este discurso está bien. El tipo lo cuenta bien. De hecho es un buen manual para sobrevivir a la precariedad que el capitalismo nos ha impuesto. El rollito este de los puntos hacia el pasado está bien. Es como decirte: “chaval, esto es una puta mierda, búscate la vida y jódete. Si tienes suerte vas a triunfar, como yo, sino triunfas como la gran mayoría, es por tu puta culpa, porque los triunfadores como yo,  sabemos de que va esto, de unir puntos hacia atrás, así que venga, a funcionar”.  Claro, esto es muy útil, sirve para poder construir toda una lógica del triunfo y del fracaso, muy a la manera neocon, en la que el entorno social en el que te mueves viene dado, en el que la forma de sociedad en la que vivimos, la que debería permitir que, de alguna manera, podamos perseguir aquello que amamos, no varía. Pero sí Steve, varía, de hecho, para la inmensa mayoría de la gente de este mundo (no para los alumnos de Stanford, supongo) no es posible perseguir sus sueños, porque no tienen tiempo de soñar, porque para poder soñar hay que dormir. Y para dormir hay que tener el estómago lleno.

De hecho, sería muy interesante, Steve, que te pasaras por las fábricas de la empresa Foxconn a explicar a los currelas que te cuestan el 1,1% del coste del Iphone cuatro y que protagonizan curiosas olas de suicidios que no se preocupen, que tienen que amar lo que hacen, que en 20 años podrán unir puntos hacia atrás.

Eso sí, en el discurso dice una gran verdad. Lo de que la muerte es la gran certeza que nos permite seguir a nuestro corazón porque, al final, no tenemos nada que perder. Esto no es nuevo, esto es existencialismo de la mitad del siglo pasado. Pero claro, la consecuencia moral de esta visión de la vida, a la que llegaron Simone de Beauvoir y su compañero, es que tenemos que luchar contra todo lo que impide que podamos seguir a nuestro corazon. Es decir, tenemos que luchar contra lo que echa nuestra vida a perder. Que no es otra cosa que un sistema social injusto, un entorno social que impide que unamos los puntos, hacia atrás o hacia delante. El discurso de Jobs no es más que la filosofía de vida neocon de siempre. Aunque mejor diseñada y en vaqueros y camiseta.

Claro, esto de la tecnología mola. Todos la usamos, todos descubrimos lo intuitivo que es esto de los Apple. Pero es que el consumo de tecnología a los niveles que lo hacemos en los países ricos tiene consecuencias. No os penséis que Jobs se encarga de todo el proceso. No. Vamos a poner dos vídeos, uno del origen de la tecnología y otro del final de la tecnología. Curiosamente, todo el imperio de Jobs, la innovación, el diseño, la emoción y demás está construído sobre la miseria de un continente en el que no abundan los Ipads, en el que no usan muchos ordenadores porque, en general, ni siquiera tienen electricidad. Aquí van.

El origen, minas de coltan en el Congo:

El final, un basurero tecnológico en Ghana:

Sólo un mundo indecente puede admirar a una persona que reproduce una situación tan injusta como ignorada. Y sólo una panda de indecentes como nosotros podemos consumir y consumir mierdas tecnológicas sin freno. Eso sí, en vaqueros y camiseta.

La sequía asesina del Cuerno de África (II)

En torno a un tercio de toda la producción agrícola y las capturas pesqueras se utilizan para alimentación animal. Es decir, en un mundo donde en torno a mil millones de personas no tienen asegurada la alimentación para el día siguiente, dedicamos una parte importante de lo que producimos a alimentar a los animales que nos comemos en los países enriquecidos. Esto, a parte de un poderoso argumento a favor del vegetarianismo, es muestra de una cosa, de la inmoralidad del sistema social en que vivimos.

Porque el capitalismo es un modo de organización económica profundamente inmoral. En un sistema capitalista, el principio rector que organiza los recursos que satisfacen nuestras necesidades es la acumulación de capital de los actores del mismo. Se trata de acumular capital, es decir, dinero. A ese objetivo están subordinadas el resto de cuestiones.

¿Qué ocurre si el bien que está en el mercado capitalista es un bien que sirve para reproducir la vida? Absolutamente nada. Es exactamente igual, ya que el objetivo “reproducir la vida” está subordinado al objetivo “acumular capital” en nuestro modo de organización social. Por lo tanto, si diciendo que voy a comprar trigo para luego vender el contrato que dice que lo voy a comprar me enriquezco, aun a costa de encarecer el trigo y hacerlo más inaccesible para gran parte de los habitantes del planeta, ¿por qué he de parar? ¿Qué clase de ley me impide hacerlo? Ninguna, y ése es el problema.

El problema es que vivimos en un mundo que no sólo no penaliza los comportamientos inmorales sino que los fomenta. Fomenta la especulación, fomenta el robo, fomenta el asesinato. Fomenta que gran parte de los habitantes del Cuerno de África tengan que hacer frente cada decenio a una o dos hambrunas. Fomenta que no puedan ser dueños de su futuro, que dependan de otros, que no puedan cultivar su grano para ellos y como ellos lo han hecho siempre.

¿Por qué? Porque siempre estará por delante de sus vidas, de las vidas de millones de personas, el beneficio de unos pocos miserables con traje y corbata que estarán en un yate en algún lugar de algún mar precioso (¿Zanzíbar quizá, no muy lejos del Cuerno de África?), que descorchan una tras otra botella de champán, felices y ojeando alguna vez la pantallita que les dice que sus títulos en el mercado de futuros de la Bolsa de Chicago siguen subiendo. Pero llegará algún día que estos malnacidos abrirán la puerta y no estará su chófer esperándoles, sino miles de hambrientos que, llenos de odio, se los comerán a ellos.

La sequía asesina del Cuerno de África

Una sequía amenaza de muerte a once millones de personas que viven en el Cuerno de África. Una sequía que dejará miles de muertos, millones de personas en situación de pobreza extrema y cientos de miles de desplazados. Una sequía que alejará a otra generación de las aulas absorviendo su educación y estrangulando su futuro. Esta sequía no es la falta de lluvias que evita que puedan obtenerse buenas cosechas. Esta sequía asesina y despiadada se llama capitalismo.

Somalia se ahoga en las medidas de ajuste que les lleva imponiendo el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional durante treinta años. Sí, unas medidas en la misma línea de lo que han impuesto a Grecia, Irlanda o Portugal y que es probable que pronto veamos por aquí o en Italia. Unas medidas en las que occidente obliga a los somalíes a ajustarse sus cinturones mientras nosotros seguimos robándoles mucho más de lo que les da nuestra caridad católica.

¿Por qué un reducidísimo grupo de multinacionales controla la producción y distribución de alimentos anteponiendo sus intereses económicos por encima de las necesidades humanas? ¿Por qué se permite que se especule con los alimentos subiendo los precios para que un grupo de miserables engorden sus cuentas corrientes mientras millones de personas viven amenazadas por el hambre? ¿Por qué muere gente de hambre en un planeta en el que se podría alimentar al doble de personas de las que habitan la Tierra en la actualidad?

¿Por qué no se establecen redes de distribución justas y equitativas de los alimentos que lleguen a todos los rincones de planeta? ¿Por qué esos desalmados juegan en las Bolsas de valores con nuestra comida como si se tratase de cualquier otra de sus asquerosas inversiones? ¿Por qué el Estado español utiliza 17.000 millones de euros para rescatar a su “solvente” sector financiero mientras no se ponen de acuerdo para dar los 1.130 millones que serían necesarios para frenar la hambruna en Somalia?

¿Por qué los medios de comunicación van poco a poco silenciando la situación de alarma que pervive en el Cuerno de África? ¿Por qué no informaron mientras se gestaba esta situación? ¿Por qué lo llaman sequía cuando quieren decir capitalismo? Y sobretodo, ¿quiénes están interesados en que nos gobierne un sistema económico asesino que empobrece y mata a millones de personas?

Mientras he escrito este post han muerto en el mundo 600 niños de hambre.

Reflejo en la Sombra: sólo el pueblo salva al pueblo

Durante las revueltas en Túnez que terminaron con el régimen de Ben Alí, Santiago Alba Rico, uno de los filósofos españoles más interesantes, escribió un artículo en Público sobre el tema. El artículo terminaba así:

Pero en estos días en Túnez ha ocurrido un milagro muy raro: el pueblo menos esperado ha derrocado al tirano más incuestionado. No hay vuelta atrás cuando se deja de creer en los Reyes Magos. Tampoco cuando se descubre en uno el poder de la dignidad humana.

Me gustaría dedicar el reflejo en la sombra de hoy a los pueblos que, como el Tunecino, han descubierto el poder de la dignidad humana.

En el año 2000, en Cochabamba, Bolivia, un pueblo descubrió su dignidad y se levantó contra la privatización de algo tan básico como el agua. Como resultado, consiguió que el gobierno desistiese y se apoderó del agua, lo que, para ellos, era recuperar la vida que les estaban robando. En la película También la lluvia de Icíar Bollaín podemos ver esta lucha. También en este video. No podemos olvidar que esta y otras luchas, como las del gas, se materializaron en la victoria del primer líder indígena en una elecciones en América Latina: Evo Morales. Aquí os dejo un pequeño video sobre el tema:

 

 

 

Aunque muchos no lo sepan en el Planeta Tierra existe un país de los hombres íntegros. Literalmente. Está en África. Burkina Fasso significa en lengua mooré “El país de los hombres íntegros”. No me digáis que no es mejor nombre que, no sé, España. El caso es que este no ha sido siempre su nombre. El país fue renombrado en 1984 por Thomas Sankara, un hombre íntegro. Un hombre lo suficiente íntegro como para desear lo mejor para su pueblo: la independencia. El problema que tienen los hombre íntegros es que vivimos en un mundo gobernados por, me váis a disculpar, hijos de puta. Así que Thomas Sankara fue asesinado con el apoyo activo de los servicios secretos franceses. Todo sea por la libertad, la igualdad y la fraternidad. Si buscáis por internet encontraréis varios vídeos sobre el tema. Hay una muy buena película también. No la he encontrado con subtítulos, este es el enlace en versión original inglesa. No obstante, vamos a ver  un vídeo del grupo Rockin’ Squat que, aunque no habla exactamente sobre el personaje, lo contextualiza. El del principio sí que es Thomas Sankara.

 

 

 

Ahora un vídeo que os va a sorprender. Mientras las cúpulas de los sindicatos firmaban un pacto que enviaba el nítido mensaje a los mercados de que la capacidad de flexión de nuestra cerviz no tiene límites, un grupo de gente intentaba frenar esto. No eran muchos, es cierto, pero me apetecía poner a alguien de por aquí que todavía se plantee la ingenuidad de que nos queda dignidad. Esto ocurrió en Madrid el día 27 de enero, mientras, eso sí, los extranjeros (creo que por eso no salieron en la tele) de Galiza, Euskadi y Catalunya hacían una jornada de huelga.

 

 

 

Por último en estos días no podía faltar el pueblo que acaba de descubrir su dignidad. El pueblo que ha motivado este reflejo en la sombra y que, personalmente, me ha llenado de lágrimas los ojos como hace tiempo pocas cosas hacían. El aprendizaje más importante de estos días es, al mismo tiempo, el más triste: la esperanza ya no está en nuestra acomodada y triste sociedad dispuesta a todo para no perder la ilusión de riqueza que tenemos. La esperanza está en otros lugares.

 

Examen sorpresa (II)

Bueno chicos, he estado corrigiendo los exámenes de ayer y han salido bastante mal. En general os ha costado identificar los países, sobre todo a uno de ellos. Por eso hoy vamos a continuar con el examen. Es muy importante que sepáis identificiar el comportamiento de uno de estos países. Bueno, bueno, menos quejas que es sólo una pregunta y es por vuestro bien.

3) Comente el siguiente fragmento de una obra de teatro conocida por todos.

Personajes: el bueno, el feo y el malo.

EL MALO: Este negro de mierda nos está jodiendo, no puede ser, hay que acabar con él.

EL FEO: Podemos usar una acción ejecutiva. No es la primera y normalmente ha funcionado muy bien. Seguro que podemos encontrar un tipo que nos haga el trabajo sucio y hasta puede parecer legal.

EL MALO: Lo que sea, pero tenemos que tener acceso a esas putas minas. Tenemos que controlarlas. Aunque los belgas tengan algo, nosotros tenemos que dominar la exportación.

Patrice Lumumba

El negro de mierda

EL BUENO: El Señor Lumumba es un líder en su país. Consiguió la independencia de una manera relativamente pacífica y además en condiciones bastante favorables a Bélgica. Además, no está claro que el gobierno de Katanga tenga legitimidad para independizarse, por lo que esa…

EL MALO:  (Ha estado leyendo un papel que le ha pasado el FEO todo el tiempo. Interrumpiendo bruscamente al BUENO) ¿Y a quién cojones le importa? Ese puto negro, Lupumtu o como se llame, está recibiendo ayuda de los jodidos comunistas. No podemos dejar que esos cabrones se queden con las minas. (Al FEO) ¿Qué relación tenemos con el Moboto este?

EL FEO: Es Mobutu señor. En principio es favorable a nuestros intereses, lo único que pide es llevarse una comisión de la extracción de las minas. Nos ha dicho nuestro agente en la zona, que está en contacto con él, que si le favorecemos podría detener a Lumumba, ya que actualmente es el jefe del ejército. Además, los belgas también están en contacto con él para lo mismo.

EL BUENO:  El seño Mobutu no es de fiar. Quiere acceder al poder en el Congo y nuestros informes nos dicen que no va a ceder ante nada para lograrlo. Además, algunos misioneros que hay allí han decla…

EL MALO: (Al BUENO, interrumpiéndole y sin mirarle) Traiga café. (Esperando a que salga el BUENO pero sin mirarle. Al FEO) Está bien. Vamos a empezar una acción ejecutiva para cargarnos al negro de mierda. Que la gente en la zona se lo confirme a Moboto o a quién sea. Pero hay que cargárselo. Así los putos rusos verán que no nos cortamos. Además de controlar los recursos y tener poder en el centro de África. Buen trabajo.

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Responda a las siguientes preguntas:

  • ¿Dónde cree que tiene lugar la obra, en X, Z o Y?
  • Comente algún hecho similar que el país en cuestión haya repetido en otro lugar del mundo durante el siglo XX.