Etiquetado: Calle 13

15M, 19J,…

Ayer los indignados volvieron a dar otra lección. Una más y no será la última. Esto no ha hecho nada más que empezar y somos conscientes de que nos queda un larguísimo camino por recorrer. Como ponía en aquel cartel: “NO VAMOS DESPACIO, ES QUE VAMOS MUY LEJOS”. Y queremos llegar allí saltando todos los obstáculos que nos pongan porque tenemos la mochila cargada de energía y de argumentos.

Sabemos de las dificultades de cambiar un sistema impuesto por los poderosos durante siglos. Ellos no van a querer bajarse del carro del triunfo y del dinero. Para no abandonar ese carro van a utilizar todas sus armas. Tienen a la clase política que nos ridiculizará  y tratará de deslegitimarnos, tienen a unos medios de comunicación que nos van a ignorar y a criminalizar según les interese y tienen a la policía que se encargará de reprimir cuando las cosas se les vayan poniendo feas, ya han comenzado a hacerlo.

Sabemos que somos mejores que ellos y que no les tenemos ningún miedo. Somos conscientes de que somos más civilizados y más decentes que ellos. Sabemos caminar por la senda de nuestras diferencias sin rebasar los límites del respeto. Nos alimentamos del debate. Y, digan lo que digan, sabemos hacia donde vamos.

También sabemos que merecerá la pena porque una vez allí disfrutaremos de ese cielo azul al que cantaban los Pet Shop Boys. Y lo más importante, que lo saben ellos y que lo sabemos nosotros, es que tenemos la razón de nuestro lado. Yo también estaría cagado de miedo si tuviese que enfrentarme a un enemigo como los indignados.

Como este fin de semana no ha habido Reflejo en la Sombra y ayer volvimos a meterles otro golazo, me apetece celebrar ese golazo impoluto, estético, limpio. Fue un gol impecable, un gol elegante y de clase como los que metía Dennis Bergkamp.

Como se trata de celebrar y me apetece bailar, nada mejor que los Pet Shop Boys. Estos días es necesario apoyar las carrozas orgullosas e indignadas de Chueca que quiere boicotear Gallardón.

Calle 13 ha estado este fin de semana de gira por España. Dice mucho de un grupo que el público responda así espontáneamente.

Reflejo en la Sombra

Sombra: Oscuridad, falta de luz, más o menos completa.

Reflejo: Luz reflejada.

 

Poesía: Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa.

 

 

 

Amor: Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

 

 

 

Capitalismo: Régimen económico fundado en el predominio del capital como elemento de producción y creador de riqueza.

 

 

 

Resaca: Limo o residuos que el mar o los ríos dejan en la orilla después de la crecida. (Aquí, la grabación de la canción en estudio).

 

 

 

Sexo: Placer venéreo.

 

Reflejo en la sombra

Cuando se me funden los plomos me guío por los reflejos. Compartimos algunos reflejos para no perder el Norte.

Enric González es un periodista que escribe en El País. Sus jefes pensaron que era un “comemielda”, como dicen en el Caribe, y le ofrecieron una columna. Él la aceptó y la usó como una trinchera para decir la verdad. Bueno, más que para decir la verdad, para decirles a sus jefes que era un periodista y no un “comemielda”. Como sus jefes querían que la columna la escribiese un “comemielda” y no un periodista, mandaron al periodista de corresponsal a Jerusalén. Él mismo lo dice en el vídeo: “Soy más guapo visto desde lejos”. A mí me parece guapo y necesario desde cualquier sitio.

 

 

 

Aquí me voy a callar porque sobran las palabras.

 

 

 

Limpiaros las lágrimas y seguimos.

Yo soy del Real Madrid (nadie es perfecto). Siempre quiero que gane el Madrid, menos cuando juega contra el Burgos. Aquí pasa lo mismo. Yo soy de Sabina a muerte, menos cuando comparte foco con Ángel González que quiero que gane Ángel González. En el vídeo están en la Semana Negra de Gijón, como Ángel es de Oviedo, la broma está servida. Para que digan que los poetas son aburridos. ¡Menuda ranchera se casca! No conocí a mis abuelos, pero cuando yo sea un abuelo quiero ser como Ángel González.

 

 

 

Dicen que los jóvenes no nos movilizamos, que ya no nos enfadamos, que nos da igual todo. Sobre todo aquí en España que no hay manifestaciones, que no hay alternativas, que estamos dormidos. Nos caen muchos palos a los jóvenes porque no estamos luchando por nuestros derechos, porque vamos a vivir peor que nuestros padres, porque no estamos concienciados. Todo eso son cuentos de carcas. Os dejo un vídeo de un joven economista de 93 años, José Luis Sampedro.

 

 

 

Por cierto, este joven economista fue de los que predijo lo que iba a ocurrir con la crisis antes de que ocurriese. Por supuesto, que para salir de la crisis están haciendo, otra vez, lo contrario de lo que él dice. No les interesa escuchar a este joven sabio.

Para acabar con buena onda latinoamericana, Calle 13. La rola la cantan en un programa mexicano. Atención a la letra de la canción: verdades como puños. La original la tocan con Omar Rodríguez-López, el guitarrista de Mars Volta. Lo comparto, a pesar de que las imágenes y el sonido no son los mejores, para escuchar la entrevista de después. Un tipo con pintas de mafioso les hace una entrevista de alguien que no sabe de arte, de alguien que no entiende las metáforas. Ese tipo pretende juzgar a alguien que se compromete. Si hubiese ido a cantar Luis Miguel, le hubiese preguntado por su mansión con embarcadero. Esas preguntas envenenadas son el precio del compromiso, nadie dijo que fuese un camino fácil. En cualquier caso, merece la pena escuchar las respuestas de René. El tipo pretende ir de payaso, pero le faltan camiones llenos de talento para alcanazar a ser un payaso.

 

Sueño con la PG-13

Te tengo que confesar una cosa. No sé, quizás para ti no tenga importancia, pero para mí sí la tiene. El asunto es que entre tanto broker cabrón, entre tantos banqueros encorbatados y tantos periódicos capitalistas me he enamorado. No me lo explico. Si no lo estaba buscando. Yo era feliz en mi evasión de cadenas sentimentales, pero ese tiempo pasó.

Ileana sobre el escenario.

El otro día, un martes normal que tenía el aspecto desenfadado de un jueves cualquiera, lo comencé a notar. Sonó una voz en mi vieja radio que no se me borra de la cabeza. “Yo soy caliente, yo soy lava, yo soy hormiga brava…” No fue lo que dijo, fue alguna otra cosa que no alcanzo a entender. Aquello fue un gancho al mentón: un KnockOut.

Me puse a buscar quién era la dueña de aquellas cuerdas vocales. Era Ileana Cabra, la PG-13, cantante del grupo puertorriqueño Calle 13. No sé si será por la armonía de su pelo desordenado, por el tamaño de sus ojos o por el color de su piel, fruto de la mezcla caribeña. Quizás me guste por los colorines que luce su indumentaria en tarima, por sus gafas rotas o por sujetar el paraguas tan bien como Gene Kelly cada vez que canta bajo la lluvia.

Mi única certeza es que la gama de tonalidades de su garganta es un arco iris tan amplio que va del rap crudo a la melodía caramelizada. Todos esos colores se llenan de intensidad cuando habla de sexo o de la independencia de su país, colonizado por Estados Unidos. Su mensaje se tiñe de compromiso cuando habla de América Latina, cuando canta en Cuba o cuando ofrece sus manos en la lucha universitaria de San Juan.

Arlequinada junto a su paraguas.

Puede ser que sea su belleza natural, en las antípodas de la cirugía estética. También he pensado que sea por esa frase certera de Dante en la película Martín (Hache): “Me seducen las mentes. Me seduce la inteligencia. Me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer. Yo hago el amor con las mentes. Hay que follarse a las mentes”.

La verdad que no lo sé pero hoy he vuelto a soñar con ella. Cuando me desperté fui a lavarme la cara y vi escrito en el espejo con carmín deslumbrante: “Te amo. Ileana”. Y sus labios marcados a fuego junto al mensaje. En casa me han dicho que me estoy volviendo loco, mis amigos me aconsejan que no pierda la cabeza. No sé qué pensarán todos ellos, pero yo, con lo negras que se están poniendo las cosas por aquí abajo, prefiero volar entre los colores almibarados de Ileana.

 

 

Rapeando sobre esta mezcla de ska y merengue. De verde y portándose mal con sus hermanos, los Calle 13.

 

 

 

Más despacito, más dulce, junto a Kevin Johansen.

 

Music is the weapon (II)

Dice Luis García Montero que, actualmente, un informativo mediocre y manipulado puede influir más en la gente que el mejor poema que podamos imaginar. Probablemente tenga razón porque no podemos pretender cambiar el orden mundial con una canción, pero podemos hacer muchas cosas.

Una canción puede alejarte de problemas, puede arrancarte una sonrisa, un salto o incluso un grito de rabia. Todas esas cosas están cambiando el mundo porque si no hubiesemos escuchado esa rima sucia de Calle 13 no nos habríamos reído esa mañana, sin ese verso de Silvio no se nos habría encendido la bombilla del compromiso, sin Kase.O rapeando verdades como puños estaríamos más desorientados, sin el desgarro de Mercedes Sosa no habríamos conocido la realidad latinoamericana, sin los ritmos de Fela Kuti nos sentiríamos mucho más lejos de África estando a su lado y, mal que te pese Jose, sin algunos de “los de la ceja”, además de otros muchos, que no son “de la ceja”, este país sería menos respirable.

Víctor Jara

La música puede ser un arma para despertar conciencias y llegar a mucha gente a través de la belleza. Víctor Jara empuñó su guitarra para dar voz a los olvidados y lo pagó con su vida. Su guitarra y su garganta eran armas tan poderosas que los cobardes que le asesinaron pensaban que con los cuarenta y cuatro disparos que descargaron contra su cuerpo matarían su mensaje. Aquellos ignorantes no sabían del monumental poder de la música, que se levantó por encima de los cuarenta y cuatro estruendos para gritar eternamente que su guitarra no era de los ricos, ni de los poderosos, ni de los cobardes, ni de fascistas y asesinos como ellos.

El arte mancha

Me gusta el arte cuando se mancha las manos. Me gusta el artista que baja a la arena y se moja; el que opina y no se muerde la lengua, el que se aleja de la equidistancia, sabedor que no es buen lugar para instalarse aunque sea cómodo como un sofá burgués. La libertad es un lugar frío y cada vez más inhóspito. Me han dicho que allí no queda casi nadie.

El arte con mayúsculas experimenta y puede permitirse el lujo de equivocarse. Recorre caminos que todavía no ha transitado la civilización. El arte no se consume como un helado, un ordenador o una prenda de ropa. El arte ni se compra ni se vende, aunque tenga precio en este mundo cuantificado, en el que todos tenemos una etiqueta con lo que valemos colgando de alguno de nuestros apéndices.

Por eso me gusta el Sabina que se mete en todos los fregaos. Esucho con atención lo que dicen Calamaro o Bunbury con sus excesos, verbales y de los otros. Por eso, los poemas que más me hieren son los que están manchados con la inconfundible pintura del spray del compromiso. Por eso admiro el misterio de la quietud catedralicia de José Tomás. Por eso me gustan los golpes de los puños rimados de Los Chikos del Maíz o de Kase-O. Por eso amaba a Saramago y me encanta la alegría y los colores que le ponen Calle 13 a la revolución. Por eso no me gusta el matrimonio Stefan escupiendo mentiras y billetes desde su mansión con embarcadero. Por eso no leo El País desde que lo escriben con guantes de seda. Por eso me hacen gracia Alejandro Sanz y Julio Iglesias hablando de política, patriotas afincados en Miami. Por eso odio las listas de ventas mentirosas y las radios comerciales que esconden lo que les molesta.

Los diccionarios dicen que el antónimo del arte es la incapacidad, el antónimo del arte es el dinero.