Etiquetado: Crisis

Análisis del resultado electoral (II)

A parte de las consideraciones sobre la victoria del PP y la antidemocrática Ley Electoral, me parece interesante realizar algunos comentarios sobre el devenir político de nuestra sociedad a partir de este momento.

  1. Cosas que no cambian: como todos sabemos, el PP no nos va a sacar de la crisis. Por varias razones, primero porque las medidas de austeridad, bajada de impuestos y demás sólo sirven para agravar la crisis, como cualquiera que atienda a los hechos y no a sus dogmas sabe (y sí, todos esos expertos economistas de bancos centrales y think tanks son dogmáticos que no atienden a los hechos); segundo porque la crisis es, en primer lugar, del capitalismo global y, en lo que a nosotros nos afecta, del modo de inserción de la economía española en el capitalismo global (a través de la UE y de las peculiaridades de nuestro sistema productivo). Por lo tanto, hay cosas que se le escapan a Mariano. Y, sobretodo, en un nivel más profundo, porque a lo que asistimos es a una crisis de civilización, en todos sus aspectos, ecológica, económica, cultural y política y esto supera incluso al Estado en sí mismo.
  2. Así las cosas, el futuro político y social de España depende fundamentalmente de que ciertas decisiones políticas se tomen en Alemania. Concretamente, una de la que oiremos hablar bastante en los próximos meses: que Alemania acepte que el Banco Central Europeo emita eurobonos, o lo que es lo mismo, que la deuda no la venda cada estado por separado sino todos en conjunto, lo que haría que nosotros pagásemos menos intereses ya que nos avala Alemania. Esto, aunque parece que con muchas resistencias, es probable que termine ocurriendo. Fundamentalmente porque Alemania tiene más que perder si todo se va a la mierda (cosa probable sin eurobonos) que lo que tiene que ganar si no hay eurobonos. Si no ocurriese, se acaba el euro, probablemente la Unión Europea, entraríamos en una recesión y el gobierno del PP se iría al garete con todo el invento en dos o tres años (lo que no implica que venga algo mejor, podría ser peor ¡Arriba España!).
  3. Poniéndonos en el primer escenario, lo que probablemente haga el PP en economía sea: recortar el gasto para asumir los compromisos de reducción de déficit suicidas que tiene España; reducir los costes laborales bajo la cretina asunción de que eso hace que las empresas contraten más (sin que nadie explique qué variable hace que en algunos sitios como el País Vasco tengan tasas de desempleo europeas y en Canarias del 30% ¡CON LA MISMA LEGISLACIÓN LABORAL!); intentar inflar la burbuja inmobiliaria otra vez para generar sensación de riqueza; hacer políticas que ahonden en el endeudamiento para volver a generar la sensación de riqueza. Si al final sale adelante lo de los eurobonos y otras reformas a nivel europeo que permiten que podamos financiarnos a un 4% o 5% de interés, los bancos después de recibir un montón de dinero público acceden a dar algo de crédito y de alguna manera aumenta la demanda externa, es probable que no entremos en recesión y que disminuya un poco la tasa de desempleo (entre los 500.000 jóvenes sobradamente preparados que se van Alemania en 2012, los que se jubilen y no tengan recambio absoluto ya que se alarga el tiempo estudiando y, por lo tanto, disminuye la población activa y algún maquillaje estadístico, puede bajar un poco). Si esto ocurriese, la política económica del PP se nos vendería, otra vez, como la que nos ha sacado de la crisis. Para cinco años como mucho, porque tal y como está el capitalismo las crisis de todo tipo (con violencia incluída) van a ser cada vez más recurrentes. Y se acerca una crisis ecológica que nos vamos a cagar.
  4. Además entramos en un período de regresión social. A poco que la economía no se recupere el PP va a intentar poner en la agenda temas que generen tensión y les refuerce. El tema estrella: el conflicto vasco y la unidad nacional. Por ahí irán los tiros. Y teniendo en cuenta que es muy probable que el próximo gobierno vasco sea PNV + Amaiur y que tense la cuerda de la independencia, tendremos tema para rato.
  5. Por otro lado, conforme la crisis social se ahonde (más precariedad, más conflictividad social) el discurso neoconservador para el que todo son problemas de seguridad pública y no problemas sociales se irá haciendo hegemónico y, por lo tanto, se construirán más cárceles, habrá más policía, se endurecerán las penas y se expulsará a más migrantes.
  6. Y por último, lo que entendíamos que eran derechos sociales adquiridos e irrenunciables (sanidad, educación, etc.) serán puestos en duda a través de repago, privatización, dualidad en la educación, etc. Los discursos que justificarán esto serán por un lado el de la eficiencia y por otro el de las dos sociedades (una que trabaja y otra que vive de los que trabajan).
  7. Los puntos 3, 4, 5 y 6, partiendo de la base de que el euro se salve, lo que cada vez es menos probable. Mañana hablamos de qué ocurriría si no se salva el euro.
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La España de Mourinho (II)

El Barça me recuerda a un país que crecía al 3% y en el que descendieron las cifras del paro durante varios años consecutivos. Aquellos años fueron muy buenos para el equipo. Se consiguieron títulos como la Champions League que llevaba mucho tiempo sin estar en las vitrinas del club. Todo el mundo elogiaba a aquellos dirigentes que guiaban el rumbo de ese país por una alfombra de títulos y de pétalos de rosas.

Después aquellos dirigentes y sus colaboradores, que convertían en oro todo lo que tocaban, cometieron una serie de errores, lo que propició que fuesen sustituidos por un gobierno nuevo. Un gobierno que mantuvo firmes los puntales de aquel capitalismo salvaje, incluso se consiguió estirar el crecimiento hasta cifras superiores al 4% quedándose en numerosas comunidades autónomas al borde del pleno empleo.

Todo se perdonaba a cambio de títulos.

Esos años fueron aún mejores, se ganaba absolutamente todo. Había dinero para lo que hiciese falta, era un país de Champions League y de derroche descontrolado, ¿quién no se pegó una fiesta salvaje en aquellos años? Pero, ¿quién se iba a poner a pensar en formación teniendo ladrillo? ¿Quién iba a ser el guapo en pensar en el largo plazo cuando se estaban ganando títulos a tutiplén? Esos años éramos muy guapos, todos se llevaban muy bien y se permitía todo a cambio de esas grandes cosechas que se recogían. La foto de los ministros era para comérsela: el sobrino tímido que nunca ha roto un plato, el gestor que a falta de brillantez ofrecía trabajo, el yerno ideal, el amigo pícaro y hasta había uno tan guapo como para ligarse a una cantante de pop conocida mundialmente.

Pero llegó Lehman Brothers, llegó el efecto dominó, llegaron las caídas en las bolsas, ya no éramos tan guapos, llegó la crisis financiera mundial, ya no ganábamos títulos, llegó la falta de liquidez, comenzaron las discusiones, llegó el paro, no nos llevábamos tan bien como parecía, hubo muchos cambios en el gobierno, los medios de comunicación ya no nos reían las gracias, se vio el verdadero volumen de la deuda, SE NOS CAYÓ LA CARETA.

En cuanto al Real Madrid, no seré yo el que les defienda en términos políticos, pero entiendo a Mourinho porque me identifico con el que se mueve, con el que se porta mal, con el divertido, con el que se rebela. Quizás sea por eso o quizás sea, como me dijo un borracho ayer apostado en una barra, que prefiero vivir en Egipto que en Suecia.

La España de Mourinho

Hace unos meses hablamos por aquí de la relación entre el fútbol y la política. Yo decía, y sigo pensando, que el fútbol es inseparable de la política. Pues bien hoy digo que, el fútbol, es también una metáfora perfecta de las organizaciones sociales. Me refiero, en este caso, a los equipos de fútbol.

Los dos equipos más importantes del Reino de España son el Real Madrid y FC Barcelona. Los dos (en este momento) representan dos maneras antagónicas de hacer fútbol y de comportarse dentro del espectáculo del fútbol. En mi opinión, los dos son fieles reflejos de la España que es y la España que debería ser.

Un enfrentamiento que va más allá del fútbol.

Empecemos por el Real Madrid. Al equipo de Mourinho podríamos calificarlo como un equipo de nuevos ricos. Lo importante es el corto plazo, hay que conseguir un título, el que sea, ya. Da igual cómo lo consigamos, da igual lo que hagamos. Tenemos un señor con mucho dinero que ficha lo que haga falta. No se trata de construir con lo que tenemos y, en función de esto, llegar hasta el final de nuestras posibilidades pacientemente. Nos gastamos muchos millones en dos o tres jugadores que no rendirán mucho ni serán muy eficientes, pero que nos hacen sentir cargados de razones. Al final, estamos todo el año renqueando y jugando más mal que bien. El éxito no es cualitativo, en todo caso ha sido cuantitativo, por el número de camisetas que hemos vendido.

Esta es la España en que vivimos y en la que hemos vivido. Una España de nuevos ricos. Y no me refiero sólo a la economía; me refiero a lo que, al final, define una economía: nuestros comportamientos individuales. Lo importante, antes de la crisis, no era construir lentamente un futuro, mirando racionalmente que va a ser mejor en el medio-largo plazo. Lo importante era que, cada uno de nosotros, ganásemos lo máximos posible, en el mínimo tiempo posible, sin preocuparnos por nada más que no fuésemos nosotros mismos. No había ni hay colaboración de ningún tipo ni objetivos comunes. Nuestra economía y nuestra sociedad, al fin, es un grupo de egoístas dirigidos por un grupo de farsantes que, o bien echan balones fuera, o bien nos organizan un premio de Fórmula 1 o unas Olimpiadas para que pensemos que todo va muy bien. Hasta que todo se hunde.

¿Qué es el FC Barcelona? El Barcelona es un equipo que da gusto ver jugar. Funciona como un reloj suizo. Tiene paciencia y suficientes pases al pie como para poder decir que hace el mejor fútbol del mundo y, algunos partidos, el mejor fútbol que yo he visto en mi vida. Todo el equipo está bien puesto, colabora. Todo el equipo juega y hace que funcione el conjunto. El resultado: lo ganan todo y goleando. Esto, además, no lo han construido en un verano a golpe de talonario. Esto es fruto de la paciencia y del trabajo de muchas personas durante mucho tiempo trabajando por un objetivo común y apostando por una manera de jugar y de ser. En un equipo como el Barcelona, cada jugador individual se inserta en algo que está por encima de ellos, el equipo. Así, además, se pueden fichar jugadores que brillan más, pues el envoltorio no esta hecho de humo.

Esta es la España que debería ser. Una España que no haya destruido toda la costa Mediterránea llenándola de cemento para especular con un apartamento en un lugar bastante horrible. Una España que cree mecanismos de solidaridad para que todos, como sociedad, estemos incluidos, y no haya cada vez más exclusión de todo tipo. Una España que no base su desarrollo en el corto plazo buscando un beneficio individual cuanto más estúpido mejor, sino en la que haya proyectos sociales construidos sobre principios sólidos que, además, son los que permiten que los Messis o Iniestas con más talento brillen más y nos beneficien a todos. Una España, en fin, en la que cuando organizas unas Olimpiadas, o fichas un Villa, nos beneficia, más que nos perjudica.

Esta es la España que debería ser. Lamentablemente, nos acercamos mucho más a convertinos en un Real Madrid otra vez y volver a caer en los mismos errorres que caímos antes de la crisis y que crearán otra crisis. Seguramente, haya otro período de bonanza por el medio en que la gente volverá a dejar el instituto con 17 años para trabajar de peón en la obra (que seguirá construyéndose) y poder comprarse un Seat León preparado. O ganar una Champions. Pero en el fondo, todos sabremos que vivimos en una sociedad, igual que somos de un equipo, con una profunda crisis (y no sólo económica).

Cosas que hacer en tiempos de crisis

Dar un paseo por el monte escuchando los silbidos del viento entre los árboles. Dar un paseo por la ciudad escuchando el silencio de la gente. Acariciar los ojos de un gato. Reventar un bolazo de nieve. Atracar un banco con una pistola de agua. Besarte en la cara. Quitarme el reloj. Colarme en el metro. Levantarle las faldas a la luna. Viajar a los orígenes de la conciencia. Entrevistar a los personajes del Guernica de Picasso. Merendar gratis en el Carrefour.

Sentir la temperatura del agua al entrar en contacto con mi cuerpo. Oler a café. Besarte en un pezón. Robarle la gorra a un policía. Hacer caso omiso de lo que diga el calendario. Regalarte una mantita de cielo estrellado. Peinarte. Despeinarme. Sentir la arena de la playa bajo mis pies. Sentir la alfombra de la hojarasca del camino. Sentir el genio de La Hojarasca de Gabriel García Márquez. Recitar poesía en el Teatro Municipal de mi Salón para un público totalmente inexistente pero absolutamente enfervorizado.

Sentirte. Olerte. Lamerte. Mirarte. Tocarte una teta. Sentir el calor perfumado de una pastelería entrando por mi nariz. Piropear a una monja. No comprarme nada. Provocar una sonrisa. Envolver una mirada. Besarte en la boca. Bailar toda la noche por los versos de un libro de Neruda hasta que se me rompan las pupilas. Compartir una carcajada que rompa el aire. Disfrazarme de torero gordo o de procurador bohemio o de prostituta enamorada. Hacer el payaso. Soñar. Volver a besarte…