Etiquetado: Educación

Ahí están. Ya se ven. ¡Los fascistas del PP!

No. Las calles no son tuyas. Las calles son vías por las que transitan vehículos que tratan de engordar una economía tísica. Tú no puedes manifestarte en la calle. ¿Qué te has pensado? Las plazas no son de la ciudadanía, están, como todo, al servicio del poder. Tú, calladito. Y de casa al instituto y del instituto a casa si no te quieres comer unas buenas hostias.

A ver la tele y a pensar lo menos posible. No vayas a desarrollar un mínimo de pensamiento crítico y te des cuenta de lo que estamos haciendo con tu vida. Menos manifestaciones y menos chorradas que estás todo el día con el botellón y de fiesta por ahí. ¿Qué sabrás tú? Si estás manipulado por los antisistema que son los que provocan todos los disturbios.

Si estudias en un barracón o en tu clase no hay calefacción, te jodes. Es lo que hay. No tienes derecho a quejarte. Consideramos que es más importante la asignación a la Iglesia Católica o proveer de porras y gases lacrimógenos a la policía para que los usen en la puerta de los institutos de ciudades como Valencia.

Sí. Beneficiamos la educación de los centros privados y concertados. ¿Te crees que me importa que un inmigrante o el hijo de un obrero reciba educación de calidad? Esos miserables serán la mano de obra a la que explotarán mis hijos que, por cierto, estudian en un colegio privado y religioso.

En lo único que tienes un poco de razón es en lo de los policías.  Son miserables. No se dan cuenta de que sólo son los perros de presa que sostienen la pirámide de nuestros privilegios.  Cuando vemos que os ponéis tontos, os les soltamos a que os den de hostias y, los pobrecitos, no se dan cuenta de que nuestro latrocinio les prejudica a ellos tanto como a los que están reventando la cabeza a porrazos.

Te dejo que no tengo tiempo que perder. Todavía tengo que hacer unas transferencias a un banco suizo, que una cosa es ser español y otra es ser gilipollas. Luego me encenderé un puro y a ver unos videos de antidisturbios cargando contra quinceañeras. Sólo falta que renueven el consejo de Radio Televisión Española y vuelvan a echar toros por televisión para que España vuelva a ser España. ¡Bendito país!

Un valiente agente de la Policía Nacional en el momento de detener este peligroso delincuente que se le ocurrió manifestarse en favor de la educación pública.

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El problema de poner a un tertuliano de ministro (II)

1.- Educación: A la derecha no le importa absolutamente nada la educación y menos contribuir a que exista una educación pública, plural y de calidad para todos los ciudadanos. Ya sé que este comentario a alguien le parecerá sesgado y que es el típico comentario que puede hacer un chaval de 15 años pero, qué quieren que les diga, es lo que pienso y lo que he observado en todos los años de mi vida. Además, hay algunos asuntos que me tocan especialmente las narices por no hacer alusión a otros lugares de la anatomía humana.

El PP se va a dedicar a privatizar todo lo que pueda la educación a través de eufemismos como aumentar la competitividad o fomentar formas de financiación privada en los centros. El partido de las gaviotas beneficiará todo lo que su mayoría absoluta les permita la educación católica pero, al parecer, eso no es “adoctrinador” según el actual ministro.

José Ignacio Wert dice que va a retirar Educación para la Ciudadanía para sustituirla por Educación Cívica y Consitucional que estará, según sus propias palabras, “libre de cuestiones controvertidas”. Perdone señor ministro, el hecho de que condene al ostracismo a miles de personas que viven su sexualidad de forma natural más allá de los límites que marcan los obispos me perece controvertido, muy controvertido.

Las armas de destrucción masiva que buscaban Aznar y Bush son los crucifijos que todavía reinan en muchas aulas.

2.- Cultura: En cuanto a lo que la derecha considera cultura Wert también se ha posicionado: recortará las ayudas públicas al cine español, mientras impulsa que los toros se conviertan en Patrimonio Inmaterial de la UNESCO. Vuelve la España de charanga y pandereta de la que nos habló Antonio Machado.

La viscosa y anticuada desde su nacimiento ley Sinde-Wert merece un capítulo aparte.

3.- Deporte: Las políticas en materia de deporte se limitarán a compartir risas condescendientes y palmaditas en la espalda en el palco del Santiago Bernabéu, hasta que la deuda del Real Madrid sea insostenible y haya que llevar a cabo un rescate financiero a cargo de los ciudadanos madrileños, como hizo en su día el olímpico ministro de Justicia.

El problema de poner a un tertuliano de ministro

Tres comentarios del Ministro de Educación, Cultura y Deporte:

1.- El tipo aparece en Melilla y suelta que las altas tasas de fracaso escolar en la ciudad tienen que ver con las “avalanchas de marroquíes” que quieren disfrutar de la eduación gratuita. Melilla tiene un 2,5% de extranjeros en el sistema educativo. La media de España es el 9,6%. Lo que realmente quería decir el ministro es: “como esto está lleno de moros, aquí no hay dios que estudie”.

2.- Como es un hombre cabezón (en sentido figurado, claro) el señor lleva tres o cuatro días contándonos que suprime Educación para la Ciudadanía porque es adoctrinadora. Como base de esta afirmación, primero cita un libro crítico con la asignatura como si fuese un libro de texto. Después, cuando le comentan que no, dice que ya lo sabía, pero que lo había citado como “recurso educativo”.

Dos reflexiones me surgen: 1) Ojalá se usase ese libro como libro de texto, 2) Si nos ponemos a buscar recursos educativos adoctrinadores, a mí se me ocurre uno que yo me tuve que leer en un colegio público: la Biblia.

3.- Para seguir saliendo por la tele (que para algo es tertuliano), dice que va a convertir los toros en Patrimonio Inmaterial y solicitar en la UNESCO que lo reconozcan como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad como está haciendo Francia. ¿El problema? Que Francia no lo está haciendo.

Da igual, están en su cortijo y pueden gobernar equivocándose una vez tras otra. El poder, el Estado, la autoridad es suya, aquí no hace falta mantener un mínimo de seriedad ni rendir cuentas. Así que da lo mismo lo que mientan o lo que digan  o lo que desconozcan. Aquí mandan ellos y no se admiten más preguntas.

La mala educación (II)

Escucho las palabras Esperanza Aguirre y me echo la mano al bolsillo. Cuanto más aparece en los medios esta mujer barnizada de laca siento que me están robando más y más. Aguirre dice que no hay dinero y, claro, como no hay dinero va a recortar el presupuesto de la educación pública. Estos recortes suponen el despido de 13.000 profesores interinos que, a su vez, suponen aulas masificadas y profesores estresados con la consecuente pérdida en la calidad de la educación.

Lo que no dice la política con menos vergüenza del panorama nacional es que con estos tijeretazos va a ahorrar 80 millones de euros, mientras que en publicidad institucional, es decir en pagar publicidad con el dinero de todos para decir lo bien que lo hace ella, lleva gastados desde 2008 620 millones de euros.

A su consejera de Educación Lucía Figar la frenó el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en su intento de privatizar el Colegio Público Miguel Ángel Blanco. Quería dejarlo en manos “amigas” pero sin ninguna experiencia en la gestión de instalaciones educativas. Esta consejera de Educación se vanagloria en charlas de organizaciones ultracatólicas de dejar la educación pública en manos de las organizaciones católicas y privadas.

Detrás de todo esto no hay más que pura ideología. Ideología neoliberal, de extrema derecha en lo económico, que se justifica a través de una falsa carencia de recursos para arrasar con todo lo público. De esa forma, lo privatizan todo dejándolo en manos de sus amigos, ejemplos en este país sobran. A esos políticos obsesionados con privatizar no les faltan sueldazos en la empresa privada cuando andan faltos de votos y protagonismo mediático.

Los ignorantes que votan a Esperanza Aguirre no saben que educación privada es desigualdad, es crear guetos, es abrir la brecha social, es aumentar las diferencias entre ricos y pobres, es que sus hijos tengan una educación de mierda, es que tengan que pagar por la vomitiva educación católica, es, al fin y al cabo, que acaben pagando el pato los de siempre. Que paguen la crisis los que no tienen nada de culpa en crearla mientras los que la causaron siguen ahogados en abundancia a nuestra costa.

Una sociedad potable debe apoyarse en una educación pública, laica y de calidad que nos iguale a todos. Ya hemos dicho por aquí alguna vez que lo que se gasten en construir escuelas públicas se lo ahorrarán en no hacer cárceles dentro de unos años. Pero todo esto, a una jeta y millonaria como Esperanza Aguirre y a toda su familia les da lo mismo.

La mala educación

En la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre va a hacer una serie de recortes en la educación pública por los que pretende ahorrarse 80 millones de euros. Según ella, la situación está muy mal y la sostenibilidad de la educación requiere estos recortes. Lo que no dice es que a través de beneficios fiscales en la declaración de la renta a las familias que llevan sus hijos a colegios concertados las administraciones públicas dejan de cobrar 90 millones.

Además, esta “campaña de recortes” viene acompañada de una campaña mediática a través de la cual se nos va a dibujar a los profesores como vagos que sólo trabajan 20 horas a la semana y tienen dos meses de vacaciones. Es curioso, porque hemos pasado de un discurso en el que se resaltaba la figura del profesor y se reclamaba más autoridad social para él (autoridad en un sentido negativo: que tuviese más capacidad de castigo) a este otro discurso que los va a presentar como los nuevos culpables de la crisis.

Cualquiera que conozca la educación pública (simplemente por haber sido educado en ella) sabe que el problema no está en la autoridad o no del profesor, sino en una educación cada vez más depauperada (intencionadamente) en la que los profesores deben hacer más con menos recursos, atendiendo a grupos de alumnos más diversos y más complejos en un entorno social que, además, premia la ignorancia. En esta situación, la educación debería ser el aspecto de la sociedad que más cuidásemos, que mejor tratásemos y al que más recursos dedicásemos como sociedad. Podríamos empezar, por ejemplo, por denominarlo inversión social, en vez de gasto social.

Pero hay algo más. Aquí en Madrid como bastión del experimento neoliberal en España hay una estrategia política clara para destruir la educación pública. Hay una parte de esta sociedad que quiere cargarse la educación pública. Detrás de la eduación pública hay una idea tremendamente igualitarista. Parte de constatar que todos somos iguales al nacer y que lo que nos hace distintos son las circunstancias sociales. Por eso, si todos recibimos la misma educación, en las mismas condiciones, seremos iguales, ya que nuestras circunstancias sociales no influirán tanto en nuestra eduación.

Esto nunca ha llegado a ser así. Mis amigos que hablan inglés perfectamente han ido todos los veranos de su infancia a Irlanda o al Reino Unido a aprender inglés. Otros, directamente, han ido a colegios bilingües. Además, había familias que ponían a disposición de sus hijos academias privadas o multitud de actividades extraescolares. A pesar de estas desigualdades de hecho, la idea subyacente de la educación pública estaba ahí. Pero la quieren destruir. Quieren que cada uno recibamos una educación en función de nuestros medios. Quieren que los hijos de los obreros o los hijos de los migrantes seamos sus mecánicos y sus trabajadoras domésticas. Se acabó el sueño de la educación pública y gratuita para todos. Se acabó el igualitarismo. Esto es lo que hay detrás de sus recortes. Es hora de ir rompiendo la baraja.

Las tres violetas de mi jardín

En todas las ciudades hay refugios. Refugios que nos protegen del ruido, de los dientes de la humanidad o de la ferocidad de la vida. Un refugio puede ser una habitación, una cantina o una persona. En una ciudad mendiga de sonrisas como Burgos también existen refugios en los que evitar la aspereza exterior.

Yo disfruto de un refugio que respira paz. Una paz que puede ser estruendosa o naranja, pero que siempre es paz. Un refugio que siempre tiene un plato libre, una copa llena y ningún felpudo que te dé la bienvenida. Un refugio con una sombra proyectada por las hojas generosas de un cerezo. En los meses en los que el sol impone su disciplina, ese cerezo ofrece rubíes almibarados al aire y a los pájaros.

El cerezo es el epicentro de la paz. Ha sido testigo de besos, discusiones, siestas infinitas, lecturas apasionadas o juergas desmesuradas, valga la redundancia. A los pies del árbol se extiende una breve alfombra de hierba que enmarca el rincón. La hierba siempre crece, también crecen malas hierbas y otras como la hierbabuena o el perejil tienen reservado su espacio. La improvisación herbácea ofrece un panorama de desordenada armonía.

Este año algo cambió y comenzaron a crecer violetas. Una flor hermosa quería compartir espacio con otras plantas más funcionales que estéticas. A medida que crecían las violetas iban secando al resto de compañeras de jardín. Incluso las malas hierbas sucumbían al poder de absorción de las nuevas arrogantes inquilinas. Al final los pies del cerezo eran un pequeño secarral en el que sobresalían unas frágiles violetas. La belleza efímera se había impuesto al pragmatismo. Unas pocas habían ahogado a una multitud. El elitismo de una especie se impuso a la diversidad de la diferencia.

Las tres violetas son el símbolo de los centros católicos de educación marista concertada y privada.

Hay demasiada delincuencia (II)

Hay demasiada delincuencia porque hay pocos colegios. Vamos a hablar clarito de una puta vez porque hoy no estoy para argumentaciones alambicadas. Para mí los delincuentes son los que pueblan las cárceles en todos los penales del mundo. Los que te roban con una navaja, los atracadores de atracadores, perdón, los atracadores de bancos, los yonkis que dan un tirón de bolso, los que se ciegan por un chorro de sangre que les inunda el cerebro y hacen algo de lo que se arrepentirán todas sus vidas, los que venden droga, pero poca porque la venden para costearse su propia dosis y por supuesto todo tipo de inmigrantes son, para mí, los delincuentes de esta sociedad.

Después están los que nos atracan a todos nosotros con sus corbatas, sus guantes de seda y sus restaurantes exclusivos. Los que venden droga, pero no poca, los que mueven barcos preñados de veneno que se convertirá en sucio papel moneda. Ya sabéis de qué clase de gente hablo. Toda esa gentuza no son delincuentes porque no pagan por sus delitos. Estos golfos se suben a la cuerda floja protegidos por una red de leyes y sobornos que les salva de la inevitable caída.

El fotógrafo Sebastiao Salgado nos muestra que no todos nacemos iguales

Como vemos hay dos tipos de gente porque no todos nacemos iguales. Que nos dejen de contar mentiras. Que se metan por el culo el Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos porque todos nacemos iguales, pero unos más iguales que otros. Que se metan por el culo el artículo 14 de la Constitución porque tampoco me lo creo. Dice mucho que vaya la igualdad en el artículo 14 porque antes hay que hablar de cosas tan importantes como los colores de la bandera, la indisoluble unidad de España o las Fuerzas Aramadas. La perspectiva histórica nos ha mostrado que la Transición no fue tan ejemplar como nos la pintan. Sólo en la Biblia caben más mentiras que en la Constitución Española.

No somos iguales. No es igual el que vive en un chalé que el que nace en un barrio marginado. Por eso, los hijos de los controladores aéreos, son controladores aéreos. Por eso, un malnacido niño de papá como Salvador Sostres se forra escribiendo basura intelectual y otros vomitamos gratis nuestra bilis en un blog. Por eso, no es lo mismo nacer en Alemania que en Haití. Vale ya de milongas. La única igualdad en la que creo es en la de la educación.

El antídoto a la delincuencia es una educación pública que nos dé las mismas oportunidades

Igualdad de oportunidades real para que todos los potenciales delincuentes tengamos las mismas opciones. Para eso lo primero que hay que hacer es volar por los aires la educación privada. Algo tan injusto y tan vergonzoso pone las bases de la desigualdad. Los niños de papá a rezar en el colegio de pijos segregando a los malos estudiantes y los hijos de los obreros a intentar estudiar en un instituto que se descascarilla integrando a los malos estudiantes. Ahí comienza la violencia del sistema contra todos nosotros. Ahí se crea el caldo de cultivo para la delincuencia. Las consecuencias ya sabemos cuáles son: cuando los pijos se hacen mayores piden más policía para que no les toquen su asquerosa propiedad privada. Si no tuviesen nada, no se quejarían tanto.

Nuestras putas y nuestras madres (II)

No estoy de acuerdo con varias de las argumentaciones que expones en tu última entrada. Es interesante por la autocrítica que aportas desde el punto de vista de un hombre, cosa que no suele hacerse, pero creo que la realidad es diferente. “Ancha es Castilla y estrecha es la castellana” es una generalización que guarda su parte de verdad, como la de que los burgaleses somos unos cortados y sólo nos atrevemos a hablar con las chicas cuando estamos como cubas.

Presiden el aula burgalesa (de izqda. a dcha.): José Antonio Primo de Rivera, una virgen, un crucifijo y Francisco Franco.

Para empezar no debemos olvidarnos del código genético de Burgos. Una ciudad en la que detrás de esos gatillazos sentimentales está la educación y detrás de la educación, un cura. Como diría Alberti: Sobre la timidez la enseñanza, y sobre la enseñanza la escuela, y sobre la escuela un cura, y sobre un cura la Iglesia. La Iglesia está en la raíz de la educación castellana y burgalesa especialmente. Burgos siempre ha tenido fama de ser una ciudad de “curas y militares”. La gente que llegaba a la ciudad iba tropezándose con seminarios y colegios religiosos por donde conducía sus pasos. Pasos que iban de la calle general tururú, a la calle general tirirí para finalizar el agradable paseo en el Hospital general tarará, todos franquistas, como dios manda.

Burgos tuvo el dudoso honor de ser el lugar en el que se formó el Primer Gobierno Nacional del régimen fascista de Francisco Franco. Durante la democracia, todos los gobiernos municipales han sido de derechas, a excepción de una legislatura. Es decir, que Burgos es una ciudad muy conservadora (por decirlo suavemente) en la que la educación ha estado en manos religiosas. Para más inri, Burgos no ha tenido un puerto de mar por el que se filtren ideas y gentes novedosas que deshiciesen los cerrojos de los conventos. Tampoco ha sido una urbe con Universidad histórica a la que llegasen jóvenes con ganas de molestar y de descubrir la vida a grandes tragos. Burgos ha estado cerrada durante mucho tiempo a cal y canto. Como dice, siempre brillante, Óscar Esquivias: “Burgos, de donde hay que huir, donde se debe volver, el refugio”. Alguien tan libre como Esquivias sabe que de aquí hay que huir para poder volver, porque permanecer, puede tornarse irrespirable.

Óscar Esquivias

Para entender que una ciudad florezca de esta forma, hay que saber de dónde absorven el agua sus raíces. Sabiendo ésto, mi principal discrepancia está en que de esta situación no escapan ni hombres ni mujeres. Estando de acuerdo en lo del gatillazo emocional, no puedo olvidarme de esa mujer que no se deja besar la primera noche “porque lo que vale la pena, cuesta un esfuerzo”. Esa mujer estirada y ridícula que cree que vale más por no acostarse con nadie. Esa mujer aburrida y cobarde que mira con desdén a quien la tira un piropo. Esa mujer para la que el epicentro de la vida es la fidelidad, o peor, la virginidad. Esa mujer que no ha podido escapar de la viscosa telaraña de la educación católica. Esa mujer, también es de Burgos.