Etiquetado: Guerra

La Historia es nuestra y la hacen los pueblos (V)

¿Es Gadafi el sátrapa asesino que nos describen ahora? ¿Es Gadafi un gobernante más del que apenas se hablaba en la prensa hace un par de meses? ¿Está el pueblo libio realmente en contra de Gadafi? ¿Quién forma el ejército de las fuerzas leales a Muamar Gadafi? ¿Qué intenciones hay detrás de las fuerzas rebeldes? ¿Cómo era el día a día de un libio hace tres meses?

¿Era necesario abrir las hostilidades de una guerra ante esta situación? ¿La participación de los países occidentales en la guerra llega tarde? ¿Llega pronto? ¿Por qué se le llama cerrar el espacio aéreo cuando se quiere decir guerra? ¿Qué opina la población libia de esta intervención? ¿Dónde está el baremo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas? ¿Por qué no en Palestina o en otro de los más de treinta conflictos armados abiertos en el mundo? ¿Por qué lo llaman derechos humanos cuando quieren decir petróleo? ¿Por qué redactan medidísimas declaraciones en el Consejo de Seguridad para acabar bombardeando como siempre? ¿Volverá a pagar los platos rotos la población civil?

¿Qué hace el Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, en Brasil? ¿Qué intereses hay detrás de la equidistancia alemana? ¿Qué intereses motivan el afán belicista de Francia y Reino Unido en la zona? ¿Qué queda del Zapatero que decía: “Toda guerra es un fracaso”? ¿Hasta dónde están dispuestas a llegar las potencias occidentales? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Gadafi?

¿Qué medio de comunicación utilizamos para informarnos sobre la guerra de Libia? ¿Es verdad todo lo que nos llega de lo que está ocurriendo estos días allí? ¿Por qué todos los enviados especiales occidentales están en Bengasi, enclave de los rebeldes, y no en Trípoli, capital dominada por las fuerzas de Gadafi? ¿Nos creemos la versión oficial que nos ofrecen o se trata de una guerra imperialista más a las que nos tiene acostumbrados la OTAN? ¿Por qué no recibimos información de la población libia al margen de los combates (Testimonios de la población que dibujen el sentir que tienen ante toda esta situación)? ¿Por qué las informaciones son totalmente opuestas dependiendo de su lugar de procedencia? ¿Son reales las cifras que ofrecen? ¿En quién depositamos nuestra confianza? ¿A quién cojones creemos?

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La Historia es nuestra, y la hacen los pueblos (IV)

Entre hoy y mañana van a comenzar ataques contra Libia. Varias claves tras la aprobación de la la Resolución 1973:

1.- Como todas las resoluciones del Consejo de Seguridad, es lo suficientemente ambigua para poder ser aprobada. Su redacción es un ejemplo de cómo se hacen las relaciones internacionales entre estados. Por un lado la resolución dice que se “tomarán las medidas necesarias”, pero se excluye expresamente “la posibilidad de una invasión”. Esto último se ha hecho, evidentemente, para que China y Rusia no voten en contra. Esto es importante porque va a determinar las formas de los ataques contra Libia. Lo que se va a imponer en un primer momento es una zona de exclusión aérea, la cual va a necesitar ciertos ataques a baterías antiaéreas y supone una declaración de guerra a Libia.

2.- Parece ser que los promotores de la resolución han sido Francia, Gran Bretaña y Líbano. Lo que ha permitido que la resolución salga adelante ha

Las cosas se ponen negras para Gadafi.

sido el cambio de postura de EEUU. Es de suponer que los que más carne pongan en el asador de los ataques sean Francia y Gran Bretaña, con ayuda de EEUU y de otros países árabes. La resolución habla expresamente de que las acciones militares se pueden hacer a través de organizaciones regionales, es decir, la OTAN. A partir de este punto no sabemos bien cómo se van a desarrollar los acontecimientos. Seguramente, ni siquiera los que van a dirigir los ataques saben muy bien cómo lo van a hacer. Veremos.

En cuanto a la valoración política, varias cosas:

A.- Es imposible informarnos objetivamente de algo. Por un lado, los medios occidentales están descaradamente a favor de la intervención. Por lo tanto, la información que suministran dista de ser objetiva, la visión sobre lo que está haciendo Gadafi con su pueblo está construida por ellos. En cuanto a los medios alternativos, reflejan perfectamente la confusión de la izquierda sobre este tema: ¿Los enemigos del Imperio son buenos por el simple hecho de ser enemigos del Imperio? ¿Gadafi es bueno por haberse hecho fotos con Chávez? Así que, ante la diversidad de fuentes de información diciendo cosas totalmente distintas, no nos queda otra que construirnos un “parece ser” sobre lo que está ocurriendo nosotros mismos.

B.- Según parece los rebeldes libios reclamaban la ayuda internacional. En principio, la obligación de los pueblos sería ayudarse entre ellos para alcanzar la libertad. El problema surge, como siempre, al preguntarnos: ¿quién ayuda? ¿Cuáles son los intereses (confesados y no confesados) de quien ayuda? ¿Tiene autoridad (a parte de la que dan los tanques) para ayudar a nadie a alcanzar su libertad?

C.- Y llegamos al quid de la cuestión: el doble rasero. La resolución está creada y diseñada por los que mandan en el mundo. Y los que mandan en el mundo nunca han estado preocupados ni por los derechos humanos ni por la libertad. Además resulta tremendamente hipócrita ver cómo Berlusconi pasa en tres años de invitar a Gadafi a sus orgías a permitir que la OTAN use sus bases para atacar Libia.

Un ataque como este se podría apoyar si viniese detrás una intención sincera de luchar por la democracia en el mundo, empezando, por ejemplo, por Bahrein, donde esta semana han reprimido violentamente a su pueblo mientras la V Flota miraba a las gaviotas. Ése es el problema. Los mismos estados que apoyan unas dictaduras y dicen no apoyar otras, no pueden ser los encargados de combatir dictadores. Si realmente quieren ayudar a los pueblos oprimidos del mundo, podrían empezar por Suiza y todos los paraísos fiscales que sostienen económicamente a los opresores de esos pueblos.

Guerras justas (II)

Micheal Walzer, del que hablaba Jose ayer: “Lo que hicimos mal (los estadounidenses en la Guerra de Afganistán) fue no poner los recursos necesarios para la reconstrucción del país después de la contienda. Después de todo lo que ocurrió en la guerra teníamos responsabilidades en Afganistán que no hemos cumplido”.

Estas palabras las pronuncia Walzer después de justificar el comienzo de la Guerra en Afganistán. ¿Qué significa esto? Que la violencia genera una serie de consecuancias de las que, en numerosas ocasiones, es muy difícil escapar. Yo veo que tú estás haciendo algo mal y digo voy a levantarle la voz para que se dé cuenta y deje de hacerlo. Después tú dices ¿quién es este para levantarme la voz? Y me sacudes un tortazo para que me controle y no me pase. Yo, como veo que el tortazo es una falta de respeto te sacudo un puñetazo y ya estamos en una espiral violenta de la que es complicado salir. Al final, yo iba a levantarte la voz y nos hemos acabado dando de hostias. Estados Unidos iba a Afganistán a derrocar el régimen talibán y se ha acabado llevando por delante las vidas de miles de civiles.

Benicio del Toro, tras rodar la película de la biografía del Ché: “El Ché fue un resultado de su tiempo, de finales de los 50 y de los 60. Después fueron cambiando los mecanismos de lucha, en los 70, en los 80,… No podemos juzgar lo que hizo el Ché en 1959 con los planteamientos actuales”.

Estoy de acuerdo en que la violencia ha sido durante mucho tiempo el motor de la historia y de hecho, en gran medida, lo sigue siendo. Pero lo que no podemos hacer es tratar de transportar a la actualidad formas de lucha de épocas pasadas. En el pasado hubo unas formar de luchar con sus luces y sus sombras, pero el mundo ha cambiado y las formas de lucha también deben cambiar para oponerse a un sistema diferente del de hace 40 años.

Al ganar derechos individuales, especialmente en Occidente, las vidas de las personas valen mucho más, por lo que el punto de vista de la violencia cambia. No deshecho la violencia como un camino más, pero con el paso del tiempo quizás el camino vaya más por la desobediencia. No debemos olvidar que lo que mueve todo en el mundo es el dinero, así que una forma eficiente es tocar la economía de la gente a la que queremos molestar.

Aunque todavía hay mucha gente reticente, la lucha digital es uno de los caminos. Me gusta la forma de luchar de los Anonymous, un movimiento anónimo y, en parte, libertario que ejerce su propia justicia y sus propias dosis de venganza. Una de sus últimas acciones ha sido boicotear las webs de las empresas que dejaron de financiar Wikileaks. I am Anonymous. Are you Anonymous?

Guerras justas

Michael Walzer es un filósofo político estadounidense que ha desarrollado la teoría de las guerras justas. Para él, una guerra es justa o injusta en función de determinados criterios que tienen que ver con la manera de hacer la guerra, las razones de la guerra, quién ataca primero, etc. Siguiendo su lógica, y asumiendo los criterios morales que él establece como necesarios para calificar una guerra como justa, la invasión de Afganistán llevada a cabo por la OTAN es una guerra justa.

En Afganistán están pasando muchas cosas. Entre ellas la destrucción de muchos pueblos. Destrucción literal. Pueblos enteros son arrasados y, llegado el caso, si es necesario para la victoria de la civilización occidental sobre los temidos barbudos fanáticos, se les hace desaparecer del mapa. Esto, según ciertos criterios de gente bastante razonable, sigue sin hacer injusta esta guerra.

Independientemente de lo que pensemos sobre la guerra de Afganistán, a mí me gustaría resaltar una idea que subyace a esto: hay momentos en que la violencia no sólo es necesaria sino moralmente buena.

Bajemos de las grandes alturas de la reflexión moral y de la política internacional a algo mucho más cercano: Gamonal, 18 de agosto de 2005. Ese día, gran parte del barrio de Gamonal se opuso violentamente a la construcción de un aparcamiento debajo de una calle del barrio, que el Ayuntamiento estaba llevando a cabo . Resultado: el aparcamiento no se construyó. En esta ocasión, a través de la violencia espontánea, se consiguió algo que para los vecinos era objetivamente bueno. A parte, no se atentó directamente (o sólo la policía) ni físicamente contra nadie, por lo que la manera de ejercer la violencia fue relativamente ética. En cuanto a la necesidad de la violencia, probablemente fue una violencia necesaria, ya que fue lo que (con)venció al Ayuntamiento.

Desgraciadamente esto es imposible.

La estupidez buenista de la sociedad de eternos adolescentes en que vivimos hace que muchas veces no podamos ver una realidad de la política de hoy y de siempre: la violencia siempre es una opción (de hecho, para el estado, es la opción). Si es o no justa dependerá de razones éticas y estratégicas. Dependerá de cómo sea esa violencia o contra quién vaya o de si es efectiva para el fin que buscamos. Pero es una herramienta de la acción política.

Toda esta reflexión la hago por mi preocupación sobre los tiempos oscuros a los que nos acercamos de los que ya hemos escrito alguna vez. Lamentablemente, la mayor parte de los logros de la humanidad o de los derechos se han logrado a través de la acción política violenta. Esto no ha cambiado ni va a cambiar. Tenemos que empezar a asumir que la violencia política va a aumentar en el mundo en que vivimos, no a disminuir. Aunque ETA lo deje. Y tendremos que empezar a asumir también que puede que a muchos de nosotros nos toque tomar partido. Como en Afganistán. Incluso por gente que nunca nos hubiésemos imaginado que lo haríamos.