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CorruPPción

Leía este domingo una información de El País relacionada con la reciente confesión de Armstrong en torno al dopaje en el ciclismo. Más allá de las palabras del americano, que no encierran ningún misterio, reparé en las declaraciones del ciclista del Blanco, antiguo Rabobank, Juanma Gárate. Establecía tres grupos de ciclistas: los que están en la zona negra, que se dopan “asiduamente”, los que se encuentran en la gris, que lo hacen “de vez en cuando” y los que ocupan la región blanca, que estarían “limpios”.

El corredor guipuzcoano destaca que se ha producido un cambio en el pelotón de un tiempo a esta parte. Antes, la inmensa mayoría de los ciclistas se encontraban en la zona negra, por lo que disponían del poder suficiente para acallar y coaccionar a las escasas voces que hablaban en defensa de la limpieza del deporte. En la actualidad se ha invertido esta situación, siendo mayoría los corredores que se encuentran en la zona blanca, por lo que cuentan con mayor legitimidad y apoyo para salir en defensa de un ciclismo limpio de dopaje. A su vez, los cada vez menos que siguen poblando la zona negra se encuentran más solos y más acorralados.

Por otra parte, esta mañana me preguntaba Jose, compañero de fatigas en este blog, si había leído el twitter del concejal del PSOE en Burgos Antonio Fernández Santos. Fernández Santos afirmaba en su cuenta de la red social: “¿Si pudieras trincar 22 millones de € y te protegiera y amparara una PPartido político, lo harías? ¿Cogerías la Pasta? PUES ESO” (sic). Para posteriormente añadir: “Trato de hacer reflexionar sobre que los políticos son una representación del pueblo que les vota y les elige. Hay de todo” (sic).

Jose estaba indignado por cómo un representante público daba carta de normalidad y con sus palabras casi justificaba los recientes casos del corrupción aparecidos en el PP. Más allá de la lógica crítica de Jose, por una vez y sin que sirva de precedente, daré parte de razón a un miembro del PSOE.

Como ya hemos dicho por aquí, en esta colonia alemana, antes llamada España, nos encanta eso de la picaresca, ir de que somos los más listos de la clase y evitar en lo posible pagar impuestos, cada uno a su nivel, por supuesto. Es decir, que la gran mayoría de la sociedad está en la zona negra de la que hablaba Juanma Gárate y en la que se escuda Fernández Santos. Como un altísimo porcentaje de nosotros estamos en la zona negra, nos reímos de los pardillos que están en la franja blanca pagando sus impuestos y alejados de los sobres de dinero negro. Cuando se invierta esta situación y se poble de ciudadanos responsables y concienciados la zona blanca, la indignación surgida no permitirá ni un segundo las prácticas de Bárcenas, las vergonzosas explicaciones de Cospedal y los silencios ominosos de Rajoy. Hasta entonces, que siga el saqueo, que mientras los “listos” se llevan cuatro migajas, las grandes fortunas y las grandes empresas hacen lo suyo.

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Defrauda (II)

Que en España se defrauda es algo evidente. Diferentes estudios cifran en torno a 70.000 millones de euros el coste anual del fraude fiscal. Esa cantidad es el presupuesto del sistema sanitario español, para los que dicen que hay que recortar en sanidad y en educación porque no hay dinero.

Según un reciente informe de los técnicos de Hacienda, un 71% del total de este fraude lo producen las grandes fortunas y las grandes empresas, ese sector de la población al que nunca alcanzan las malditas tijeras de los sucesivos gobiernos.

En este cacho de tierra llamado por algunos España los billetes de 500 euros suponen más del 70% del dinero en circulación en todo el país, mientras que en el resto de Europa supera levemente el 30%. Los españoles nos las sabemos todas.

Para comprender este cúmulo de injusticias y despropósitos bastará repasar el currículum de los dos máximos responsables de las finanzas públicas en la actualidad. Como de todos es sabido, el ministro de Economía y Competitividad Luis de Guindos fue asesor para Europa de Lehman Brothers, esa compañía de servicios financieros que vendía a sus clientes paquetitos de mierda a precio de oro. A los de Lehman Brothers se les acabó el papel de regalo y la gente empezó a darse cuenta que aquello era mierda. Así se cayó la primera ficha del dominó que propició el actual tsunami económico.

Por cierto, los que causaron aquella quiebra estafando a la gente son los mismos que ahora especulan con la deuda de los países europeos empobreciéndonos y robándonos los servicios públicos fundamentales mientras se forran. Asqueroso.

Nuestro otro protagonista es Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Administraciones Públicas. Este ilustre caballero fundó ‘Montoro y Asociados’, especializados en asesoramiento fiscal. Es decir, especializados en decirte lo que tiene que hacer tu empresa para evadir impuestos y que aquí no se entere nadie.

Los delincuentes vigilando que no se cometan delitos. Brutal.

Defrauda

Ey, ciudadano, ¿es usted uno de esos imbéciles que todavía paga impuestos? ¿Sigue siendo de esos gilipollas que contrata a migrantes con papeles y, encima de dar trabajo a esos muertos de hambre, les da de alta en la Seguridad Social? ¿Todavía no se sabe, tonto de los cojones, el nombre de ningún banco en Gibraltar? Pero inútil, ¿es que a usted no le toca la lotería todos los años?

No se preocupe, con el nuevo libro “Conviértase en un buen español en diez cómodos pasos” (editado por FAES) superará su clara incapacidad mental y se convertirá en lo que siempre ha deseado: un español como dios manda.

Con “Conviértase en un buen español en diez cómodos pasos” (editado por FAES) aprenderá todos los trucos para entablar relación con un alcalde de pueblo para que recalifique esos terrenitos del abuelo a los que ya no damos uso.

¿Crear riqueza? Eso ya no es problema, en el libro “Conviértase en un buen español en diez cómodos pasos” (editado por FAES) aprenderá cómo se montan varias empresas para mover dinero de una a otra y no pagar impuestos. Creará riqueza sí, para usted y su abogado.

En “Conviértase en un buen español en diez cómodos pasos” (editado por FAES) encontrará un capítulo entero dedicado a las distintas tonalidades del blanqueo de dinero. Podrá dejar ya esa vieja carraca de coche que tiene y estrenar uno nuevo cada dos años. Y no, nadie sospechará nada porque de un buen español nadie sospecha nunca nada.

No se lo piense más y adquiera ahora mismo el libro “Conviértase en un buen español en diez cómodos pasos” (editado por FAES), llame al Ministerio de Hacienda al 6666666 ext. 99 y pregunte por Cristóbal Montoro, sólo pagará un 10% de IVA, que somos muy de perdonar estas cosas sin importancia.

(Además, para los 100 primeros compradores, el especial de Carlos Fabra sobre cómo acertar siempre a la lotería sin ser matemático y sin quitarte las gafas).

Clases de impuestos (II)

Clases de impuestos: (que debería haber).

Impuestos económicos:

  • Deberían cobrar a la gente que tiene más de dos viviendas lo suficiente para que dejase de tenerlas y las sacase en alquiler o las vendiese a un precio justo (y estoy siendo muy benévolo).
  • Deberían vigilar muy de cerca en qué se gasta el dinero público, es nuestro dinero y como nosotros no lo tiramos, que ellos no lo tiren. Es decir, que las becas, subvenciones y demás ayudas se inviertan en lo que se deben invertir. Y como está de moda esta terminología: tolerancia -1 con los corruptos, con todo lo que esto implica, desde el último funcionario hasta las altas esferas.
  • Obviamente los impuestos deberían ser mucho más progresivos, el que tiene más, paga más. El que tiene muchísimo más, paga muchísimo más. Espero que no haga falta explicarlo. Por cierto, a los deportistas y “cantantes” que paguen sus impuestos fuera de España, se les prohibiría hacer demagogias hipócritas con banderas, especialmente al que conduce un coche rojo y a los viven en Miami.
  • Tolerancia -2 con la peñita que se escaquea de pagar impuestos, porque suelen ser los primeros que están en las colas pidiendo ayudas y quejándose.
  • Si Obama se atreviese y los sacrosantos mercados le aflojasen un poco las cadenas, los paraísos fiscales deberían desaparecer. Son de una utilidad social nula.

Impuestos particulares:

  • A los irresponsables que tienen un micrófono a su servicio y no saben utilizarlo, se les privará de hacerlo per saecula saeculorum. La Conferencia Episcopal no tiene autoridad moral ni para decir son las nueve, las ocho en Canarias. Jiménez Losantos podrá seguir haciendo su programa, siempre y cuando avise de que es de humor.
  • Escritores avezados como Ana Botella, César Vidal o Ana Rosa Quintana, en lo que les resta de vida, sólo podrán leer libros de Fernando Sánchez Dragó (esto sí que es una putada).

Podéis contribuir con vuestras propuestas porque yo, con esta gente, no acabaría nunca.

Los inocentes (II)

Hay un chiste por internet que, en relación a las últimas huelgas, dice: van un español, un griego y un francés… y el español no va. Hoy voy a contaros otro. Van un sueco, un danés y un español. Tiene buena pinta, ¿eh? El sueco y el danés son, en este caso, los inocentes, gente blanda, que no se entera mucho de la historia vamos. Sin embargo, ojito con el español; él es muy vivo, se las sabe todas, de inocente no tiene un pelo, “a nosotros nos la van a dar”.

El sueco y el danés están afiliados a sindicatos, como más del 70% de sus compatriotas, (¡pardillos!) porque creen que una buena organización por parte de los trabajadores les reportará mejores derechos laborales. El español, en cambio no está afiliado a ningún sindicato, como el 85% de sus conciudadanos. No va a perder la cuota en semejante chorrada, además son unos vagos y los sindicatos no valen para nada. Para nada tampoco, porque el 83% de los trabajadores españoles se encuentran al calorcito de los convenios colectivos negociados por los propios sindicatos, sin hacer huelgas, sin luchar y sin pertenecer a ellos. Si somos tan individualistas y los sindicatos son unos inútiles, que cada uno se saque sus castañas del fuego, ¿no?

Para más inri, la carga fiscal global respecto al PIB, es decir, los impuestos que pagamos, en España están en el 35% del PIB, mientras que los daneses y los suecos, que no saben ni por dónde les da el aire, pagan el 50% del PIB, una diferencia notable. A los españoles nos van a venir con impuestos, si aquí se inventó la picaresca, aquí evadimos todo lo que se pueda y sin ruborizarnos porque no somos inocentes, ¡somos unos artistas! Y sino, ya están las SICAV para que se vayan de rositas las grandes fortunas. En España, como dice un amigo mío, nos reímos de Janeiro.

El final del chiste, como imaginarán, no va a ser de carcajada. El resultado es obvio: en Dinamarca y en Suecia tienen los mejores servicios sociales, el mejor estado del bienestar y los mejores derechos de los trabajadores del mundo, mientras aquí estamos a la cola de Europa, de la mano de países como Portugal o Lituania. ¿Quién es el inocente? En cualquier caso, para quejarnos, exigir y vocear “verdades como puños” en la barra de un bar somos los primeros, y no de Europa, sino del mundo mundial. Si fuese español, os llevaría a un bar y os diría punto por punto lo que hay que hacer, pero escuchando a españoles como el alcade de Valladolid, ya no sé ni de dónde soy.