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Reflejo democrático en la Sombra

Es jornada de reflexión. Vamos a quitar los carteles electorales para que no vengan esas agradables personitas vestidas de azul a echarnos de aquí. Dicen que no podemos pedir el voto, no caeríamos tan bajo. No vamos a hablar de votos, pero sí de democracia. Curioso sistema en el que los demócratas llenan sus bolsillos y sus listas de imputados por corrupción, mientras que los antisistema defendemos la verdadera representatividad y un sistema económico justo. ¿Quiénes son los antisistema?

El maestro José Luis Sampedro habla de un movimiento que está conociendo de cerca y que llevaba tiempo reclamando. Nos ha llegado vía Maryangeles.

Burgos está irreconocible. Está despierta, afilada, en tensión. Está preciosa con ese traje de asambleas en la Plaza Mayor. Sus calles se llenan de gritos bellísimos de indignación cuando cae el sol. Una muestra de ello, es la llamada de Cristina a Radio Nacional. Cristina está indignada, lúcida y vigilante. Cristina es inteligente y burgalesa. Cristina es Burgos.

Desde hace un tiempo hay un blog en la capital burgalesa que informa desde otro punto de vista. Que está a pie de calle para enseñarnos otra visión de la ciudad. Un blog agudo que nos brinda sus generosas dosis de información, de humor y de trabajo. Un blog que quita el polvo y la caspa a una ciudad que se adormece en los brazos de cabeceras decrépitas. Un blog que se llama Burgosdijital y que hace vídeos como este de la manifestación del domingo. Ahora somos más, los gritos suenan más fuerte y las avenidas se nos quedan estrechas, también gracias a vídeos como el de Burgosdijital.

Cuando se habla de cosas tan serias, el humor involuntario, como siempre, lo pone Intereconomía.

Si habla Saramago, se para el viento.

Nuevo reflejo en la sombra

Vamos a disfrutar de otro reflejo en la sombra. Vamos a huir de la sombra política, de la sombra económica, incluso de la social. Vamos a olvidarnos de relojes y de calendarios y vamos a recrearnos en un nuevo reflejo artístico de luz.

Este pasodoble de la comparsa Araka la Kana de Juan Carlos Aragón es del Carnval de Cádiz de 2007. Tengo que dar las gracias a los amigos que me descubrieron los Carnavales de Cádiz. Me enseñaron a disfrutarlos, a escucharlos y a bebérmelos. Ellos saben quiénes son. En esta ocasión Juan Carlos viste a su comparsa emulando a la murga más emblemática del Carnaval uruguayo. Además, de meterse en el tipo (el disfraz), se meten en la piel de los uruguayos, de los latinoamericanos o de cualquier otra persona que llega a España desde otro país. Juan Carlos Aragón vuelve a lanzar su verso afilado para criticar actitudes que mantenemos todos nosotros. La letra no tiene desperdicio.

 

 

 

La semana pasada hablábamos por aquí de Charles Chaplin, el número 1 indiscutible. Para mí, sólo se le acerca Roberto Benigni en La Vida es Bella. El humor que utiliza rebosa influencia de Chaplin. Esta escena es un ejemplo de cómo le da la vuelta a todo. Guido Orefice (el personaje que interpreta Benigni) convierte, a través del humor, la II Guerra Mundial en una fiesta. Hace mágico todo lo que toca. De mayor quiero ser como Guido.

 

 

 

El humor es un componente fundamental de la poesía de Ángel González. Un poeta al que admiro, respeto y quiero a pesar de no haberle conocido, por algo será.

Eso era amor

Le comenté:

-Me entusiasman tus ojos.

Y ella dijo:

-¿Te gustan solos o con rímel?

-Grandes,

respondí sin dudar.

Y también sin dudar

me los dejó en un plato y se fue a tientas.

 

 

Hablamos de humor. La risa es lo contrario del miedo. “La risa es libertad”, dice Leo Bassi. Y para mí, la risa también es el antídoto para las religiones. Escuchad con atención las palabras del maestro Saramago porque como dijo Jose de Chaplin la semana pasada, el que es un genio, es un genio.

 

 

 

También quiero compartir una canción de Ray Heredia, un adelantado a su tiempo que pisó por primera vez caminos por los que transitaría más tarde el flamenco. Ray se precipitó por el barranco de las sustancias malditas. Esas sustancias que nos robaron muchas mentes brillantes y creativas entre el final de los ochenta y el principio de los noventa. En esta ocasión es “La Algería de Vivir”. El vídeo no es muy bueno, pero se pueden cerrar los ojos y disfrutar de una gran melodía. La letra te transporta de la alegría a la nostalgia, de la lágrima a la sonrisa: la magia de la música.

 

El arte mancha

Me gusta el arte cuando se mancha las manos. Me gusta el artista que baja a la arena y se moja; el que opina y no se muerde la lengua, el que se aleja de la equidistancia, sabedor que no es buen lugar para instalarse aunque sea cómodo como un sofá burgués. La libertad es un lugar frío y cada vez más inhóspito. Me han dicho que allí no queda casi nadie.

El arte con mayúsculas experimenta y puede permitirse el lujo de equivocarse. Recorre caminos que todavía no ha transitado la civilización. El arte no se consume como un helado, un ordenador o una prenda de ropa. El arte ni se compra ni se vende, aunque tenga precio en este mundo cuantificado, en el que todos tenemos una etiqueta con lo que valemos colgando de alguno de nuestros apéndices.

Por eso me gusta el Sabina que se mete en todos los fregaos. Esucho con atención lo que dicen Calamaro o Bunbury con sus excesos, verbales y de los otros. Por eso, los poemas que más me hieren son los que están manchados con la inconfundible pintura del spray del compromiso. Por eso admiro el misterio de la quietud catedralicia de José Tomás. Por eso me gustan los golpes de los puños rimados de Los Chikos del Maíz o de Kase-O. Por eso amaba a Saramago y me encanta la alegría y los colores que le ponen Calle 13 a la revolución. Por eso no me gusta el matrimonio Stefan escupiendo mentiras y billetes desde su mansión con embarcadero. Por eso no leo El País desde que lo escriben con guantes de seda. Por eso me hacen gracia Alejandro Sanz y Julio Iglesias hablando de política, patriotas afincados en Miami. Por eso odio las listas de ventas mentirosas y las radios comerciales que esconden lo que les molesta.

Los diccionarios dicen que el antónimo del arte es la incapacidad, el antónimo del arte es el dinero.