Etiquetado: Justicia

Terrorismo

Una nueva persona ha sido hallada muerta en su vivienda en el momento de ser desahuciada. La entidad financiera, autora de la matanza, ha reconocido su autoría, aunque todavía no se ha detallado la sucursal desde la que el comando planificó el asesinato. Los miembros de la banda prepararon este acto violento concienzudamente, ya que su aparato de extorsión había amenazado a la víctima en numerosas ocasiones durante los últimos meses.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha publicado un comunicado en el que condenan este tipo de atentados terroristas y ha animado a todos los ciudadanos a que se sumen a las concentraciones de reprobación. Diferentes fuerzas de la lucha anticapitalista se han sumado a todos estos actos solidarizándose con las víctimas y pidiendo el “reconocimiento y reparación” de las mismas. Además, han alertado a la ciudadanía para que tome las precauciones necesarias ante este grupo terrorista “especialmente peligroso y agresivo”.

Desde el entorno de la banda armada han evitado condenar este tipo de sucesos violentos que se están recrudeciendo en los últimos meses. De esta forma, ninguna entidad financiera ha hecho ninguna declaración.

A su vez, el ministro del Interior ha ofrecido una rueda de prensa en la que no ha condenado lo ocurrido y ha afirmado categóricamente que “la justicia y la policía no están trabajando en la detención de los autores de este atentado”. De la misma forma, ha dado órdenes a la Interpol para que no se abra ninguna orden de busca y captura internacional contra los responsables de esta situación.

Sobre la justicia y otros mitos (II)

En 1999 Eduardo Galeano escribió Patas Arriba, la escuela del mundo al revés. En esa obra maestra desnuda el injusto sistema que rige nuestros designios. El autor uruguayo pone ante nuestros ojos con miles de ejemplos la ley del embudo que nos ofrecen los que nos gobiernan. Mientras que los dueños de las multinacionales o los grandes especuladores y estafadores tienen para ellos la parte ancha del embudo, los miserables ciudadanos de a pie, como tú y como yo, tenemos que conformarnos con la estrechez que corresponde a nuestros descosidos bolsillos. De esta forma, denuncia la injusticia permanente en la que los mayores delincuentes del planeta campan a sus anchas y los pequeños rateros llenan las cárceles. Y lo hizo en 1999. Sí, en aquel tiempo en el que todos éramos más guapos, más altos y teníamos un piso en la costa y un saco de pretensiones idiotas en nuestras conciencias.

Este sistema de injusticia golpea nuestras caras todos los días. ¿Por qué Diego Cañamero amontona detenciones y órdenes de busca y captura, mientras Urdangarín sigue en libertad? ¿Por qué los banqueros delincuentes son indultados, mientras se detiene indiscriminadamente a los ciudadanos que se manifiestan defendiendo sus derechos? ¿Por qué se subvenciona a los centros educativos elitistas que segregan a los alumnos en función del sexo, mientras se reprime a los estudiantes que no tienen calefacción en las aulas? ¿Por qué el concejal Eduardo Villanueva puede gastar en un mes 207.000 euros en una línea de móvil a cuenta de los burgaleses (sí, has leído bien), mientras al contribuyente se le aprieta cada día más la cuerda que anuda su cuello?

El sistema legal imperante es una construcción política que no es inocente. Esa construcción política injusta defiende los derechos de unos pocos para pisar los de otros muchos. La flagrante injusticia de las leyes hace que sean absolutamente legítimos actos ilegales como los que protagonizan Diego Cañamero o Sánchez Gordillo junto a sus compañeros. A lo largo de la Historia estos actos de rebeldía son los que han forzado a cambiar algunas leyes injustas mejorando las condiciones de vida de las mayorías. Es decir, que, en algunos casos, saltarse la ley es justo.

Los dirigentes del PP reconocen sin sonrojarse que les gusta violar a la justicia (y a las mujeres). Esa justicia violada te está mirando y necesita de tu ayuda para restablecer su inteligencia y su brillo. La justicia sabe que sólo de la mano de la ciudadanía podrá volver a ocupar su cetro. Así que toca comprometerse con ella y tratarla como merece para que las cosas vuelvan a estar en su sitio. No la puedes fallar.

El Roto.

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Sobre la justicia y otros mitos

Repasemos: Rodrigo Rato, Pedro Solbes, Cristobal Montoro, Emilio Botín, Ignacio González, Luis de Guindos, Florentino Pérez, Carlos Fabra, Alicia Klopowitz, su hermana,…

Todas estas personas han estado implicadas de manera más o menos directa en la gestación y la gestión del expolio generalizado de la vida de las clases populares conocido como crisis. De la estafa.

Unos, los políticos, porque fueron los arquitectos institucionales de la desregulación financiera que permitió que la economía financiera (los bancos) dominasen toda la economía. Los otros, los empresarios, porque son los que, confabulados con los políticos, desarrollaron un sistema productivo totalmente insostenible y orientado exclusivamente a mantener su tasa de beneficio. Son nombres al azar de los dueños de esas empresas del IBEX-35 que evaden impuestos y hacen ERES con millones de beneficio.

Ellos son los culpables de la estafa.

Ninguno de ellos ha asumido ninguna responsabilidad por nada. Poco a poco, con mucha pelea y mucho trabajo ciudadano se consigue, quizá, procesar a alguno. Pero seamos sinceros, sabemos que, llegado el caso, el gobierno de turno les indultará.

Hoy han detenido a Diego Cañamero, jornalero andaluz cuyo delito es llevar 30 años luchando porque las tierras andaluzas sean para los que las trabajan.

Que quemen vibo a Bretón

Pues sí. Que quemen vibo a José Bretón. Hasín. Como suena. Que lo cojan y lo quemen, preferiblemente en el lugar donde quemó él a sus ijos. En el mismo sitio para que sirba de castigo ejemplar y no buelva a repetirse una situacion asín. Si le queman hallí y los medios de comunicación se acen heco de la noticia, seguro que a ningún padre deshalmado se le buelve a ocurrir repetir una fechoría de esas caracteristicas.

Hestoy cansado de los de siempre pidiendo respeto. Esos rojos hasquerosos que están a favor del avorto, pero que piden respeto para el ijo de puta este. ¡Qué hasco! Menos mal que este gobierno tiene más mano dura que el anterior porque con el inútil de Zapatero seguro que el puto Bretón ya estava suelto planeando la siguiente. Al menos los ministros se están implicando personalmente y Gallardón ya a dicho que le tienen que caer cuarenta años. Igual que el ministro del Interior cuando pidió la detenzion del halcalde de Marinaleda, otro comunista hasqueroso. Eso son políticos que se himplican y toman las decisiones de primera mano. A mí qué cojones me himporta la separazión de poderes y el Estado de Derecho. ¿No les han botado a ellos? Pues que manden que para eso hestán. Cada vez que ohigo lo de la presunción de hinocencia me pongo de una mala virgen… ¡Un par de ostias les dava yo!

Y los periodistas por esta vez se hestán aplicando. El ABC y La Razón se están posicionándo como deve ser, aunque sigo prefiriendo La Gaceta. El Mundo y El País, informando a su manera, también an savido estar a la haltura. Y mira la Ana Rosa Quintana, que rápido bolbió de vacaciones para informar del asunto. Esa no tiene un pelo de tonta. La gente tanvién se mostró ríjida pidiendo una mayor dureza del Código Penal. Faltaría más. Este país está bolbiendo a ser lo que era. ¡Harriva Hespaña!

Los criminales y las víctimas

Francisco Franco: “Todo queda atado y bien atado”.

Carlos Jiménez Villarejo, jurista: “Existe un sesgo ideológico franquista en ciertos sectores de la judicatura porque el mismo Tribunal Supremo que dio facilidades para perseguir los crímenes de Pinochet y la Junta Militar argentina, no se ha atrevido a hacer lo mismo en España”.

“El franquismo no ha acabado. Todavía quedan más de 1.200 fosas y más de 100.000 desaparecidos”.

Ángel Rodríguez, historiador gallego: “En 1936 hubo un plan sistemático para eliminar a los responsables y a los representantes políticos del gobierno legítimo de la II República”.

Reed Brody, observador internacional y consejero jurídico de Human Rights Watch: Garzón demostró que su decisión de asumir la investigación de los crímenes cometidos durante el periodo franquista estaba plenamente avalada por el derecho internacional. Sin embargo, el simple hecho de ver a un juez en el rol de acusado, teniendo que justificarse por haber investigado hechos de tortura, asesinatos y desapariciones, constituye de por sí una afrenta a los derechos humanos y a la independencia judicial”.

Baltasar Garzón, juez y acusado: “No hay posibilidad de prescripción con delitos de lesa humanidad y la desaparición forzada, porque el delito se sigue cometiendo”.

Olga Alcega, testigo: “En Navarra no hubo ningún frente bélico. Aquí nadie puede decir que hubo muertos por ambos lados. Sin embargo, 3.452 personas desaparecieron y, tras el olvido de 75 años, siguen tirados como perros en campos y cunetas”.

Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica: “Lo que queremos es que la Justicia actúe como actúa con cualquier crimen; cuando a alguien, como le ocurrió a mi abuelo, le detienen, le torturan, le dan dos tiros en la cabeza y le tiran en una cuneta, esperamos alguna respuesta por parte de la Justicia”.

 

Francisco de Quevedo, escritor: “Ningún vencido tiene justicia, si lo ha de juzgar su vencedor”.

Jorge Luis Borges, escritor: “Hay una dignidad que el vencedor nunca podrá conocer”.

Un archienemigo menos (II)

La primera potencia mundial, el país de la libertad, el territorio de las oportunidades y del sueño americano, el paradigma de la abundancia obesa, el paraíso del capitalismo aplica principios jurídicos propios de la Edad Antigua y de la Edad Media. Obama se ha sacado de la manga la antiquísima Ley del Talión para ajusticiar a Bin Laden a través del siempre pedagógico “ojo por ojo, diente por diente”.

EEUU ha asesinado a Osama Bin Laden extrajudicialmente mediante un acto evidente de terrorismo de estado. ¿Dónde están todos esos políticos occidentales que se llenan la boca cada día con las palabras Estado de Derecho? Os diré donde están. Felicitando a un Nobel de la Paz que va dejando un sospechoso rastro de sangre. ¿También Zapatero? ¿El que respetaba las normas del Derecho Internacional? ¿Zapatero el pacifista? ¿El que trajo a las tropas españolas de Irak? También. Del PP ni hablamos.

Lo triste del asunto es ver cómo cientos de norteamericanos se echan a las calles a celebrarlo. ¿A celebrar qué? ¿Que el mayor terrorista del planeta sigue viviendo en la Casa Blanca? Como no podía ser de otra forma, la popularidad de Obama está por las nubes. Pensaba centrar mis críticas en una clase dirigente que no respeta las normas que ella misma dicta, pero viendo la ciudadanía que les sustenta, quizás tengamos lo que nos merecemos.

La frase de Obama que ha llenado todos los titulares ha sido: “Hoy el mundo es más seguro”. Para a continuación elevar los niveles de alerta terrorista. Con tanto júbilo, pensaba que muerto Bin Laden, se acabaría el problema, pero el problema sigue ahí. Entonces, ¿para qué tanta celebración y tantas felicitaciones?

Si la Ley del Talión es de ida y vuelta, podría un grupo de Al Qaeda asesinar a Obama para después tirarle al mar y que cientos de personas lo celebrasen en países como Afganistán o Irak. ¿Nos deberíamos entonces indignar? O como señala la inteligente reflexión del profesor Juan Carlos Monedero: “Si la violencia viene de un lado es terrorismo, cobardía, vesania. Si viene de otro, bendita justicia y ponderado uso de la fuerza”.

Un archienemigo menos

Cuando menos lo esperábamos se han cargado a Bin Laden. O no. Uno ya no sabe lo que creerse. A Bin Laden le han dado por muerto muchas veces. Tantas, que hace sospechar. Pero mucho. Yo realmente no lo sé y lo peor es que soy totalmente consciente de que no lo voy a saber nunca.

Hay una versión que me parece bastante plausible: Bin Laden estaba muerto desde hace mucho tiempo, pero era más útil vivo que muerto. Era más útil porque así se podía sostener una de las razones que decían motivaba las invasiones de Iraq y Afganistán: el terrorismo. Ahora, diez años después y cuando los propios pueblos árabes han dejado de lado el terrorismo de Al Qaeda, Obama necesitaba aumentar su popularidad interna y Bin Laden ya está amortizado y se inventan esta historieta. Así es la vida, Osama, los que te hicieron (la CIA) acaban destruyéndote. Lo que tienen las malas compañías.

Además, la historia que nos han contado tampoco parece muy buena: resulta que Bin Laden vivía en una mansión a 50 kilómetros de la capital de Pakistán. Resulta, además, que siendo la persona más buscada por el FBI y demás agencias, 40 soldados son capaces de entrar y cargárselo. Y lo tiran al mar. Porque esto es lo peor, lo han tirado al mar. Ni pruebas ni leches, lo tiran al mar, no vaya a ser que a alguien le de por investigar y consiga una versión distinta.

No sé, quizá la sensación de chapuza es lo que nos debería servir como prueba de que es verdad. Porque la vida en general es bastante chapucera. Esperaremos a la peli de Hollywood, a ver si nos ilumina algo.

Pero más allá de si es verdad o es mentira, lo que más miedo da (por las consecuencias que tiene para el futuro) está en la verdad oficial. La verdad oficial da por hecho que la justicia se hace con un asesinato sin juicio. Como muy bien recuerdan en El Periscopio, El Descodificador o Escolar, normalmente la verdad oficial nos hablaba de un juicio, pruebas materiales, etc. Incluso en los actos de guerra, la Convención de Ginebra pone ciertas normas.

Y ya sé que no vivimos en el mundo del regaliz y la piruleta y que matar y morir está a la orden del día, pero es muy preocupante que ni siquiera los discursos escondan ya la aceptación general de la venganza como justicia. Porque incluso los nazis tuvieron un juicio.

Las mentiras de la agresión a Sergio (II)

Ayer, en Burgos, se manifestaron más de 6000 personas, a raíz de la agresión a Sergio Izquierdo, con una pancarta en la que se podía leer ‘No a la violencia en nuestras calles. Justicia ya’. A parte de lo que ocurriese y a parte de lo que mintiese el Diario de Burgos, me gustaría hacer tres reflexiones, que trascienden este caso: sobre la idea de violencia-inseguridad, la idea de justicia y la idea de control.

Supongo que, tal y como funciona nuestra sociedad, muchos lo que esperan es que todos unánimemente pidamos que los violentos se pudran en la cárcel, o algo así. Eso está muy bien, pero teniendo en cuenta que cualquier medida que tomen nos afecta a todos, prefiero dar opiniones desde la reflexión calmada.

1.- La violencia-inseguridad. Vivimos en uno de los países más seguros de Europa. Según los datos oficiales de criminalidad, los que deberíamos tener en cuenta ya que miden el número de denuncias por cada mil habitantes, hay 45,1 infracciones penales por cada mil habitantes en España frente a 67,8 de media en el resto de la Unión Europea. Esto lo dice la policía.

A pesar de esto. A pesar de que los datos dicen lo contrario (y son datos a disposición de cualquiera, basta hacer una búsqueda en Google) vivimos con una gran sensación de inseguridad. ¿Por qué? Por cómo nos informan. En un estudio del año 2005 publicado en la Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología se dice que: “el mayor número de noticias sobre delincuencia se dedica a los delitos de menor incidencia pero que causan mayor impacto social”. Es decir, mientras la mayor parte de los delitos son hurtos u otros contra el patrimonio, existe, en los medios, una gran mayoría de noticias sobre delitos violentos, que causan mayor impacto y crean la sensación de inseguridad. La semana pasada lo hemos visto perfectamente, como, a través de la manera de informar sobre una agresión se pueden sacar a la calle a 6000 personas pidiendo que no haya violencia. Esto de que no haya violencia siempre es bueno, pero niego que eso sea un gran problema de nuestras calles. Lo dicen los datos.

2.- La justicia. Otra de las peticiones más habituales después de un caso como este es la de justicia. El símbolo de la justicia es una mujer con una balanza y con los ojos vendados. La justicia es ciega. Esto quiere decir que la justicia no juzga moralmente los actos. En función de unos hechos, que tienen que estar suficientemente probados, el poder judicial, o la justicia, aplica una ley. Lo que un juez protege es la ley, no a los individuos. Los individuos son protegidos por la ley. Pero los dos individuos, el agresor y el agredido.

La peregrina idea de que el juez tiene que proteger a los buenos de los malos hace saltar por los aires el fundamento del estado de derecho. Frente al Estado, todos somos iguales ante la ley, no somos buenos o malos, sino que cumplimos o incumplimos la ley. El juez es imparcial y, repito, no puede juzgar moralmente los hechos, sino, solamente, en función de la ley.

3.- El control. Como he dicho más arriba las medidas de control que tomen a partir de estos hechos nos afectan a todos. También a los que no queremos más control. Por lo tanto, sería mejor que, antes de tomar alguna medida, hubiese un debate tranquilo y sosegado sobre el tema. Porque si lo que se le ocurre a la gente es poner cámaras en Las Llanas, deberíamos saber que, en muchos lugares donde ya las han colocado, no han sido efectivas.

Y es que a mí esta lógica me molesta mucho, y en lo referido a seguridad se aplica continuamente, hay un delito o una alarma social sobre algo, y en lugar de investigar las causas e intentar solucionarlo, nos convierten a todos en potenciales delincuentes para que pensemos que así estamos más seguros.