Etiquetado: Libertad de expresión

#YoaniYCia en #iRedes

La semana pasada tuvo lugar en Burgos el III Congreso Iberoamericano iRedes sobre redes sociales respecto al que me gustaría tratar algunos temas:

Libertad de expresión: En todo el congreso se vendió un discurso de humo lleno de palabras vacías. Retraolimentación de mensajes, redes abiertas, libertad de información son esos vocablos que llenan las orejas sin calar verdaderamente en los cerebros.

La estrella del evento era la cubana Yoani Sánchez, bloguera y muy crítica con el Gobierno de su país. Mientras sostiene que en Cuba no hay libertad de expresión ni internet, actualiza puntualmente desde La Habana su blog criticando las políticas que llevan a cabo los gobernantes de la isla.

Por otra parte, a lo largo de todo el congreso en el fondo del escenario reinaba una pantalla gigante en la que se sobreimpresionaban los tweets opinando sobre los diferentes debates que se iban sucediendo. Lo curioso fue que mientras que Yoani Sánchez y José Luis Orihuela se llenaban la boca de libertad de expresión y de críticas a la censura castrista, se les ocurrió celebrarlo censurando la pantalla. De esa forma, la criticadora cubana no podía ser criticada.

Los allí presentes vimos cómo se les caían las caretas de demócratas quedando al descubierto sus rostros de censores y cómo se les vaciaban las palabras ofreciendo un discurso hueco que se deshacía al contacto con el aire.

Ese espectáculo dantesco no pudieron verlo varios periodistas cubanos a los que no se les permitió la entrada ni a la rueda de prensa ni a la mesa redonda de Yoani Sánchez.

¿A sueldo de quién? Sánchez afirmó en su intervención que los que la criticamos somos “soldados digitales pagados por el Gobierno de Cuba”. Estas palabras fueron pronunciadas en un congreso financiado por el Ayuntamiento de Burgos, Telefónica y el BBVA. No la escuché hablar de que los que la pagan a ella violan los Derechos Humanos desahuciando familias y dejando a la gente en la calle. Por no meternos a hablar del Grupo PRISA y del Gobierno de EEUU, ejemplares defensores de la libertad.

Ayuntamiento. Hemos recibido una invitación del Ayuntamiento para participar en el Congreso del próximo año sobre redes sociales, pero del Ayuntamiento de La Habana, claro. Así podremos explicar allí cómo se silencian en España las voces críticas que cuestionan el sistema establecido, ya que aquí el Consistorio no quiere saber nada de los blogs burgaleses, con lo que nosotros les queremos a ellos…

P.D. Fidel, espero el cheque ya, que este mes te estás retrasando. Por cierto, se me acabaron ayer los Cohibas.

 

 

Adjunto la pieza informativa de los periodistas censurados.

Medios de intoxicación (II)

Los medios de comunicación no son medios de comunicación, son empresas. Los medios de comunicación deberían medir su alcance en función de la relevancia de las informaciones ofrecidas, pero, como son empresas, miden su alcance atendiendo al equilibrio en la balanza de gastos e ingresos. No nos dan información que afile nuestro espíritu crítico, nos dan espectáculo masticado. ¡Bienvenidos a la libertad de prensa capitalista!

En nombre de la libertad de prensa vemos a mujeres desnudas en las contraportadas de los periódicos deportivos. En nombre de la libertad de prensa nos tragamos cuatro horas diarias a un engendro como Belén Esteban. En nombre de la libertad de prensa observamos cómo los canales de televisión privados insultan a nuestra inteligencia en cada informativo. En nombre de la libertad de prensa vemos cómo los medios obedecen a sus amos y no muerden la mano que les da de comer. En nombre de la libertad de prensa se insulta diariamente a los gobiernos democráticos de América Latina. Y se aprueban EREs. Y se explota a becarios. Y se pagan sueldos irrisorios. Y existe irresponsable mierda fascista como Intereconomía que coincide en gran parte de su ideario con Anders Breivik, el asesino neo-nazi noruego.

En vez de crear conocimiento crítico entre la cuidadanía, en vez de ser ese cuarto poder que controle a los otros tres, son un instrumento más de dominación y apaciguamiento. La crisis económica ha servido en el panorama mediático para engordar las filas del paro, para precarizar más si cabe su trabajo y para estrechar hasta el límite los márgenes de la libertad de expresión.

Ahora, para evitar que publiques una información el jefe de turno te explica lo mal que está el periódico económicamente y que no se puede criticar a tal empresario o a tal institución porque nos retira la publicidad y, claro, no puedes jugar con el pan de sus hijos. Así, con publicidad institucional que pagamos todos, la Junta de Castilla y León amordaza a los medios locales para que no se publique información contraria al Partido Popular.

Con un panorama así, no me extraña que los periodistas críticos, los verdaderos periodistas que están dispuestos a morder la mano que les da de comer, no tengan cabida en los medios. Esos periodistas a los que apetece leer o escuchar porque nunca sabes lo que te van a decir son los primeros que se quedan en la cuneta para que todo permanezca como está. A los constructores y grandes empresarios, que son los dueños de casi todos los medios en España, les acojona la verdadera libertad de expresión.

Así que tenemos unos medios tibios, encorsetados, aburridos y previsibles. Porque para formar una tertulia apasionada, libre, divertida e imprevisible habría que contar sin dudarlo con Enric González, Carlos Carnicero, Rafael Reig o Ignacio Echeverría y con tantos otros de los que no conocemos sus nombres pero que cada día se juegan el puesto de trabajo para ofrecernos unas dosis de libertad de expresión y de espíritu crítico.

Necesito un exorcista

Una mañana me levanté con la rutina habitual. En un primer momento no noté nada, pero una vez que fueron pasando las horas empecé a sentirme extraño en mi cuerpo. En una conversación con un compañero de trabajo defendí los intereses de la empresa y de mi país por encima de todo. ¿Qué cojones me impotaba a mi el Mato Grosso o la Pampa argentina? Si aquello se podía explotar, era una buena opción. Si encima se estaba dando trabajo a gente de allí, ¿qué más querían? El petróleo de Venezuela que lo explote Repsol que es española. Eso ayudará a la economía de aquí, ¿qué coño me importan a mí los venezolanos?

Al acabar la discusión me miré al espejo de los baños y me lavé la cara a ver si me recuperaba de aquel sofocón. De camino a casa me encontré con un viejo amigo con el que me paré a tomar una cerveza. Le expuse de cabo a rabo el argumentario que había escuchado a un tertuliano en la radio. No me dejé nada. Por si fuera poco, se lo aliñé con un par de ideas que le leí a un columnista de El País. Que si la izquierda abertzale era ETA, que si hay que acorralarles, que nosotros somos los demócratas. En la segunda ronda ya le dije que lo de Libia era inevitable, que hay que estar allí dando caña, que las relaciones internacionales son así, que eso de los derechos humanos es pura cosmética,…

Subiendo por el ascensor no daba crédito a todo lo que estaba diciendo. Sufría sudores fríos y fuertes escalofríos, pero a la hora de comer empecé con mi familia. Que si era normal que Zapatero se reuniese con los empresarios más poderosos. ¿Quién nos iban a sacar de la crisis? ¿Los trabajadores? Vamos, hombre. Que Botín podía opinar de política sin que nadie le pidiese explicaciones, que si ya podía haber muchos como Botín en España. En ese momento me di cuenta de que ya no era yo. Oía tan alta la palabra libertad por todos lados (¡LIBERTAD! ¡ERES LIBRE! ¡DISFRUTA DE TU LIBERTAD!) que el aturdimiento no me permitía reparar en los grilletes.

Una ciudad limpia y ordenada (II)

Entonces nos quieres convencer de que Burgos puede ser una ciudad habitable en la que podamos desplazarnos en bicicleta, podamos expresarnos libremente y convivir como ciudadanos y no como consumidores. No me habías avisado que querías hacer humor en el blog. ¿En Burgos? ¿Conseguir todo eso? ¿Con el Hay-untamiento de Juan Carlos Aparicio? Menudo descojono. Esto hay que mandarlo a un concurso de monólgos porque te lo llevas seguro.

Según la nueva ordenanza aprobada, en bici por Burgos se puede ir por los carriles bici (hasta los barrancos metafóricos en los que se cortan. Desde esos puntos muertos, andando). También se puede circular por las calzadas, siempre y cuando no superes los 20 km/h (no vayas a abollar un autobús urbano y encima tenga que pagarlo el Ayuntamiento). Debes ir con elementos de señalización visual y acústica suficiente (para la acústica lo mismo te miden las voces que eres capaz de dar; ¡¡Oyeeeeeeee, respetaaa que llego con la bici a una rotonda!! ¡¡Cabrón!! Si alcanzas los decibelios requeridos te dejan seguir circulando).

Te pueden sancionar por anclar la bici a mobiliario urbano (será que lo han pagado sólo los iluminados que gobiernan el Ayuntamiento y es suyo y sólo suyo. Yo me he comprado una farola. La he marcado con mi nombre. Me la llevo a todos lados y allí donde llego la planto y ato la bici). También está prohibido circular sin las manos en el manillar o en postura de riesgo (esto debe ser por evitar los cortes de mangas dedicados a la autoridad competente. No sería la primera vez). Las multas van de 100 a 500 euros, no vaya a ser que Aparicio no tenga para echar gasolina al coche oficial en sus viajes a Madrid.

¿Sin casco, sin chaleco y por zona peatonal?, 300 euritos sí que le metemos, ¿no?

Eso sí, desde el Ayuntamiento ya han dicho que van a ser “flexibles” en la aplicación de esta ordenanza municipal. Lo mismo si se la hubiesen ahorrado no haría falta ni ser flexibles, bastaría con utilizar el sentido común, ese sentido que brilla por su ausencia en el equipo de gobierno de Aparicio. Esperemos que los policías municipales tengan la vergüenza que no han tenido en el Partido Popular y no multen por estas absurdeces. Aunque ya ha habido alguno que ha tenido la ocurrencia de multar. Al ver la bici os imaginaréis la velocidad que llevaba. Lo bueno es que los policías municipales no se atrevieron a presentarse en el juicio, hubiese sido demasiado.

Lo de los carteles del Ayuntamiento (¿o eran los cárteles?) es otra ocurrencia. Carteles se ponen los que quiere el Ayuntamiento, donde quiere el Ayuntamiento, cuando quiere el Ayuntamiento y, siempre que se pueda, cobrando. No vaya a ser que no nos llegue con las multas de los ciclistas. ¿Democracia? ¿Libertad de expresión? ¿Qué quiere decir eso?

Y para colmo quieres que construyan una ciudad cívica en la que convivir y en la que se puedan compartir los espacios públicos gratuitamente. Venga y ¿qué más? Quizás te valgan unas palabras de Rodrigo García, siempre certero: “Antes teníamos ciudades, ahora tenemos tiendas”.

Tú por pedir cosas imposibles que no quede. A este paso te veo capaz de pedir que el PP no gane las próximas elecciones municipales.

Una ciudad limpia y ordenada

Nuestro insigne Ayuntamiento ha tenido a bien embridar a los ciclistas burgaleses. Basta ya de asesinos de las dos ruedas. Basta ya de psicópatas de quince años que van con sus bicis por las aceras asustando a ancianos y a ancianas indefensas que solamente quieren pasear tranquilamente por la que, entienden, es su ciudad. Pero sólo suya.

A mí esto me parece perfecto. Ya estoy cansado de las putas bicis. Vas por Gamonal y es imposible cruzar la calle sin que uno de los comeflores estos de las bicis te atropelle. Joder, es que van a toda hostia. Se cogen su bici del Decathlon, le ponen un alerón y unas llantas cutres de autorepuestos Jose y a partir la pana por Eladio Perlado. Porque ésa es otra. ¿Os habéis fijado cómo han dejado las bicis la Avenida Eladio Perlado? Todas aparcadas en doble o triple fila. Que no hay dios que ande por ahí.

Y el ruido. ¿Qué me decís del ruido? Es que uno ya no puede descansar. La gente que vive en la calle Vitoria no duerme. Bicis, bicis, bicis, bicis. A todas horas, con ese ruido característico que hacen las bicis, como de carraca oxidada. Y cuando no es una bici es peor, un gilipollas que ha trucado el tubo de escape de los patines y tiene que ir recordándonoslo a todas horas. Nada, muy bien Aparicio, a tomar por culo los ciclistas, aquí, todo cristo en coche, que eso no contamina, no estorba, no hace ruido y no mata gente.

También me he enterado gracias a los compañeros de Diario de Vurgos de que la nueva ola ordenadora del Ayuntamiento pretende poner coto a los carteles que la gente pone las calles. Pues claro. Otro acierto del Ayuntamiento. Vamos a ver, ¿qué es eso de que la gente pueda empapelar toda la ciudad con carteles? No, esto no funciona así. A ver si luego van a aparecer carteles antidemocráticos como este

¿Os imagináis las calles empapeladas con esto?

No, esto no puede ser. Gracias a Dios (sí, a Dios) nuestro excelente alcalde entiende lo que significa la libertad de expresión. La libertad de expresión es la que, como dicen en Diario de Vurgos, ejercen ellos en campaña electoral.

Pero no sólo, porque, ¿y las marquesinas de las paradas de autobús, los carteles esos sueltos por las esquinas o el cartel encima de la gasolinera Campsa en la Calle Vitoria? Pero es que estos pagan. Es que no interpretáis correctamente la idea de espacio público o de libertad de expresión. Pero tranquilos yo os la explico: la calle es del Ayuntamiento que, o bien la llena de policía, o bien la privatiza para que el que pueda pagar pueda expresar sus ideas en los lugares determinados. Ideas tan provechosas para la comunidad como el sexismo del último anuncio de colonia o el compendio de virtudes morales que desprenden las películas de Hollywood. Eso es el espacio público, que debería llamarse espacio privatizado.

Más pruebas de esto que os digo: la nueva plaza que han hecho al lado de la Catedral. Es bonita, ¿no? ¿Qué os parece la brillante idea de quitar el jardincillo aquel que había antes y sustituirlo por tres bancos incómodos? Tengo entendido que la idea primigenia del Ayuntamiento era poner unos altavoces que repitiesen, continuamente, con voz de peli de ciencia ficción: “Caminen, esta plaza no es para estar. Vayan a consumir a las tiendas de estupideces adyacentes si son de fuera y a los bares adyacentes si son de Burgos. Caminen”. No era mala idea tampoco. Le hubiera dado vidilla a la cosa.

Pero al final optaron por hacer un sitio inhóspito en el que no se pueda estar, con lo cual te dejan bien claro cual es la función primordial de las calles para este y para todos los ayuntamientos: un lugar de paso entre tiendas en el que los coches son más importantes que las personas. Ya sólo hace falta una cámara en cada esquina. Como debe ser.