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¿Por qué tengo que ir a la manifestación del domingo? (II)

Tenemos que ir a las manifestaciones de este domingo por millones de razones, pero fundamentalmente por una: porque la historia es nuestra. Porque las calles son nuestras y debemos ser nosotros los decidamos qué hacer con las calles. Por todos los que antes que nosotros demostraron que el movimiento se demuestra andando y que, repito, la historia es de los pueblos.

Nos han robado la calle, nos han robado el futuro y nos quieren robar la vida en forma de precariedad. Y todo para una cosa llamada tasa de beneficio no disminuya. Detrás de sus palabras, sus discursos, sus conceptos se esconde una triste realidad: que sus intereses (los de los políticos y los banqueros) están por encima de los de la mayoría. Que no se trata de que vivamos en la misma sociedad con desigualdades. No. Vivimos en una sociedad hecha a su medida. Vivimos en una sociedad que, cuando se atasca, cuando ya no puede generar el beneficio suficiente para los que mandan, debe cambiar.

Y la cambian, no veas si la cambian. Le dan una vuelta de tuerca a la explotación. Nos explican que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Pero las posibilidades, ¿de quién? En los últimos años se ha producido un endeudamiento brutal de las clases populares que han sostenido sus beneficios. Los beneficios de las Telefónicas, las Iberdrolas, las Endesas. Los beneficios de los Botines, los Alierta, los González. Y las lisonjas que reciben el consejo de administración de los asuntos de todas ellas: el gobierno.

Ellos tienen muy claro el poder que tienen. No sólo son conscientes, sino que lo ejercen. Lo ejercen a través de los discursos, a través de sus acciones. Ni siquiera lo ocultan. Como ya comentamos una vez, Warren Buffet, una de las personas más ricas del mundo, dijo que existía una lucha de clases, Y no sólo existía, sino que era su clase, la clase de los ricos, la que la estaba haciendo y la estaba ganando.

Por eso, porque nos han declarado la guerra a los precarios, a los desempleados, a los trabajadores, a los migrantes, a todo el planeta, debemos ir este domingo a esta manifestación. Y a la siguiente y a la siguiente y a la siguiente. Porque la historia es nuestra y la hacen los pueblos.

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¿Por qué tengo que ir a la manifestación del domingo?

Porque no queremos pagar los platos rotos de la crisis los que no tuvimos ninguna responsabilidad en causarla. Porque no estamos de acuerdo con que los ciudadanos paguemos los rescates de un sistema financiero que sólo mira por sus intereses. Porque el sistema educativo no debe servir para escupir individuos precarios a un insaciable mercado laboral. Porque más del 20% de la población activa no puede trabajar.

Porque queremos vivir en un sistema comandado por los ciudadanos, no por los poderes económicos. Porque votar cada cuatro años no es democracia. Porque queremos ser dueños de nuestras decisiones, de nuestras vidas, de nuestra sociedad. Porque creemos que la gente no está dormida. Porque la clase política actual está muy lejos de los problemas de la calle y muy cerca de los de los banqueros. Porque las continuas reformas laborales sólo sirven para recortar derechos de los trabajadores.

Porque las grandes empresas siguen escupiéndonos sus cifras de ganancias mientras nosotros estamos en casa con la rabia rebotando por las paredes. Porque el sistema electoral actual no nos permite una verdadera posibilidad de elección. Porque la economía no puede dictar las reformas a la política. Porque no podemos seguir sosteniendo un sistema económico en el que, pase lo que pase, siempre gana la banca y siempre perdemos nosotros.

Porque queremos que, cuando dentro de unos años echemos la vista atrás, no nos dé vergüenza. Porque no nos representan. Porque los medios de comunicación siguen siendo los altavoces de los poderosos. Porque creemos en unos servicios públicos eficientes al servicio de los ciudadanos. Porque no puede haber listas plagadas de imputados por corrupción. Por todo eso y por otras millones de cosas que todos sabemos y que ocurren todos los días delante nuestras narices, el domingo tenemos que llenar las calles de gritos, de indignación y de gente. Aquí están las convocatorias en todas las ciudades. La de Burgos sale a las 20,00 de la Plaza del Cid para llegar a la Plaza Mayor. Nos vemos en los bares, pero primero, en la manifestación.

Construyendo el futuro (II)

Me dicen que soy joven, que tengo el futuro por delante, que tengo un abanico de oportunidades que conquistar. Me dicen que soy afortunado, que he nacido en un país con democracia, que tengo poder de decisión en mis manos y en mi conciencia. Me dicen que vivo en un territorio de libertad, que puedo elegir, que me puedo expresar. Me dicen que estudie para obtener los frutos de un futuro mejor, que utilice la fuerza de la educación.

Me dicen que tengo que lucir siempre joven, que puedo inmplantarme pelo en algunas partes del cuerpo, que me lo puedo quitar de otras. Me dicen que soy un vago, que quiero que me lo den todo hecho, que ellos tuvieron que luchar para conseguir todo lo que nosotros tenemos hoy. Me dicen, me dicen, me dicen… ¿Y yo qué les digo a ellos?

Muchas gracias por esos estudios, cada día más privatizados, que me han arrojado a un mercado laboral carente de oportunidades, en el que me he tenido que dedicar a algo totalmente distinto a lo que estudié. Muchas gracias por ese trabajo precario, en el que son necesarias jornadas exhaustivas para obtener un sueldo medianamente digno. Muchas gracias por esta pseudodemocracia que no me representa y que siento a años luz de los ciudadanos, pero muy cerca de los poderes económicos. Muchas gracias por este sistema de libertad de expresión, en el que el poderoso obtiene espacios informativos por todos lados, mientras que se silencian los verdaderos problemas que nos sacuden cada día a ti y a mí.

Ha comenzado el momento de darles las gracias. Esta tarde en Madrid a partir de las 19,00 horas en la Plaza de Antón Martín es un buen momento para iniciar nuestro agradecimiento. Después podemos seguir mostrándoles nuestra gratitud el día 15 a partir de las 18,00 horas en todas las localidades en las que se convoque manifestación. No sé vosotros, pero yo, una vez que empiece a darles las gracias, no pienso parar.

Construyendo el futuro

Las entradas sobre las revueltas en el mundo árabe las titulamos con la frase de Salvador Allende: la historia es nuestra, y la hacen los pueblos. Actualmente nos encontramos en medio de un cambio histórico: hay muchas cosas que pensábamos evidentes hasta no hace mucho que se están tornando como antiguallas. Y hay cosas que pensábamos inimaginables hace poco y que ahora nos parecen obvias. La crisis se ha revelado como una crisis sistémica, es decir, como algo que tiene que ver con el propio funcionamiento de la economía, no es algo coyuntural o pasajero; Además nos enfrentamos a otras caras de la misma crisis: desde la crisis ecológica, con todo lo que supone, hasta la crisis en el orden mundial, dejando de ser Occidente el centro del mundo.

En el Reino de España, además, todo esto viene acompañado por la crisis del modelo político que surgió en el 78 y la crisis de la representación política. Ni siquiera los militantes más fanáticos pueden defender ya la capacidad de unas estructuras como los partidos políticos para representar las aspiraciones o los intereses de la gente, y la mayor parte de nosotros vemos a la clase política como un problema, más que como una solución a algo, sumida en sus miserias: desde la corrupción endémica de la política española a una mediocridad galopante. Esto va unido, además, a un cambio generacional en el que los que nacimos en los 70 y los 80 llegamos a la plena consciencia política, sin las ataduras de haber vivido el franquismo y haber hecho transición. Al mismo tiempo, venimos plagados de deseos. De los nuestros y de los de nuestros padres, que pusieron toda la esperanza de lo que ellos no pudieron hacer en nosotros a base de sudor y lágrimas.

En estas estamos, en medio de una crisis social (política, económica y cultural) y en medio de un cambio histórico. Como la historia es nuestra, y como la hacen los pueblos, hoy voy a hablar de tres alternativas que están surgiendo, aquí y ahora, para tomar las calles y empezar a hacer la historia:

Malestar.org: todos los viernes a las siete de la tarde desde hace siete
semanas se organizan en la mayor parte de las capitales de provincia concentraciones en torno a la idea del malestar. Estamos mal, es evidente, nuestra generación, las anteriores y las futuras. Aquí hay una buena manera de expresarlo. Poco a poco, y según dicen en la página, van creciendo. En Egipto echaron a Mubarak ocupando la plaza de Tahrir, por aquí podríamos empezar nosotros.

Democraciarealya.org: el día 15 de mayo se está convocando una gran manifestación en Madrid para recordar a los que mandan que no estamos en manos de políticos y banqueros. En la página web se proponen una serie de medidas que a mí me parecen bastante razonables. Todo es unirse.

Juventudsinfuturo.net: mañana día 7 hay otra manifestación convocada en Madrid. Una manifestación para recordar que queremos tener futuro, y que lo queremos hacer nosotros. Una manifestación para recordar que no queremos vivir peor que nuestros padres, porque la vida es nuestra y no suya.

Detrás de estas tres iniciativas no hay ni partidos, ni organizaciones. Todas han surgido, más o menos, a través de la comunicación en las redes sociales. Todas, además, son plenamente actuales, en el sentido de que superan antiguas figuras superadas como el partido o el sindicato y lo cambian por la precariedad vital compartida y su forma de subjetividad política, que algunos llaman multitud. Pero esto da igual. Más allá de las críticas o errores o lo que sea que le encontremos a esto, lo que está claro es que tenemos que actuar, porque nos están robando la vida. A mí esta me parece una buena manera.