Etiquetado: Medios de Comunicación

María y Ángel

Entró al bar del barrio mediada la tarde. Ese lugar, inhóspito para algunos, que para él era una estancia más de su casa. Un día más de este año que nació muerto y en el que la única huelga salvaje ha sido la de la primavera. A Ángel le pesaban los años y las derrotas. Se sentó en la barra para darle la enésima oportunidad a la traidora prensa local.

– Mari, ponme un vino. Estos del Ayuntamiento no saben por dónde les da el aire. Ahora no quién pagar medio millón deuros de cuando Aparicio.

– Pero, ¿Aparicio y estos no son de los mismos?

Dijo María mientras le acercaba la copa de vino.

– Nos ha jodío, Mari. ¿Dande crees que han salido tos estos? La madre que les parió. La que están preparando. Eso sí. Lo del Villanueva, zanjao.

– Lo que habrán tenido que soltarles a los de Telefónica los del Ayuntamiento pa que dejen de dar guerra.

– ¿Y quién va a pagar eso, María?

– Tú y yo. Nos ha jodido. Con pólvora ajena también tiro yo.

Una tortilla de patata era el único testigo de la conversación de Ángel y María. Sus palabras se mezclaban con los cantos de sirena de la tragaperras y el sonido de la televisión, que emitía una información sanguinolenta.

– ¿Y estos? ¿Que el hospital ahorra 5.000 días en estancias? ¿Y dale con el puto ahorro de los cojones?

– Al final nos echarán a la calle recién salidos del quirófano para que les salgan las cuentas.

– ¿No se dan cuenta que con estas cosas no se juega? Nos sueltan los datos y todos tan contentos.

– Angelín, estos se piensan que somos gilipollas. Además, a ellos no les afectan estas cosas. Se van a la privada y ¡santas pascuas!

– Me pongo negro. Nos van a acabar matando como a cochinos con tal de que les salgan sus asquerosas cuentas. Y nadie dice nada…

– Respira, que te vas a ahogar.

– Me voy a dar una vuelta, a ver si me da el aire. Cóbrate.

– Nos vemos esta tarde en la asociación de vecinos.

– ¿Qué hay? No me he enterao.

– Hay que hablar de lo de los autobuses, que nos quieren dejar el barrio incomunicao.

– ¡Hostia! ¡Es verdad! Menos mal que me lo has dicho, qué cabeza…

– Pues luego nos vemos. A ver si dando guerra nos escuchan. Se están organizando en otros barrios, así que tiene buena pinta.

– Sí, sí. Esto, como no lo hagamos nosotros, no lo hace nadie. Luego nos vemos, Mari, guapa.

– ¡Hasta luego, Angelín!

¿Qué estará tramando Méndez Pozo?

Contábamos la semana pasada, muy extrañados, el papel que El Diario de Burgos estaba jugando en la crítica al Concejal Villanueva y sus 200.000 euros de factura telefónica, la ya conocida #TarifaGigantilla. Finalmente, al Concejal le hicieron dimitir, lo que se puede considerar un triunfo de la presión popular a la que esta vez, parece, se ha sumado el Diario de Burgos.

Cuando ya teníamos la mosca detrás de la oreja, el domingo, el Diario de Burgos nos sorprende con un reportaje de dos hojas y la portada del periódico sobre los 19 cargos de libre designación del Ayuntamiento de Burgo y los 2,5 millones de euros que cobran al año. En domingo, el día que, suponemos, más se compra y se lee el periódico.

Como no hemos parado de repetir, en Burgos, existe una confluencia de intereses entre lo que podíamos denominar el bloque dominante local. Es decir, entre el Diario de Burgos, sus dueños y el Hay-Untamiento, hay intereses parecidos. Esta confluencia de intereses se remonta a los tiempos mejores de la burbuja inmobiliaria local, los tiempos en los que Méndez Pozo y amigos colocaron a Burgos como una de las ciudades en las que la vivienda era más cara. En esa época, siguiendo una lógica similar a la de otros ayuntamientos patrios, las recalificaciones de suelo servían para financiar el Ayuntamiento, enriquecer a Méndez e inflar los precios. A Méndez, emprendedor él, le pareció que esto era una buena manera de ganar dinero y completó la jugada comprándose el periódico local y construyendo un mini-imperio mediático. Así, se cerraba el círculo: yo Méndez, a través de mi periódico te limpio la cara a ti, Hay-Untamiento, que a través de las recalificaciones de tu suelo haces que las promociones de mi inmobiliaria-constructora se conviertan en un negocio redondo. Todo esto, cómo no, contando con la inestimable colaboración del poder financiero local, Caja de Burgos y Caja del Círculo. Y todo perfectamente legal.

Mientras esto duró, era muy complicado encontrar entre las páginas del Diario de Burgos una crítica al Ayuntamiento y a las políticas del PP. Pero, claro, se acabaron las vacas gordas y cuando no hay tanto dinero que repartir no hay tantos intereses que proteger y los grupos de ese bloque dominante se movilizan para mantenerse en el poder. Es en este contexto en el que tenemos que entender la campaña contra Villanueva y la noticia del domingo.

Además, esto hay que plantearlo en un contexto más amplio en el que mientras las clases dominantes se resquebrajan internamente, la sociedad está accediendo a cada vez más fuentes de información alternativas, a la vez que reclama mayores dosis de transparencia y rendición de cuentas a los gobernantes. La dimisión de Villanueva no se hubiera conseguido sin la protesta y la gente en el pleno. Fruto de estas nuevas reivindicaciones van a surgir transformaciones en los grupos dominantes (no necesariamente buenas para las clases populares), que pueden pasar por nuevos partidos o nuevas formas de organización política.

Es en este contexto dónde cabe preguntarse, ¿qué estará tramando Méndez Pozo?

*Si te parece, puedes plantear tus hipótesis en los comentarios. 

Los medios tampoco se enteran del 15M

Me divierte mucho cómo los tertulianos de casi todos los medios hablan desde el desconocimiento absoluto de los movimientos que están teniendo lugar en las acampadas de muchas ciudades del mundo. Su ignorancia les hace ir dando palos de ciego que nunca aciertan con un objetivo real. Me dice mucho de ellos la desfachatez con la que hablan de cosas que no conocen en absoluto. Este movimiento también es crítico con la prensa y parece que, igual que los políticos, todavía no se dan por aludidos. He recogido algunos ejemplos llamativos de su desconocimiento, desvergüenza y falta de profesionalidad.

1. Lo más recurrente ha sido lo de antisistemas. Ayer hablé aquí de los que para mí son los verdaderos antisistema. ¿Somos nosotros antisistema o el sistema es antinosotros?

2. El director de informativos de la COPE Ignacio Villa decía en la tertulia de LaSexta 2 Al Rojo Vivo que “no ofrecen propuestas concretas”. A lo que le respondió su tocayo de apellido Escolar, “tienen propuestas mucho más concretas que casi todos programas electorales”. Es la diferencia entre haber estado en Sol o no. Escolar estuvo, Villa evidentemente no.

3. El periódico de Intereconomía La Gaceta editorializaba la semana pasada con la frase “Esto huele a Rubalcaba”. Los medios de la derecha se empeñan en otorgarle poderes sobrenaturales. Estaban preocupados en que pudiese tener algún efecto negativo para el PP en las pasadas elecciones y que se movilizase el voto de PSOE e IU. Nada más lejos de la realidad. Otro patinazo que les sale gratis y con el que demuestran que la prena está a años luz de la ciudadanía.

4. El escritor David Gistau en la tertulia de Espejo Público de Antena 3 se permitía otra pincelada errónea. “En ningún lugar como en la Puerta del Sol he visto tan desprestigiado al individuo, a la fuerza individual. Todos se niegan a ser yo, sólo se ven como una colectividad”. Quizás sea que hay un respeto tan escrupuloso a todos los individuos que participamos en las diferentes asambleas que los portavoces no pueden dar opiniones alegremente como a Gistau le gustaría. Es decir, lo contrario al gregarismo de las disciplinas de partido, tan habituales en los parlamentos españoles, en las que no respetan el criterio individual de sus propios miembros.

5. En cualquier caso, el que se la lleva es el gran César Vidal. El hombre que más libros escribe por minuto del mundo mundial. El hombre que se tira a la piscina sin importarle que haya agua o colchones de faquir. Os dejo con sus palabras. No tienen precio. “Buen número de estos jóvenes, lejos de ser, como pretenden, un movimiento ciudadano apolítico pertenecen a los habituales grupos antisistema, en contacto regular con Batasuna-ETA y que han recibido entrenamiento de Segi en grupos de guerrilla urbana”. Os dejo, que hay que bajar a la asamblea y tengo que preparar los cócteles molotov y hablar con Arnaldo para que me marque las directrices a seguir.

Orlando Zapata vale más que Patricia Heras (II)

No creo que nos tengamos que sorprender de que los medios no hablen de la muerte de Patricia Heras. Al fin y al cabo no era más que una okupa, y ya sabemos que esa gente sólo importa en los medios si es para hablar mal de ellos. Son distintos, se atreven a intentar vivir sin hipotecarse 50 años por un piso, sin dejarse explotar en un trabajo de mierda y, lo peor de todo, quieren transformar la sociedad sin respetar el sacrosanto principio de propiedad.

En una sociedad de buenos y malos, donde la policía siempre está entre los buenos y los que se manifiestan, luchan, disienten o, simplemente, son diferentes son los malos, lo normal es que la gente como Patricia acabe en la cárcel. ¿No hay pruebas que demuestren que ninguno de los acusados (incluyéndola a ella) fue el que agredió al policía? Da lo mismo. Si aquí lo que se juzga es a una gente por ser como es, no por nada en concreto.

Cada día más desde el poder se criminaliza y se persigue al disidente. Aquel que no acepta la verdad revelada de la democracia representativa con una economía capitalista es perseguido hasta neutralizarlo. Imagínate que ocurriría si mucha gente pensase esto: que la sociedad es injusta y que podemos y debemos transformarla. ¿A cuántos se les acababa el chollo? Para eso están la policía y los medios, para que unos cuantos sigan manteniendo el chollo y el resto les aplaudamos como imbéciles.

Orlando Zapata vale más que Patricia Heras

Patrcia Heras se suicidó el martes en su casa. Estaba condenada por los acontecimientos que ocurrieron en San Pere Més Baix. Mientras que la guardia urbana barcelonesa intentó desalojar una casa presuntamente okupa, uno de sus miembros resultó gravemente herido quedando tetraplégico. En ese momento comenzó una rocambolesca investigación, en la que se cambió de versión en varias ocasiones, y merced a la cual se detuvo a Patricia Heras y a otras cuatro personas.

Patricia Heras siempre declaró su inocencia inclusó añadiendo que no se encontraba en ese lugar en el momento de los hechos. La condenaron a tres años de cárcel por lanzar una valla a miembros de la guardia urbana. Patricia se suicidó el martes en su casa cuando se encontraba ya cumpliendo el tercer grado de su condena y tan sólo tenía que desplazarse a la prisión para pasar las noches. Amnistía Internacional denunció el caso, así como las torturas y los malos tratos que recibieron los detenidos durante todo el proceso.

Para los oligarcas de la comunicación este acontecimiento no ha sido merecedor de saltar al primer plano del panorama informativo español. De hecho, ha pasado al segundo, al tercero o incluso se ha hecho invisible en casi todos los casos. ¿Para qué vamos a sacar a una guarra de estas que encima ha dejado a un policía vegetal? Además, se ha suicidado. Ella se lo ha buscado. Hasta aquí, todo normal. Dentro de lo anormal del sistema de los medios de comunicación españoles, sería lo normal porque es lo que estamos acostumbrados a ver todos los días. Pero vamos a echar la vista unos meses atrás.

A finales de febrero del pasado año moría el preso cubano Orlando Zapata en una cárcel cercana a La Habana. Zapata llevaba 85 días en huelga de hambre para solicitar en su celda una serie de comodidades como eran un teléfono, una televisión y una cocina. Según el Gobierno cubano, se trataba de un preso común que se encontraba cumpliendo condena por delitos ajenos a cualquier actividad política. Mientras que los medios internacionales señalaban que vivir de la ilegalidad, práctica muy extendida en la isla, convertía a muchos ciudadanos en potenciales delincuentes.

En cualquier caso, la muerte de Orlando Zapata saltó a todas las portadas de los medios de comunicación españoles. Ocupó valiosos espacios informativos, dio lugar a numerosas columnas de opinión, tertulias, entrevistas,… En todo momento se trató a Orlando Zapata como a un disidente dando por hecho que su huelga de hambre tenía fines políticos. Se puso en tela de juicio la calidad de las cárceles cubanas y se volvió, una vez más, a la redundancia informativa tratando aspectos de la política cubana desde la desinformación y la descontextualización.

En estas líneas no quiero establecer ninguna comparación entre las muertes de Patricia Heras y Orlando Zapata, a pesar de que evidentemente tengo una opinión sobre cada una de ellas. Aquí quiero dejar constancia de la hipocresía, la desinformación y el doble rasero al que nos someten diariamente los medios de comunicación en función de intereses políticos y económicos. ¿No vale lo mismo la muerte de Heras que la de Zapata? ¿Por qué utilizan más vehemencia para criticar las condiciones de un país que se encuentra a miles de kilómetros que al suyo propio? ¿Por qué mienten? ¿Por qué nos ocultan información? Es necesario no creerles, ponerles continuamente en tela de juicio, buscar información por nuestros propios medios para construir un panorama informativo creible, real y cercano a cada uno de nosotros.

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Ayer murió el terrorista Orlando Bosch que colaboró con Luis Posada Carriles, que también vive en libertad en Miami, en la planificaión y ejecución de un atentado terrorista contra un avión comercial que en 1976 mató a más de 70 ciudadanos cubanos. Esos planes de la CIA de sembrar Cuba de muerte tampoco serán portada en El País ni en El Mundo.

Ilusiones mediáticas

Yo pensaba que los medios de comunicación eran herramientas de control ante los abusos de poder, que eran las riendas de un caballo que podía desbocarse por el exceso político o la desmesura económica. Yo pensaba que en los periódicos trabajaban esos viejos románticos de las películas que podían mantener un pulso con el presidente del país más poderoso del mundo apestando a licor y a tabaco.

Ilustración de El Roto

Yo creía que las redacciones de radio eran un horno a todo trapo en el que marearse por el vértigo de la actualidad. Pensaba que los periodistas blandían la verdad como la luz del faro que guía el rumbo de un navío. Consideraba que eran duros como el diamante y brillantes como el zafiro. Creía que eran el escudo de seguridad de la libertad de expresión que protegía las demás libertades. Me enseñaron que los medios eran plurales y no esa nebulosa de información descafeinada, en la que el guapo siempre está en Wall Street y el feo en Venezuela.

Yo creía que los medios se escribían al dictado de la ética y no del mejor postor, ni del anunciante que más publicidad aporta, del que obviamente nunca se habla mal. Yo creía que la publicidad institucional del Estado, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos o Diputaciones no mutaba los colmillos afilados de los artículos críticos por la lana suave de un corderito inocente. Una vez me contaron que en la sección de economía no se limpiaba la imagen de los poderosos (Repsol, Telefónica, El Corte Inglés, Banco Santander, BBVA,…).

Incluso debió haber un tiempo en el que los medios estaban al servicio de la sociedad y no tratando de colgarse medallas que no les correspondían. Llegué a pensar que los periodistas tenían su propia agenda, sin incursiones interesadas de políticos o empresarios. Fui tan inocente que creí que los trabajadores eran los dueños de los medios y no constructores o bancos que siempre mueven ficha debajo de la mesa obedeciendo a intereses creados.

Y cuando más firmemente creía en todas estas ideas, la realidad capitalista me despertó con un golpe seco en la cara.