Etiquetado: Poesía

¿Por qué gritamos?

Porque nos dejan solos y aislados en este espejismo de libertad. Porque nos pintan de rosa un mundo invivible, áspero y gris. Porque nos quieren hacer culpables de nuestra propia miseria, pero sabemos que los responsables son ellos. Porque nos quieren de una en una, deprimidas y leyendo libros de autoayuda, pero saldremos a buscarles todas juntas leyendo libros de poesía. Porque sabemos que la solución será entre todas o no será. Porque, aunque apreciamos la belleza de la puesta de sol o del brillo de la juventud, no soportamos el dolor del desahuciado, de la parada, del estudiante que no puede estudiar, del inmigrante, de la hambrienta, de la ama de casa sin derecho a sueldo ni vacaciones, de los represaliados, de los asesinados.

¿Por qué gritamos?Por todo eso, la gente de El Perdigón y de Sombras en la Ciudad se han unido en un grito. Un alarido de poesía dedicado a los que nos llaman violentos. Porque el arte luce más de la mano del compromiso.

– Bertolt Brecht: “El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma”.

– Miguel Hernández: “La poesía y el teatro son las armas que más brillan en mis manos y con ellas tengo que transformar la vida”.

– Federico García Lorca: “Ningún hombre verdadero cree ya la zarandaja del arte puro. En este momento dramático, el artista debe llorar y reír con su pueblo”.

Haremos dos presentaciones del libro:

– En el CSR de Gamonal (calle Pablo Casals número 3), este viernes 16 de mayo a las 21:00.

– En la Sala Polisón, el lunes 9 de junio a las 20:00.

Si no puedes pasarte por las presentaciones y estás interesada en el libro, puedes ponerte en contacto con nosotros a través de nuestro correo (sombrasenlaciudad@gmail.com) o del blog de El Perdigón.

 

Los mercados

Chorizos, vampiros, engominados,

golfos, sinvergüenzas, miserables,

gorrones, incultos, interesados,

mezquinos, obtusos, irresponsables,

miopes, garrapatas, atracadores,

mercachifles, invisibles, mezquinos,

urracas, egoístas, impostores,

cobardes, cleptómanos, asesinos.

En New York los bancos de tiburones

pescan en río revuelto dinero.

Los Rastani sonríen abusones,

si agachan la cabeza los corderos.

Y al marcar un gol nuestras ilusiones,

sacan al campo a todos sus maderos.

Las luces del camino (II)

Te levantas cansado una mañana. Otro día más de trabajo. Otro día más en el que dejar pasar los minutos sin esperar nada distinto, sin poder (o querer, quién sabe) hacer nada distinto. Cuando no has terminado de abrir los ojos, que perezosos siempre tardan unos minutos más en despertarse, enciendes el ordenador.

No es tarde, tienes tiempo. En la radio, las mismas voces de siempre dicen las mismas cosas de siempre. Tú les oyes pero no les escuchas, como siempre. Al subir la persiana, mientras se carga el ordenador, observas la calle. No ha cambiado. Sólo ves una persona, que cruza acelerada la calle, sin saber si llega tarde a algún sitio o quizá está huyendo de otro. Seguramente un poco de las dos.

Sentado ya en frente del ordenador buscas algo que haga distinto tu día. Consultas los blogs habituales, los periódicos habituales. Ni en el correo ni en Facebook hay nada nuevo. Esa persona con la que sueñas y de la que esperas ese mensaje que cambie tu vida sigue sin escribir. Se hace tarde, y mientras te tomas el último sorbo del café abres una última página, una de esas que casi nunca miras.

Allí descubres que, a pesar que huyamos acelerados, a pesar de que nuestros ojos no quieran abrirse, a pesar de que las mismas voces digan siempre lo mismo, a pesar de que esa persona no nos escriba, el camino no está totalmente oscuro, y en el lugar donde menos nos imaginamos podemos encontrar las luces que nos guían en forma de poesía. 

Las luces del camino

La Comuna, las Madres de la Plaza,
Sierra Maestra, los descamisados,
el Bronx, la luna en la Franja de Gaza,
Machado llora entre los exiliados,

echados, excluidos, explotados.
Juan Gelman, Lula brinda con cachaça,
Sans-culottes, Evo integra marginados,
la negra Parks rompiendo con la raza.

Tian’anmen entre Trípoli y Bengasi,
Chávez sujeta a los yankees con votos,
Benedetti, !No Pasarán!, Sandino

y Allende y el payaso Leo Bassi
con el doctor Guevara que iba en moto
te mostrarán las luces del camino.