Etiquetado: Privatización

Seguimos caminando

Pasó la gran victoria de Gamonal y, como después de todo triunfo que se precie, llega el silencio, la calma y la resaca. Que no aparezcamos en los medios no significa que se hayan dejado de hacer cosas. La asamblea sigue organizada y operativa. Hoy, como cada viernes, hay manifestación a las 19:00 desde la Zona Cero y los miércoles a la misma hora, asamblea. Puedes seguir su actividad en su cuenta de twitter, en la de Facebook y en el blog, aunque no hay nada como el calorcito de tu presencia física en todos los actos.

Mientras el Diario de Burgos sigue manipulando, mintiendo y esparciendo basura entre los que todavía se dejan, las ratas del Ayuntamiento, pasada la tormenta, poco a poco van saliendo de sus escondites. Hoy nos cuentan que pretenden cobrar un impuesto por tener una caseta en la Zona Cero. Ayer la basura promecalera anunciaba a bombo y platillo que el Ayuntamiento no se personará en el juicio, mientras que en la letra pequeña confirmaban que seguirá reclamando 70.000 euros a vecinos inocentes que pasan por situaciones muy precarias. Diario de Burgos y Ayuntamiento han cerrado filas y pretenden golpearnos más duro que nunca. Urgen grandes dosis de solidaridad para repeler estos ataques miserables.

Tras la paralización de la obra, me parece oportuno hacer dos reflexiones:

          Lo que es una importantísima victoria de la lucha y la organización vecinal, tampoco hace excesivo daño a los culpables de las situaciones de injusticia que nos asolan actualmente. A pesar de paralizar la obra, aquellos mismos días de la calle Victoria Méndez Pozo, Copsa y Arranz Acinas (las tres constructoras beneficiadas) seguían ganando ingentes cantidades de dinero público, es decir tuyo y mío. Ese sabor agridulce me hace pensar que la lucha política debe estar en todos los frentes. En la calle, por supuesto, pero también desde las instituciones se puede gobernar para la gente y para que no nos saqueen desde una legalidad que han diseñado a tal efecto.

          Una de las formas en las que se embolsan dinero público Méndez Pozo y Arranz Acinas es a través de la concesión del Hospital Universitario de Burgos (HUBU). Esta empresa concesionaria que gestiona el hospital tiene un acuerdo con la Junta de Castilla y León, mediante el cual blindan anualmente unas ganancias del 7% de la inversión. Es decir, que si ganan más, se lo quedan ellos y si pierden, tú y yo amablemente les pagamos hasta ese 7% que han acordado con la Junta. Así son estos emprendedores que viven de expoliar las arcas públicas. Marca España lo llaman.

En esta concesionaria hay constructoras y entidades financieras. Tras la burbuja inmobiliaria, constructores y banqueros, con la inestimable ayuda de los políticos, van a seguir llenando sus bolsillos sirviéndose de nuestra salud. Sobre este asunto es muy clarificador leer este artículo del periodista burgalés Ignacio Escolar, al que traerá la asamblea de Gamonal el jueves 6 de marzo a la Casa de la Cultura a partir de las 19:00. Apúntalo en tu agenda. No te lo puedes perder.

Después de conocerse estas últimas informaciones, está cogiendo músculo la plataforma Sanidad Pública Sí. Se están organizando y haciendo una importante labor de difusión y movilización que tendrá como colofón la recuperación de todos los burgaleses del hospital. El hospital debe ser público, ya que lo financiamos todos nosotros, no privatizado para que se enriquezcan constructores y banqueros a costa de nuestra salud dando un servicio deficiente. La plataforma también tiene un blog y una cuenta de Facebook. No les pierdas de vista.

Como sabemos que cuando estamos organizadas y unidas, sí se puede, iremos paso a paso, pero que no tengan duda de que el hospital es nuestro y que lo vamos a recuperar de las garras de esos buitres codiciosos.

No te doy más la brasa por hoy. Otro día hablaremos de la exposición del carnicero ése de Badajoz con la que quieren manchar Burgos. Como se empeñen en hacerla, no nos quedará otro remedio que hacérsela comer con patatas al alcalde.

Mucho recorrido, mucho por delante, seguimos caminando.

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Política, Deporte y el Ascenso de Autocid

Ilumina la pantalla de mi ordenador una noticia que dice que Cristiano Ronaldo, ídolo de poqueros y/o canis, no quiso cambiarse la camiseta con ningún jugador israelí tras el último Israel-Portugal porque él no intercambia su camiseta “con asesinos”. El Ronaldo-imagen-de-Nike, el Ronaldo guapo, rico y famoso al que, según él dijo, todos envidiamos también habría subastado su Bota de Oro del año pasado para ayudar a las víctimas de los bombardeos israelíes. También me llega la publicación del libro “Futbolistas de Izquierdas”, en el que se relatan historias relacionadas con jugadores como el delantero comunista Cristiano Lucarelli, que renunció a una montaña de dinero para cumplir el sueño de ascender con su equipo de toda la vida, el Livorno, a la Serie A. El mismo Livorno que tiene una curva de seguidores antifascistas que hacen vibrar a la ciudad roja de la costa italiana.

Estas informaciones que relacionan deporte y política me hacen reflexionar, pero rápidamente acude a mi cerebro el dogma cacareado una y mil veces: “Deporte y política no deben mezclarse”. No sé lo que se debe o no se debe hacer, pero lo que es un hecho es que, como fenómeno público dentro de la sociedad, el deporte es un asunto que concierne a la política.

En el nivel de las pasiones, para los que tenemos la suerte de no venerar a ningún dios, fútbol y política las desatan como ningún otro acontecimiento social. Y en el nivel de la gestión están absolutamente integrados en las instituciones. Reciben subvenciones, utilizan instalaciones públicas, pagan impuestos, celebran los éxitos en los ayuntamientos,…

El viernes ascendió Autocid Ford Burgos (la publi por la jeta) a ACB. Para culminar el ascenso deberán hacer un importante desembolso económico previo y construir un pabellón (a cargo del Ayuntamiento) de, al menos, 5.000 localidades, ya que El Plantío no llega a ese aforo.

¿Debe el Ayuntamiento, ahogado por las deudas, afrontar este gasto? ¿Debe pagar esta nueva obra mientras se retrasa en los pagos a sus proveedores y a sus propios trabajadores? ¿Debe fomentar la existencia de un equipo de elite mientras se cierran guarderías públicas municipales? ¿Debe pagar la construcción de este gran pabellón mientras no hay agua caliente en algunas de sus instalaciones deportivas municipales y privatiza la gestión de las mismas?

Yo no lo sé. ¿A ti qué te parece?

Las tres violetas de mi jardín

En todas las ciudades hay refugios. Refugios que nos protegen del ruido, de los dientes de la humanidad o de la ferocidad de la vida. Un refugio puede ser una habitación, una cantina o una persona. En una ciudad mendiga de sonrisas como Burgos también existen refugios en los que evitar la aspereza exterior.

Yo disfruto de un refugio que respira paz. Una paz que puede ser estruendosa o naranja, pero que siempre es paz. Un refugio que siempre tiene un plato libre, una copa llena y ningún felpudo que te dé la bienvenida. Un refugio con una sombra proyectada por las hojas generosas de un cerezo. En los meses en los que el sol impone su disciplina, ese cerezo ofrece rubíes almibarados al aire y a los pájaros.

El cerezo es el epicentro de la paz. Ha sido testigo de besos, discusiones, siestas infinitas, lecturas apasionadas o juergas desmesuradas, valga la redundancia. A los pies del árbol se extiende una breve alfombra de hierba que enmarca el rincón. La hierba siempre crece, también crecen malas hierbas y otras como la hierbabuena o el perejil tienen reservado su espacio. La improvisación herbácea ofrece un panorama de desordenada armonía.

Este año algo cambió y comenzaron a crecer violetas. Una flor hermosa quería compartir espacio con otras plantas más funcionales que estéticas. A medida que crecían las violetas iban secando al resto de compañeras de jardín. Incluso las malas hierbas sucumbían al poder de absorción de las nuevas arrogantes inquilinas. Al final los pies del cerezo eran un pequeño secarral en el que sobresalían unas frágiles violetas. La belleza efímera se había impuesto al pragmatismo. Unas pocas habían ahogado a una multitud. El elitismo de una especie se impuso a la diversidad de la diferencia.

Las tres violetas son el símbolo de los centros católicos de educación marista concertada y privada.

Burgos no es de los burgaleses

Voy a explicar un caso de privatización de un servicio público que se ha dado en un punto concreto de Burgos, aunque tengo la impresión de que es una práctica habitual, tanto en otros lugares de la ciudad, como en muchísimos barrios de otras ciudades. Así que, con toda seguridad, estarán ocurriendo cosas muy similares cerca de donde te encuentras.

Había una vez un Complejo Polideportivo llamado José Luis Talamillo. Era un polideportivo público, en el que la calma y el buen funcionamiento eran la norma habitual de las instalaciones. Siempre había personal en sus puestos de trabajo realizando las labores que tenían encomendadas. Un día llegó el presidente del Servicio Municipalizado de Deportes Bienvenido Nieto del PP, como no podía ser de otra forma, y decidió que iba a utilizar los terrenos anexos al polideportivo, que eran propiedad del Ayuntamiento de Burgos.

¿Para qué los iba a utilizar? ¿Para aumentar las dotaciones de las instalaciones públicas? ¿Para montar una charcutería como dicen Faemino y Cansado? No. Se construyó un gran gimnasio, con piscina y demás. Eso sí, todas estas impresionantes instalaciones, que se encargaron de publicitar en todos los medios burgaleses, quedaban en manos de una empresa privada llamada Sidecu. A cambio de esta cesión, el Consistorio se quedaba con dos frontones y un campo de hierba artificial que seguían en manos públicas.

Se retiró al personal del Ayuntamiento de la parte pública quedando encargada de todo el personal de las instalaciones la empresa privada. ¿Qué ocurre ahora? Muy fácil, que los usuarios de las instalaciones públicas somos los hermanos tontos del lugar. Como no les suponemos rédito económico, las instalaciones públicas están cada vez más abandonadas.

El presidente del Servicio Municipalizado de Deportes, Bienvenido Nieto.

Ya no disponemos de vestuarios para dejar la ropa mientras que estamos practicando el deporte correspondiente. Pretenden acumular a la gente de todos los deportes en dos vestuarios, cuando hay seis vestuarios disponibles aptos para cualquier deporte de equipo. Apagan las luces de las pistas antes del fin de la hora para salir antes de trabajar, algo que antes nunca ocurría. Eso sí, en el gimnasio privado siempre hay gente dispuesta a atenderte porque cada persona que pasa por allí son billetes que han tomado momentáneamente la forma de personas.

Es un caso más de cómo, desde la derecha local con el alcalde Juan Carlos Aparicio a la cabeza, se están maltratando los servicios públicos que antes funcionaban a la perfección. Luego vendrá el repeinado ‘sabelotodo’, un simple trabajador que se cree empresario y que vota al PP, diciendo que normal que se privatice todo porque lo privado funciona mucho mejor. Y en ese momento me empezará a sangrar la úlcera.