Etiquetado: Religión

Vaticano Calling

La mutitud enardecida y engominada recibe al santo padre. Los zapatos rojos de Joseph Ratzinger pisarán estos días los salones más selectos de la capital. Sus manos se estrecharán con otras manos manchadas de sangre y corrupción como las suyas. Probará los más selectos manjares. Balbuceará unas palabras que nadie entenderá pero que todo su público aplaudirá como un rebaño descerebrado.

Lucirá su vehículo particular, regalado por una marca de coches alemana que se dedica a los negocios más sucios que permite el capitalismo. Cortará las calles de la capital con el beneplácito de unas autoridades políticas arrodilladas. Su séquito de decenas de Audis blindados pondrán de manifiesto una vez más su falta de vergüenza y escrúpulos. Volverá a exhalar un veneno que limita la libertad de la gente. Tratará de poner vallas al progreso científico. Conseguirá financiación pública para una creencia privada.

Mientras todo esto ocurre, un joven (que no debe ser de dios) esnifa pegamento en una favela de Río de Janeiro, una joven laica recibe el golpe de un porrazo en la calle Carretas madrileña, una persona infecta a su pareja de SIDA ardiendo en el deseo ígneo del África negra, dos hombres se miran enamorados y se besan sentados en un banco londinense y un gitano en el Barranco de Víznar le canta a García Lorca bajo el foco de la luna, de su luna.

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Las tres violetas de mi jardín

En todas las ciudades hay refugios. Refugios que nos protegen del ruido, de los dientes de la humanidad o de la ferocidad de la vida. Un refugio puede ser una habitación, una cantina o una persona. En una ciudad mendiga de sonrisas como Burgos también existen refugios en los que evitar la aspereza exterior.

Yo disfruto de un refugio que respira paz. Una paz que puede ser estruendosa o naranja, pero que siempre es paz. Un refugio que siempre tiene un plato libre, una copa llena y ningún felpudo que te dé la bienvenida. Un refugio con una sombra proyectada por las hojas generosas de un cerezo. En los meses en los que el sol impone su disciplina, ese cerezo ofrece rubíes almibarados al aire y a los pájaros.

El cerezo es el epicentro de la paz. Ha sido testigo de besos, discusiones, siestas infinitas, lecturas apasionadas o juergas desmesuradas, valga la redundancia. A los pies del árbol se extiende una breve alfombra de hierba que enmarca el rincón. La hierba siempre crece, también crecen malas hierbas y otras como la hierbabuena o el perejil tienen reservado su espacio. La improvisación herbácea ofrece un panorama de desordenada armonía.

Este año algo cambió y comenzaron a crecer violetas. Una flor hermosa quería compartir espacio con otras plantas más funcionales que estéticas. A medida que crecían las violetas iban secando al resto de compañeras de jardín. Incluso las malas hierbas sucumbían al poder de absorción de las nuevas arrogantes inquilinas. Al final los pies del cerezo eran un pequeño secarral en el que sobresalían unas frágiles violetas. La belleza efímera se había impuesto al pragmatismo. Unas pocas habían ahogado a una multitud. El elitismo de una especie se impuso a la diversidad de la diferencia.

Las tres violetas son el símbolo de los centros católicos de educación marista concertada y privada.

Cierta institución totalitaria (II)

¿Qué institución aplica ideas de siglos atrás al tiempo en el que vive?

¿Qué asociación ha tejido durante la Historia madreselvas de miedo e ignorancia en los cerebros de la gente?

¿Por qué las catedrales son tan grandes?

¿Quiénes han desatado más odio y más guerras a lo largo de la Historia?

¿Qué asociación privilegiada recibe anualmente del Estado Español 6.000 millones de euros de los cuales sólo 240 son de sus seguidores que ponen la X en la declaración de la renta?

¿Por qué Fraga no ha tocado un condón en su vida?

¿Por qué tipos que, SUPUESTAMENTE,  no practican sexo se permiten decirnos a los que lo practicamos cómo tenemos que hacerlo y con qué fines?

¿Qué sentido tiene que le cuente a un señor mayor metido en una caja las pajas que me hago, si mi fe se resquebraja o si me apetece follarme a la vecina del quinto?

¿Por qué cuanto más culta y libre es una sociedad más vacías están sus iglesias?

¿A quién le interesa mantener una población ignorante y temerosa?

¿Qué función cumple un crucifijo en el aula de un colegio?

¿Cuándo hay Fumata Negra en la Capilla Sixtina para la elección de un papa quiere decir que el Espíritu Santo estaba despistado y no ha influido correctamente en el Cónclave?

¿Quién es el papa para nunca equivocarse?

¿Por qué hay papas que rectifican a otros papas? ¿Quién de los dos se equivoca?

¿Qué sentido tienen todos sus rituales?

¿Por qué se empeñan en ir contra el arte y contra la ciencia si es una batalla que tienen absolutamente perdida?

¿Qué tipo de gente les defiende cuando hay una obra de teatro contraria a sus postulados?

¿Por qué un general de Ferrol que era “Caudillo de España por la Gracia de Dios” estuvo 40 años entrando a sus lugares de culto bajo palio?

¿Por qué esas ideas trasnochadas tienen que influir en las políticas de estado de una democracia?

¿Por qué cuentan con medios de comunicación que se dedican a inundar de bilis e ignorancia a sus seguidores?

¿Tan débil ha sido el hombre como para inventar en su cerebro este tipo de creaciones artificiales para explicarse los fenómenos circundantes?

¿Cuando acaba de dar misa Rouco Varela se cambia de disfraz y se va a dar conciertos bajo el seudónimo de Paco Clavel?

¿Son Rouco Varela y Paco Clavel la misma persona?

Cierta institución totalitaria

¿Cuál es esa institución que goza en nuestro país de muchos, pero muchos, privilegios que cree y defiende que el líder supremo es infalible y sus dictados deben ser obedecidos por todos porque son La Verdad?

¿Quiénes en nuestra sociedad se sienten ofendidos por cualquier cosa, mientras que ellos pueden estar insultando y diciendo barbaridades todos los días (con consecuencias) y no pasa nada?

¿Sabes qué institución ha sido a lo largo de la historia ejecutora y asesina de herejes aliándose siempre con las clases más reaccionarias de la sociedad y yendo contra cualquier tipo de libertad, por pequeña que fuese?

¿Conoces algún grupo que esté lleno de depravados sexuales que se someten a sí mismos a la más antinatural represión, pero que se crea con algún tipo de legitimidad para dictar cómo y para qué es nuestra sexualidad?

¿Has oído hablar de gente que lleve siglos metiendo sus rosarios en los ovarios de las mujeres, pero que se indigne y se escandalice cuando estas mismas mujeres se desnudan en sus cuevas lúgubres?

¿Tenemos idea de alguna organización social que discrimine sistemáticamente a las mujeres en sus ámbitos de poder por el terrible error que cometieron al no proveerse de un pene?

¿Nos suena una institución que esté sostenida por grupos de fanáticos poderosos que, además de fustigarse y castigarnos, denuncien cualquier cosa que, dicen, atenta contra sus sentimientos religiosos, olvidándose de una cosa que se llama libertad de expresión?

¿En fin, sabes de alguien más que haya hecho tanto daño a este país, que nos haya condenado a esta eterna estupidez, a este oscurantismo que nos hace pasear estatuas de gente sufriendo por las calles y cantarles cosas y llorarles, que todavía ponga sus símbolos en cualquier lugar público para recordarnos que están ahí, que su cristo sangrante nos está vigilando para que no hagamos nada malo?

Por qué me gusta el Carnaval

Me gusta el Carnaval porque tiene sus orígenes en las bacanales de la Antigüedad Clásica en las que se honraba a Baco, el dios del vino. Me gusta porque es un momento de relajación de las costumbres, de permisividad de represiones como la sexual. Durante esos días vale todo y la autoridad religiosa se despoja de la autoridad y ya sabemos que si las religiones no pueden ejecutar su autoridad, no son lo mismo. Me gusta porque es una fiesta pagana que, en países como España con el santoral habitando en los calendarios, es mucho decir.

Me gusta porque es la última ventana abierta a la brisa de la libertad antes de que todo se cierre a cal y canto durante la inhóspita Cuaresma. Me gustan los carnavales porque Franco los prohibió, temeroso de las lenguas afiladas y las ironías envenenadas. Me gusta porque la creatividad de sus letras explotaron como confeti en la convulsión de la II República. Me gusta el Carnaval porque en los Maristas no les gustaba celebrarlo. Porque todos los rincones del mundo se iluminan de exóticos colores y de ensordecedores ruidos.

Me gusta porque el alcalde o alcaldesa en cuestión escucha lo que los ciudadanos pensamos sobre su honorabilísimo trabajo. Me gusta porque se ablandan todas las leyes menos la del ingenio. Me gusta porque desde su nacimiento ha estado ligado a las clases populares. Porque hombres musculados vestidos de bailarinas besan a mujeres gordas vestidas de vaqueros o porque mujeres guapas disfrazadas de animodoras besan a mujeres morenas disfrazadas de curas.

Me gusta porque puedo estar llamando a alguien chorizo al ir disfrazado de ladrón y puede ser mi primo, tu novia o mi compañero de trabajo y equivocarme, o también puede ser el alcalde y acertar.