Etiquetado: Revolución

Venezuela en Burgos II

Este fin de semana estuvimos en el X Encuentro Estatal de Solidaridad con la Venezuela Bolivariana. Junto a compañeras y compañeros de otros lugares del Estado y de Venezuela.

En el blog hemos hablado varias veces sobre Venezuela, el proceso bolivariano y la manipulación mediática. En general, los medios de comunicación no pueden mostrar en toda su plenitud los acontecimientos sociales. No pueden cuando lo intentan, cuando buscan y preguntan. Y pueden mucho menos cuando no lo pretenden, cuando su objetivo es manipular y mentir descaradamente, como pasa en el caso de Venezuela.

El Encuentro no iba a ser menos, y el titular elegido por el Diario de Burgos para informar sobre el mismo tomaba la parte por el todo. En un Encuentro que duró tres días y en el que se habló de derechos sociales, reparto de la riqueza, relaciones internacionales justas, igualdad entre hombres y mujeres o democracia mediática para el Diario de Burgos lo importante era que un diputado de Amaiur y un miembro del SAT se juntaban. De ahí, que los comentarios a la noticia se centren en esto y no en lo importante (sin comentarios al marxista-leninista de pro).

El caso es que para conocer algo hay que estar presente. Y estando presente escuchas a Diego Cañamero, encendido, recién salido de la cárcel, contar que no van a parar, que después de 30 años ocupando fincas y luchando por la justicia, nadie les puede frenar. Y escuchas a Sabino Cuadra un discurso sobre la forma en que nos roban los derechos sociales.

Para los que nunca hemos estado en Venezuela este Encuentro fue la oportunidad de conocer de cerca (a través de las personas que la están llevando a cabo) una revolución. Las revoluciones son una transformación radical de, entre otras cosas, las mentes. La revolución se hace quitando poder a los poderosos y dándoselo a la mayoría.

Y dar poder al pueblo pasa por construir un nuevo estado. Gioconda Mota nos contó las formas y las medidas con las que pretenden llevar a cabo la construcción del Estado Comunal. Dar poder al pueblo para darle también la responsabilidad de construir otra sociedad, otra forma de vida al margen del capitalismo.

No es un proceso fácil, está lleno de contradicciones, de dilemas, de errores. Lo vimos en el propio Encuentro, las complicaciones y el esfuerzo por comprender y empatizar con los demás. Construir otra sociedad es complicado, sí, pero construir otra sociedad en Venezuela ahora es un proceso del que forman parte personas mucho más bellas que construyen algo mucho más bello que la desesperanza gris de gente cabizbaja de nuestra decadente sociedad capitalista. Por eso, sólo por eso, merece la pena la solidaridad infinita.

IMG_0682 Diego Cañamero, Sabino Cuadra y Gioconda Mota

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London Calling

No todas las revueltas van a ser power flower, ¿no? En Inglaterra se están hartando y han empezado a hacer lo que hace la gente cuando se harta, quemar y destruir cosas. Más allá de las valoraciones que podamos hacer sobre el contenido político de estos actos me apetece comentar tres aspectos.

El primero de ellos es sobre las causas. Bastantes articulistas nos han explicado claramente las causas. Los recortes de Cameron sobre poblaciones ya de por sí excluidas del sistema, que llevan años sufriendo el racismo policial y cuyas expectativas vitales van de la cárcel a una vida de mierda hacen que la tensión social se agudice.  Y cuando tensas la cuerda puede acabar por romperse. Aquí, de momento, nos hemos puesto a hacer asambleas, en otros sitios, por las razones que sean, a quemar cosas.

El segundo es sobre los ataques a la propiedad privada. Cuando se toca la sacrosanta propiedad privada todos nos escandalizamos. ¡Oh, no, son vándalos! Evidentemente, la potencia reivindicativa de saquear una tienda de televisiones y llevarte una televisión de plasma es nula. Pero como dice Juan Carlos Monedero en este artículo, la categoría pobre se ha complejizado. Y estos son robos propios de una sociedad consumista en la que preferimos hipotecarnos por un coche muy ostentoso que comer. Así que lo que saqueamos es lo que creemos que merecemos.

El último aspecto es el que me parece más grave. Tiene que ver con las declaraciones que hizo ayer Cameron sobre las revueltas. Dijo algo así como que la causa estaba en que una parte de la sociedad estaba enferma y que no tenían sentido de la responsabilidad. Esta es una estrategia clásica de los conservadores. Nunca hay causas sociales para explicar las cosas. Siempre son fruto de la responsabilidad individual, sin entender (sin querer entender) que la subjetividad se construye en función del tipo de sociedad en que vives, en la interacción con otros individuos que están a tu alrededor: tu madre educándote o el policia abusando de ti o el centro comunitario al que ibas antes que acaban de cerrar y te ha dejado sin ninguna expectativa vital. En una sociedad como la nuestra, que fabrica exclusión de manera industrial, lo normal es que los excluidos tengan consciencia de excluidos y, como tales, las supuestas normas sociales que hay que respetar les resulten ajenas.

Hace un tiempo escribía un post en el que decía que, poco a poco, la violencia en nuestra sociedad se va a hacer cada vez más explícita y que a nosotros nos va a tocar tomar partido. El 15M ha enfocado sus acciones de otra manera, probablemente porque gran parte de los que lo formamos no estamos excluidos del sistema y, la mayoría, aspiran únicamente a que el sistema les integre. Pero esto puede cambiar, las cosas se pueden tensar más y, entonces, nos tocará tomar partido. Con los robocops o con sus víctimas.

La Historia es nuestra, y la hacen los pueblos (III)

La Historia es nuestra y la hacen los pueblos. No todo está perdido. Las huelgas que no sirven para nada son las que no se hacen. Los pueblos mandan, los gobiernos obedecen. Si estamos de acuerdo con estas afirmaciones, estaremos de acuerdo en que los libios, como tunecinos y egipcios, sean los encargados de forjar, lanzar y conducir su propia revolución.

La exclusión social es el elemento común que está sirviendo de chispa para encender la pólvora inconforme de estas revoluciones.

Pobreza+exclusión social+elevado porcentaje de juventud+población universitaria=Revolución.

Por el momento, estos están siendo los elementos comunes en los levantamientos que hemos observado, aunque, como es evidente, cada país tiene sus rasgos diferenciadores.

Con esta situación en Libia, nos planteamos cuál debe ser el papel que desempeñen las potencias occidentales dentro del conflicto. Hasta ahora sabemos que Europa y EEUU lo único que han hecho ha sido favorecer la continuidad de estos regímenes porque les interesaba obtener el petróleo y el gas a bajos precios y de paso estos gobiernos servían de freno para el crecimiento de movimientos islamistas. Con estos antecedentes mal empezamos.

Dos buques de guerra con 2.000 marines están rumbo a Libia.

Pero como os imaginaréis, ahí no queda la cosa. Al parecer todas las informaciones que nos han ido llegando de los bombardeos indiscriminados de algunos barrios insurgentes no son verdad, según los relatos de algunos periodistas que lo han comprobado in situ. ¿Qué había detrás de esas mentiras? ¿Qué intención hay en describir por parte de los medios occidentales una situación de guerra civil en Libia? ¿Qué hacen buques de EEUU poniendo rumbo a Libia? Cada vez que Estados Unidos dirige unidades militares a un país para imponer SU democracia me temo lo peor y no suelo equivocarme. Por cierto, ¿qué hace el Nobel de la Paz Barack Obama calladito mientras a Hillary Clinton cada vez se le pone más cara de Condolezza Rice? Si la Historia es nuestra y la hacen los pueblos, ¿por qué EEUU vuelve a meter el morro para sacar tajada? Con todas las informaciones interesadas de estos días han creado un caldo de cultivo favorable a la incursión militar occidental en la zona.

En cualquier caso, no debemos olvidarnos de que Gadafi es un dirigente siniestro y asesino que ha dado la espalda a su pueblo, por lo que debe irse empujado por su propio pueblo. Deben ser sus compatriotas los que le den la patada en el culo. Una razón fundamental es porque una vez que caen estos regímenes hay que dar pasos hacia un nuevo sistema y deben ser los libios los que construyan sus nuevos cimientos. Como entre EEUU en el conflicto van a participar en la transición posterior y como ejemplo de lo que les importan los pueblos de los lugares a los que llegan podemos mirar a Irak.

Si triunfan las revueltas, el precio del petróleo subirá. Ha dicho recientemente Joaquín Almunia, comisario europeo de la Competencia: “Si el precio de tener democracia y libertad en esos países fuese de 15 o 20 dólares por barril, lo pagaríamos encantados”. ¿Y si fuese más no? ¿Cuántos dólares por barril valen sus democracias? ¿Y las nuestras? ¿En qué elevado lugar nos situamos los europeos para afirmar este tipo de cosas? Algún día hablaremos de Europa porque el rosario de portavoces de las diferentes instituciones es vomitivo.

Lo que podemos hacer desde aquí es tomar ejemplo de ellos y escribir nuestra propia Historia porque la están escribiendo por nosotros. Creemos que lo tenemos todo hecho y nos planteamos darles unas migajas de nuestra caridad cristiana a los demás. Más vale que aprendamos de ellos y empecemos a mover el culo porque hoy, mientras allí les están escupiendo las verdades a sus dirigentes, aquí ya hay, entre otras cosas, 4.300.000 parados.

Yo quiero hacer la Historia de mi país como los egipcios, como los tunecinos, como los libios. ¿Quieres hacerla conmigo?

La Historia es nuestra, y la hacen los pueblos (I)

Nota de aviso

Esto de aquí es un análisis sobre las revueltas en el mundo árabe. Una vez escrito me ha salido una cosa larguísima, así que con vuestro permiso la voy a publicar entre hoy y mañana. Esto implica que, seguramente, esta semana no haya reflejo en la Sombra. La actualidad manda.

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Para no sentir que estuve estudiando seis años en balde y para poder construirme yo mismo una opinión sobre el tema, voy a intentar responderme a mí mismo y al que lo quiera leer una serie de preguntas sobre las revueltas en los países árabes.

Lo que he escrito aquí son mis conclusiones sobre lo que he leído del tema. No son información ni nada similar, sólo mis conclusiones. Lo hago, sobretodo, para formarme yo mismo una opinión elaborada. Todo lo que está escrito aquí está sujeto a crítica. Las fuentes de donde he sacado la información y los análisis para llegar a estas conclusiones son estas: el blog Guerraeterna, uno de los mejores blogs en castellano sobre relaciones internacionales; el blog de Ramón Lobo en el País; los documentos que ha publicado la Casa Árabe sobre el tema; Al Jazeera en inglés, la mejor manera de seguir los acontecimientos en directo; el apartado sobre el tema en Rebelión. Esto es lo que sigo diariamente. A parte de esto, lo que publica RTVE, El País, la Ser, Público y las noticias a las que te derivan.

Básicamente lo que voy a intentar es responderme a cinco preguntas:

1.- ¿Por qué sociedades que parecían estables han comenzado esta serie de revoluciones?

Para responder a esta pregunta lo primero que tenemos que tener en cuenta es que todas estas sociedades están atravesadas por lo mismo: la exclusión social. Todos estos países los forman sociedades en las que un gran número de habitantes están al margen de los procesos económicos, políticos y culturales que constituyen esa sociedad.

Esto último nos serviría quizá como marco que da sentido a la revuelta, pero no explica por qué justo ahora se revuelven. Aquí la mayoría de los análisis hablan de varias causas:

a.-Un cambio en las formas de movilización en las sociedades árabes. Según este discurso, las nuevas generaciones, a través de internet y las redes sociales, habrían encontrado un nuevo canal de comunicación no controlado por el régimen.

b.- La pirámide demográfica de estos países es muy ancha por la parte de abajo. Esto hace que existan muchos jóvenes con ciertas expectativas sobre su sociedad que ésta no satisface. Son sociedades que se construyeron políticamente hace 30 o 40 años, por lo tanto, las nuevas generaciones, pongamos, menores de 30 años, han estado siempre excluidas. Y ellos son la mayoría. Además gran parte de esta población tiene formación universitaria o, por lo menos, mayor formación que sus padres, por lo tanto mayores expectativas. Esto unido a que son la generación conectada a internet y, por lo tanto, la que más conectada está a fuentes de información alternativa, hace de ellos el (principal no el único) sujeto de la revolución, como parece que apuntan las noticias.

c.- Al igual que en el resto del planeta, la crisis está haciendo más dura la vida de todo el mundo excepto de los banqueros. La subida del precio de los alimentos o la escasez de los mismos, unido a lo obsceno que resultan las diferencias sociales entre los líderes del régimen y la mayoría de la población (y la consciencia que la población va adquiriendo sobre esto) aumentan la indignación, necesaria para una revuelta.

d.- La crisis de los relatos legitimadores del régimen. Ya no hay una guerra ni una revolución que mantenga a la gente unida a su líder.

e.- La inercia. Si analizamos la mayor parte de las revoluciones históricas hay un alto componente de espontaneidad e inercia. La mayor parte de la gente que ha participado en una revuelta no lo ha hecho movilizado por un partido ni un movimiento concreto. No lo hace por nada en concreto, sino por cosas muy básicas como que se vaya Mubarak o que se vaya Gadafi. Se moviliza por empatía e indignación. Si tú ves a tus vecinos con los mismos problemas que tú y que están saliendo a la calle a protestar por algo, indignados, es muy posible que también te movilices, sin necesitad de cumplir ningún tipo de condiciones objetivas o subjetivas.

f.- Por último no debemos sobreestimar nuestra propia capacidad para comprender este tipo de hechos. Las ciencias sociales analizan fenómenos que ya han ocurrido, no que ocurren. No tienen mucha capacidad para preveer las cosas y se equivocan continuamente. Esto es así porque estamos hablando de actos humanos que tienen un componente irracional e ininteligible muy grande.

2.- ¿Qué podemos esperar en los países que logren derrocar a sus dictadores a partir de ahora?

Como acabo de apuntar no tenemos capacidad suficiente para saber qué va a pasar. No la tenemos. Aquí me limitaré a agrupar los análisis que he leído en democraoptimistas / democrapresimistas. Los análisis que nos hablan de que todo se va a convertir en Irán porque los musulmanes no valen para otra cosa y lo mejor es que Israel les controle a todos les voy a dejar de lado.

Democraoptimistas

Según estos análisis, provenientes de los sectores más progresistas de nuestra sociedad, las sociedades árabes han emprendido el camino de la libertad y la democracia y se han levantado en contra de la tiranía. Como consecuencia lo que vamos a encontrar son estados democráticos y justos donde antes había tiranías y sátrapas.

Demopesimistas

Para estos, aunque sería deseable que se convirtiesen en democracias justas y libres, estas dictaduras están sostenidas sobre instituciones (militares, policía, jueces, etc) que no es tan sencillo cambiar y que, por lo tanto, van a permanecer, sin grandes cambios.

Yo, repito, no lo sé, y nada de lo que he leído sobre el tema me convence sobre una cosa ni sobre la contraria. Tenemos que tener en cuenta que lo que ocurra depende de varias variables: la capacidad de resistencia de los pueblos para aguantar represión y violencia; la capacidad de las personas que están actualmente en el poder en los regímenes árabes para reciclarse en demócratas de toda la vida; la capacidad de las distintas organizaciones sociales árabes (islamistas, comunistas, democráticas) para terminar liderando la protesta (en Irán en el 79 los Ayatola terminaron liderando una protesta que no era sólo suya); la CIA, es decir, los intereses occidentales y su capacidad para influir en los nuevos regímenes.

El mayor cambio que se va a producir esté seguramente en mucha gente que ha visto, por primera vez, que luchando se consiguen cosas. El día que cayó Mubarak, en las entrevistas en directo que hacían a las personas que estaban en Tahrir, esto se podía palpar.

 

Y mañana:

3.- ¿Cuál es el papel de los gobiernos occidentales (EEUU y UE) en el mantenimiento de esos regímenes y qué pueden y deben hacer ahora?

4.- ¿Cuáles son las consecuencias de estas revoluciones en el “orden mundial”?

5.- Desde un punto de vista radicalmente de izquierdas y solidario con cualquier pueblo del mundo que luche por su libertad, ¿qué puedo hacer?

 

Aprendizajes del SindeGate

Cuatro cosas que he aprendido del SindeGate:

Sinde mecánica.

  1. Que este gobierno ha perdido totalmente la vergüenza. Son unos cobardes rematados, incapaces de plantear una reforma de la propiedad intelectual (aunque sea en un sentido favorable a la industria) de una manera honesta y abierta, con una ley en torno al tema. En vez de eso, lo meten como una disposición a otra ley que, sin entrar a valorarla, nos han vendido como importantísima. Y no voy a comentar cómo nuestros representantes rinden cuentas ante el enviado del Imperio porque me dan arcadas.
  2. La obscenidad con la que el Ministerio de Cultura se ha convertido en el brazo político de las multinacionales (yankees).  Aquí hay dos bienes sociales que están en disputa: por un lado, el reconocimiento a los autores de un producto cultural como sus autores legítimos; por el otro, el acceso a la cultura. Este es el debate: tenemos que buscar la forma en que el acceso a la cultura (un bien al que toda sociedad debe aspirar) se conjuge con el legítimo derecho de los autores a que nadie se apropie de su obra. Esto no se consigue cerrando webs de nadie. Esto se consigue: a)asumiendo que el desarrollo tecnológico ha cambiado la manera de acceder a los productos culturales y la demanda de esos productos culturales, que ahora es mucho mayor; b)entendiendo que igual que los productores de códices en la edad media tenían una noción de autoría que cambió con la imprenta, en la actualidad ésta también debe cambiar hacia modelos de autoría colectiva, copyleft, cultura libre, etc. Esto puede implicar pagar en algunos casos. O pagar de otra manera (quizá vía impuestos que recaude el estado). Pero no pagar 20 euros por un disco o 18 por un libro si no es por razones ajenas al formato en sí (como el autor, el diseño, la calidad de la edición, romanticismo. Lo que sea). Como muy bien dice Nacho Escolar cada vez que tiene oportunidad, internet no está poniendo en peligro la creación artística: surgen más grupos que nunca, hay más conciertos que nunca (a precios muy caros y que los pagamos), hay más teatro que nunca. Incluso en lo audiovisual, el nivel alcanzado por multitud de series (la mayoría estadounidenses) es muy alto. Y casi todas las vemos por internet. Pero esto realmente les da igual. Si lo que quieren es salvaguardar los márgenes de beneficio de ciertas multinacionales sería mejor que directamente lo dijeran porque, después de habérselo dado todo a los bancos, no nos sorprende.
  3. La concepción tan estúpida que tienen los políticos sobre internet. Parece mentira que solamente lo vean como un medio para hacer negocio y no como lo que es cada vez más: el espacio público que nos han robado. Todos los derechos constitucionales que dicen defender (que realmente no defienden, desengañémonos) están en juego en internet. Todos. Internet es el único sitio de nuestra sociedad en el que podemos informarnos libremente. En el que, aunque evidentemente con ciertas restricciones ya que esto está controlado por cuatro empresas, podemos escuchar las voces de los que han sido expulsados de otros medios de comunicación. Es por eso que, si realmente estos miserables que nos gobiernan quisieran desarrollar la democracia y la participación, protegerían la neutralidad de la red tanto como el agua de los ríos su cartera, en vez de ir cerrando páginas.
  4. Quizá lo más importante: todavía podemos evitar que ciertas cosas ocurran. Se ha demostrado que a través de la presión se ha parado una ley. Tampoco hay que ilusionarse mucho. Mucha gente protesta sólo cuando les tocan la cartera. Esto no demuestra que los lazos de solidaridad se han reconstruido y que  somos conscientes de que nos están quitando derechos y hemos decidido empezar a luchar. Pero por lo menos esto demuestra que podemos frenar algo. Y que hay otras formas de lucha que también son efectivas. Y esto, después del tiempo de robos y estupidez colectiva que hemos vivido, es una buena razón para acabar con un poco de esperanza el año.

……………

Acabo de leer que al mismo tiempo que se rechazaba la Ley Sinde se aprobaba una ley para que las televisiones privadas informen sobre cada partido en campaña electoral en función de los escaños que tenga. En fin, sin comentarios.

Es hora de darle la vuelta a la tortilla (II)

Escena de la tortilla rusa. Película Airbag.

¿Estamos dispuestos a darle la vuelta a la tortilla? Yo no estoy seguro. Yo creo que la gran mayoría de la gente que está ahora en paro se conforma con volver a tener un trabajo. Y tampoco le importa mucho qué tipo de trabajo. Es decir, si este trabajo es fabricar bombas de racimo pero le permite las copas, las cenas y las compras rídiculas lo van a aceptar sin dudarlo.

Puede que sea hora de darle la vuelta a la tortilla. Pero, claro, si no eres un experto haciendo tortillas y le intentas dar la vuelta corres el riesgo de que ésta se caiga. Porque, ¿cómo le damos la vuelta a la tortilla? Es complicado y éso es lo que está haciendo que mientras (literalmente) nos están robando y nos están haciendo más corta la vida, una gran mayoría de gente no saliera a la calle el día de la huelga general.

Yo creo que antes de darle la vuelta a esta tortilla deberíamos discutir sobre los ingredientes. De nada nos sirve darle la vuelta si, al final, el resultado es el mismo o similar. Está visto que “la tortilla occidental”, es decir, nuestro modo de vida (nuestras cenas, nuestros viajes, nuestras compras ridículas), ha indigestado a lo largo de los años a la mayor parte del planeta.

Y ahora, nos está indigestando a nosotros también. Ahora, nos damos cuenta de que los que tienen la sartén por el mango, para seguir con los símiles culinarios, han decidido que la tortilla tiene que quemarse un poco por este lado, que “al señorito” le gusta bien hecha.

Y nosotros qué reclamamos: quiero poder volver a hipotecarme; quiero poder volver a usar un coche todos los días sin sentido; quiero volver a trabajar 12 horas al día para poder ir al centro comercial los sábados a comprar, al macdonalds y al cine; quiero poder viajar quince días al año a la República Dominicana a un paraíso artificial y obsceno. ¿Para eso le vamos a dar la vuelta a la tortilla? Para eso mejor que se queme y se vaya todo a la mierda.

Wikileaks

¿Estamos en medio de una revolución? Para algunos sí. Para muchos, Wikileaks supone una nueva manera de luchar, un desafío a los poderes establecidos que, necesariamente, va a cambiarlos. Yo no lo tengo tan claro.

Los papeles no cuentan nada que no sepamos o que no intuyamos. Nos explican cómo funciona el mundo. Pero eso ya lo sabíamos: EEUU manda y los demás obedecen. Además, nos relatan, en el caso de España, cómo el gobierno de ZP se mostraba en todo su genuflexión dispuesto a satisfacer los deseos del Imperio. Tampoco es nuevo. Quizá, la novedad, radica en que ahora tenemos pruebas materiales. Bien, es importante. Pero, repito, si habitualmente te informas a través de ciertos medios, no es nada novedoso.

Y aquí llegamos al que, en mi opinión es el principal problema de cómo se ha realizado esta publicación. Son los mismos medios que construyen la imagen que hasta ahora teníamos del mundo los que la están modificando. Que periódicos que llevan tiempo como órganos del poder, más que como medios independientes dispuestos a enfrentarse a él, vayan a ser los conductores de un cambio político es realmente cuestionable. Imaginemos que una serie de cables del embajador estadounidense en Ecuador desvelan que una empresa petrólera española ha comprado a diversos políticos del país para poder acceder a ciertos campos petrolíferos. ¿Esto lo publicaría el País? No lo creo.

No obstante, la detención de Assange demuestra que los gobiernos están preocupados por el personaje y por Wikileaks. Aunque todos intuyamos como funciona el poder, ahora estamos viendo toda su ignominia sin sombras. Y esto tiene un gran potencial. Ahí, y sólo ahí, puedo estar de acuerdo en que estamos en medio de una revolución.

Wikileaks nos demuestra que, en la sociedad de la información, la batalla contra el poder está en el control y la difusión de la información. Y eso, hoy en día, signfica que la batalla contra el poder está en internet. Realmente, internet es la única parte de la sociedad que el poder no controla totalmente. Quizá estamos cerca de que esto deje de ser así, pero, todavía, se puede escribir lo que uno quiera, se puede convocar a lo que uno quiera o contactar casi con cualquiera. La principal característica de internet, una red en la que muchísimos nodos están conectados de una manera horizontal, lo convierte en algo díficil de controlar, precisamente porque el estado es lo contrario, una pirámide jerarquizada de muchos puntos con funciones predeterminadas.

Charles Tilly, uno de los historiadores más importantes del Siglo XX, escribió que “deberíamos saber que una nueva era ha comenzado no cuando una nueva élite ostenta el poder o una nueva constitución aparece, sino cuando la gente corriente empieza a luchar por sus intereses de forma nueva”. Esto es fundamental entenderlo: la próxima revolución, y Assange, queriendo o no, lo demuestra, se hará por internet.