Etiquetado: Teatro

Teatrería por los encausados

Mañana martes a las 19:30 vuelven las buenas gentes de Teatrería denuncia a la Casa de Cultura de Gamonal. Esta vez, junto a la Conjura de los Necios y El Perdigón, presentan un videomontaje, un romance de ciego y tres obras de microteatro. Con ellas, como vienen haciendo desde hace unos años, nos mostrarán a través del humor y la inteligencia, que el rey sigue desnudo.

La cultura es popular cuando es del pueblo y para el pueblo y, por eso, todo el dinero recaudado mañana irá a parar a los encausados de Gamonal. Hay que recordar que hay personas para las que las obras del Bulevar no se han parado. Son los detenidos y los multados y ahora empiezan los momentos más duros, cuando los procedimientos se hacen individuales y la fuerza colectiva va disminuyendo. Es ahora cuando más apoyo hay que dar a los detenidos y a los denunciados y una de las maneras es, por ejemplo, pasando un buen rato en el teatro y apoyando su causa.

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Construyendo hegemonía

Antonio Gramsci es la figura más destacada que dio el marxismo en el siglo XX. Uno de sus legados más valiosos es su teoría de la hegemonía. El pensador sardo, a grandes rasgos, dice que el poder, para no valerse siempre de la coerción (violencia, policía,…), crea una serie de consensos sociales para legitimarse. Estos consensos los construye a través de la religión, la educación o los medios de comunicación. De esta forma, los dominados vemos la composición de nuestra sociedad como “natural” neutralizando nuestra capacidad de querer cambiar las cosas.

Antonio Gramsci.

Gramsci también observa que el pensamiento hegemónico no es perfecto por lo que se generan movimientos de respuesta articulados a través de luchas contrahegemónicas. Estas luchas erosionan el consenso de la hegemonía y tratan de ofrecer una alternativa en la que los dominados sean los dueños de sus propias decisiones.

Igual estás pensando (con toda la razón del mundo) ¿por qué este tío me está metiendo semejante chapa? Pues porque este sábado Teatrería denuncia representó Ubucracia en Alimaña, una obra de teatro que cuestiona el discurso hegemónico que nos quieren hacer tragar. El grupo de teatro contó con los medios de comunicación “alternativos” locales para publicitar el acto (Burgosdijital, Diario de Vurgos, Radio Ondaexpansiva, la Asamblea de Gamonal, El Perdigón o este mismo blog). Es decir, las respuestas contrahegemónicas burgalesas que están menoscabando el discurso dominante. Por el contrario, no salió nada publicado en la gigantesca fábrica de pensamiento hegemónico de la ciudad, el Diario de Burgos. Ya sabemos que en Burgos lo que no sale en el Diario no existe.

Con este panorama todo indicaba que la representación, llevada a cabo por actores amateurs, registraría una entrada humilde. Pues nada más lejos de la realidad, la Casa de la Cultura de Gamonal llenó sus casi 450 butacas teniendo que quedarse gente sin poder pasar a ver el espectáculo. Todo esto, coincidiendo con la manifestación de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y con las jornadas feministas Acorralando al Patriarcado.

¿Qué significado tiene este hecho? Que el erosionado dique hegemónico del Diario de Burgos a duras penas frena las cada vez más desbordantes aguas contrahegemónicas, construídas desde los citados blogs o desde colectivos culturales como Teatrería. El sordo trabajo que llevamos a cabo los dominados para construir nuestro propio discurso va dando sus frutos.

Me imagino a Gramsci mirando con sonrisa condescendiente a un Méndez Pozo desubicado y, como dijo Isabel de Burbón y Ginebra el sábado sobre las tablas, “me llena de orgullo y satisfacción”.

Isabel de Burbón y Ginebra lanza su discurso ante la presenccia de Padre Ubú, Madre Ubú y Manuel.

Isabel de Burbón y Ginebra lanza su discurso ante la presenccia de Padre Ubú, Madre Ubú y Manuel.

Este sábado en Gamonal desnudan al rey

Este sábado a las 20:00 en la Casa de Cultura de Gamonal un grupo de gente maravillosa volverá a representar Ubúcracia en Alimaña. Con risas, inteligencia, ironía y mucha rabia volverán a desnudar y a mostrar las miserias de esa cosa llamada democracia española.

¿Periodistas que manipulan? ¿Políticos que mienten? ¿Banqueros que siempre ganan? Los tres pilares de su dictadura denunciados por la gente de Teatreria denuncia, que con humildad y mucha alegría siguen intentando dar algo de brillo al páramo cultural en que capitalidades culturales y otros inventos están convirtiendo Burgos.

Si crees que la cultura es valiosa cuando es popular y la hacemos entre todas y que el arte es interesante cuando interpela y cuestiona lo existente no puedes perderte Ubúcracia en Alimaña.

Ubúcracia en Alimaña

Ingredientes:

– Una pieza de clásico para deconstruir. En este caso nos serviremos de Ubú Rey de Alfred Jarry.

– 100 gramos de compromiso.

– 150 gramos de incorrección política y de la otra.

– Abundantes ganas de pasarlo bien.

– 12 cucharadas de osadía.

– Toneladas de amistad.

– Cerveza al gusto, en este caso le pondremos… un camión cisterna.

Elaboración:

Desmigamos la pieza de Alfred Jarry hasta que nos queden palabras sueltas como Ubú, finanzas o escobillas de váter. No pasa nada porque quede alguna letra suelta como una “m” de mierdra o una “v” de velón, así será más fácil la deconstrucción. A continuación le añadimos los 100 gramos de compromiso. No conviene pasarse porque la pieza de Jarry ya trae su propio sabor a compromiso y podríamos empalagar a nuestros comensales. En cuanto comience a ligar la mezcla espolvoreamos los 150 gramos de incorrección, con cuidado para que no se hagan grumos de surrealismo francés. Con las ganas de pasarlo bien no hay que escatimar. De esta forma, retiraremos el exceso de gusto a mala hostia y a desesperanza que aparece cuando menos lo esperamos. Las doce cucharadas de osadía trasladarán a nuestro paladar a los orígenes de la Patafísica pudiendo alcanzar reminiscencias de sabor de André Breton. Una vez hecha la masa sólo queda hornear a temperatura ambiente durante nueve meses, aunque el último mes conviene darle un último calentón que haga coger a nuestra receta un aspecto inmejorable. Las toneladas de amistad harán crecer la masa cuando haya algún problema. Finalmente, regaremos nuestro plato con cerveza en cantidades paquidérmicas. Para culminar el manjar, podemos homenajear a Jarry brindando con un chupito de absenta.

Si quieres degustar nuestro plato, este viernes día 22 a partir de las 20:15 en la Casa de Cultura de Gamonal lo compartimos contigo.

La Noche Blanca a ojos de una payasa

La escena se produce en un bar. Un bar de esos viejos, un bar de barrio. Una tasca con pinchos de tortilla, la luz tenue, un televisor con un partido de baloncesto y un baño para todo el mundo. Una taberna en la que se junta gente trabajadora a compartir botellines de cerveza y palabras. Comparten palabras como joder, geranio o Pantoja.

– ¿Qué tal La Noche Blanca?

– Mejor hablemos de otra cosa.

– ¿No trabajaste?

– ¿Vas tú a la fábrica gratis? Querían que trabajásemos por la jeta…

– ¡Qué cabrones! ¿Así es como pagan estos de Ayuntamiento a los grupos de Burgos?

– Nos dijeron que nos daban algo para la cena. No me jodas. Para la cena… Yo me pago mi cena. Afortunadamente todavía tengo cena en el plato y también tengo dignidad para decirles a esos golfos que a mí no me chulean. Estamos llegando a tener que trabajar por un bocadillo.

– Ellos cenarían calentito. Hijos de mil hienas del desierto… Lo único que vi fue lo de la Plaza Mayor. Menuda mierda. Encima a los franceses que lo llevaban seguro que no les han pagado en bocatas.

– Esos han pillado bien, pero a las de aquí, como debemos ser unas muertas de hambre, nos pagan con bocadillos.

– Encima escuché en la radio al concejal de Festejos, un tal Antón que decía que no lo habíamos entendido. Los burgaleses debemos ser gilipollas. Nos estafan y mientras tanto nos llaman a la cara bobos y les seguimos riendo las gracias.

– Nos mean.

– En nuestra puta cara. También dijo que se dio la oportunidad de actuar a los grupos de teatro de Burgos y que no quisísteis.

– Irá él a trabajar gratis, no te jode. O que le den un bocadillo cada día que vaya. ¿Tenemos que arrimar el hombro nosotras ahora que no hay pasta? ¿Qué culpa tenemos los grupos de teatro o las asociaciones culturales de que en las arcas del Ayuntamiento no queden ni telarañas? Cuando todo iba bien teníamos que aguantar sus ferias, sus fotos con Méndez Pozo, sus apretones de manos y sus poses hipócritas y ahora que todo está jodido tenemos que pagar el pato las que no tenemos nada que ver con esa mierda que les ha explotado en los morros. Y que trabajemos por un bocata… Que no, que no, que conmigo no cuenten para seguir riéndose de todo el mundo.

– ¡Tranqui tronca! Que te aceleras y me das a mí el monólogo que no diste el sábado. ¿Nos tomamos un bocata?

– Jajajajajajaja. Qué cabrón eres. Claro que me como un bocata, faltaría más. Una cosa es el sucio bocadillo con el que nos pretendían humillar y otra, el bocata que nos vamos a cenar ahora tú y yo.

– Carlos, saca aquí un par de bocatas de esos que tú y yo sabemos y pon un par de botellines, ¡que nos vamos a deshidratar!

Hoy no hablo del 15M (II)

Juan Cidiano salió ayer del portal de su casa de la calle Vitoria para bajar al centro. Iba con tiempo para echar un vistazo a la prensa en el bar en el que había quedado con su amigo Benjamín, un tipo que se dedica a hacer puzzles con el lenguaje. Pidió una cerveza en uno de esos bares acogedores del Hondillo mientras abría el Diario de Burgos. Le divertía escudriñar los malabarismos mentirosos que sacaba a los kioscos cada mañana el cacique más grande de la ciudad.

Al llegar Benjamín comenzaron una conversación que empezó por Méndez Pozo para acabar en Kant pasando por Evaristo el de La Polla Records. ¿Qué pensaría Kant de todo esto? ¿Y Evaristo? También hablaron del 15M, pero prefirieron dejar sus argumentos en la nevera y no ahondar en las diferencias que rompiesen el consenso de la borrachera. En el desorden de la conversación etílica Benjamín le dijo a Juan que le gustaría ver en Burgos una obra de teatro crítica, exactamente dijo “cañera”.

“Una obra hecha por gente como nosotros, que vean las cosas como las vemos nosotros, ¡joder! En tiempos como estos, en los que nos edulcoran las recetas neoliberales confío en que exista un espacio en el arte donde nos sirvan un plato de cruda realidad. Que aparten el almíbar para servirnos una sopa fría y una ración de deconstrucción de la ortodoxia de nuestros propios pensamientos”, balbuceaba Benjamín.

“¿Te crees que en Burgos va a haber algo de eso? No me hagas reír. Siempre dando la brasa con tus utopías y tus gansadas. Anda niño, pon un par de cervezas que, a este, me muero y no le educo, ¡la hostia puta!”, exclamó Juan desde la distancia de sus ojos vidriosos.